Ya
lo hemos dicho: en la Asamblea Nacional lo extraordinario
es ordinario y lo ordinario no es regular. La frase "sesiones
extraordinarias" se ha popularizado a tal extremo
que aquello que está reservado para una convocatoria
fuera de lo común pasa a ser un proceso corriente
y habitual. Las sesiones extraordinarias en principio deben
ser reservadas para abordar proyectos de ley de extrema
urgencia. Pero querer forzar las desconocidas propuestas
de las reformas fiscales y de la Caja del Seguro Social
a un período extraordinario, reitera el modus
operandi de la administración Torrijos, que
hasta ahora ha sido anunciar oficialmente sus decisiones
cuando ya es muy tarde para cualquier reacción ciudadana.
Lo regular sería que primero la ciudadanía
conozca y entienda el contenido de las reformas propuestas,
y se permita el tiempo para crear un debate y aporte ciudadanos.
Solo después de esta etapa es que la Asamblea debe
comenzar a debatir las propuestas sugeridas. De lo contrario
se crea malestar ciudadano y dudas sobre el verdadero propósito
de las reformas. El Presidente no debe olvidar que estos
son temas de vital importancia para la comunidad y que
la Asamblea no es precisamente la institución con
la mejor credibilidad en el país.
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