Panamá, 30 de diciembre de 2004
Google
Web
prensa.com
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Sociales
Horóscopo
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Cine
De noche
Restaurantes
Recetario
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

FRASE DEL DIA
Realiza cada acto de tu vida como si fuera el último.
Autor: MARCO AURELIO

Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

Un día sí y un día no

Si te equivocas en las cosas pequeñas, los lectores no confiarán en ti para las grandes

Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

Un lector de La Prensa le hizo una observación a la defensora, porque notaba un exceso de aclaraciones y réplicas en el periódico. La observación fue analizada en su momento, pero desde el punto de vista ético y la obligación de reconocer los errores y publicarlos, lo que no se analizó fue las consecuencias que tiene para un medio de comunicación cuando de manera reiterada tiene que hacer las mismas aclaraciones, un día sí y un día no.

La carta del lector decía: ¿Qué le pasa a La Prensa?... Soy lector de muchos años del llamado "periódico más serio" de Panamá, pero desde hace un buen tiempo se están publicando "aclaraciones" y "derecho a réplica", cada vez más frecuentes, de noticias infundadas, de noticias no bien investigadas y comprobadas, de falta de conocimiento técnico de los temas".

La Prensa siempre ha tenido la política de publicar las cartas de réplica que llegan a la Redacción, por ello se designó un espacio permanente en la plana 4 para publicar erratas y aclaraciones, además de dos páginas a la semana para las cartas de los lectores. Sin embargo, hoy solo me concentraré en las aclaraciones de la plana 4.

En mi carácter de defensora, y por la responsabilidad que me han confiado, me tomé la tarea de revisar cada periódico del 2004 y encontré que La Prensa publicó 158 notas entre aclaraciones y fe de erratas. Y aunque el número de veces que rectificamos tiene que ver más con la responsabilidad del medio, y no de generar incomodidad ni entre los periodistas, ni una percepción equivocada en los lectores, no se puede olvidar el efecto que esto puede tener en la credibilidad del diario.

Como la cantidad no es lo que cuenta, se vale echarle una mirada al tipo de error y la cantidad de veces que hay que aclarar lo mismo.

De esas 158 aclaraciones tienen el primer lugar los nombres mal escritos, apellidos equivocados y cargos incorrectos. Le siguen las fechas, los números errados y en menor cantidad, información imprecisa y los nombres de lugares.

Nadie dice que hacer un periódico todos los días y con una hora de cierre acechando es tarea fácil. Por el contrario, tener cada mañana en nuestras manos el diario es casi un milagro. Pero esto no exime a los periodistas, editores, directores del periódico de la responsabilidad de hacer el trabajo con mayor rigor.

Echemos un vistazo al tipo de aclaraciones que se hacen en la plana 4:

El 8 de enero del 2004 se publicó que: "En la edición del 7 de enero en la página 32A en la nota titulada "Nuevo presidente en la CLICAC" se informó que el nuevo presidente de la Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) es Gustavo García de Paredes. Lo correcto es Gustavo Paredes Moreno, quien ha fungido como presidente de esta entidad en 1997 y en el año 2000.

Una aclaración común fue la que se publicó el 16 de febrero: "En la plana 6 de la edición de ayer, 15 de febrero, se informó que en el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia hay trabajadores domésticos, instructores y conductores con salarios mensuales inferiores a 200 dólares. Debió decirse, "...con salarios inferiores a 300 dólares"."

Equivocaciones en fechas. "En la edición de ayer, 15 de febrero, en la plana 2, se publicó lo siguiente: "Cuando en 1989, el entonces presidente Ernesto Pérez Balladares designó al abogado y copartidario Gerardo Solís como nuevo Fiscal Electoral. Debió decirse: "Cuando en 1998..."

Información imprecisa. Un ejemplo fue el 15 de marzo. La noticia titulada "Ir a la escuela cuesta caro", publicada en la portada de la edición de ayer, 14 de marzo, informó sobre el gasto que tienen que hacer los padres de familia para enviar a un hijo a la escuela (130 dólares, en el sector oficial, y 700 dólares en el privado). La cifra se refería al gasto hecho al inicio del año lectivo, no es el gasto anual.

Falta de verificación: el 30 de abril se publicó que: "En el suplemento "Weekend" que se publicó en la edición de ayer de La Prensa se anuncia -en la página 17- que una serie de bares y centros de diversión ofrecerán cervezas y licores el sábado 1 de mayo. Aclaramos que tal y como lo establece la ley seca, a partir de ese sábado al mediodía no se puede vender ni tomar licor. Además, estarán cerradas bodegas, cantinas, centros de diversión y salones de baile. La ley rige hasta el mediodía del lunes 3 de mayo.

Error de geografía: "En la edición de ayer, 8 de septiembre de 2004, en la página 4A, en el recuadro de la noticia titulada "Todo listo para las elecciones en Darién", se escribió por error que el distrito de Las Minas está ubicado en la provincia de Los Santos. Lo correcto es que ese distrito pertenece a la provincia de Herrera.

Todos estos errores pudieron evitarse si se hubiese aplicado más rigor periodístico.

Expertos y credibilidad

Me voy a permitir reproducir lo que Jack Fuller, autor del libro Valores periodísticos, incluye en su libro sobre la precisión, él se apoya en uno de los grandes del periodismo, Joseph Pulitzer. Cuenta que Pulitzer convirtió en su lema la frase "precisión, precisión, precisión", y él se refería a la precisión en las cosas pequeñas: nombres, edades y direcciones.

Dice Fuller que Pulitzer cometió su cuota de "pecados" contra las verdades mayores. Sin embargo, con las "verdades menores" mostraba una gran sabiduría práctica: si te equivocas en las cosas pequeñas, los lectores no confiarán en ti para las grandes".

Fuller asegura que "hay tantas razones por las cuales hay estos errores como ocasiones: desorden, escuchó mal, entendió mal, malas intenciones. Pero al lector de las noticias no le importan las razones, tanto como al conductor de un carro nuevo; le importa por qué se soltó la manigueta de su puerta. Los errores son responsabilidad de los periodistas, independientemente de la causa".

El defensor del lector del New York Times, Daniel Okrent, también hace suya esta preocupación, al punto de que escribió una columna refiriéndose al tema. En su opinión las correcciones, que para muchos no tiene ninguna importancia, para los afectados sí la tiene. El encontrar que el cargo y el nombre mío está errado en el periódico más importante en el país, no es agradable para nadie. Y reitera que la apertura de los reporteros a las correcciones mejora su credibilidad.

Otra experiencia que vale la pena reproducir es la del periodista Eduardo Ulibarri, ex director del diario La Nación de Costa Rica, cargo que ejerció por muchos años. El dice que "la precisión de los datos, nombres, referencia y ortografía es fundamental para la credibilidad de los diarios".

Sostiene que "en la relación cotidiana con un periódico, la falta de precisión es, quizá, lo que más se hace evidente para los lectores (o, al menos, un grupo importante de ellos), porque es más fácil de detectar su carencia. Cuando el número de aclaraciones es tan grande (lo cual, a su vez, quiere decir que el número de imprecisiones ha sido igual o mayor), la impresión que se le puede quedar a muchos lectores es de descuido, lo cual, a su vez, afecta la credibilidad".

Un estudio de la Sociedad Estadounidense de Directores de Periódicos (American Society of Newspaper Editors) realizado entre 1998 y 1999, identificó a los errores de precisión, gramática y ortografía como la primera de seis causas por las cuales el nivel de credibilidad del público estadounidense en los periódicos era entonces muy bajo.

Ulibarri afirma que "lo inconveniente no son las aclaraciones, sino los errores. Hay que evitar estos últimos, pero, si se producen, es un deber aclarar".

Códigos de ética y precisión

La discusión sobre el tema de precisión en los textos periodísticos no solo es preocupación de La Prensa, los códigos de ética del mundo, incluyen el tema.

El código albanés de Etica Periodística dice con respecto a la "precisión": "Los periódicos y revistas tienen que ser cautos y no permitir la publicación de inexactitudes, información confusa o material que pueda ser malinterpretado" e insiste en que "si se publica algún error en la información, es necesario publicar su corrección inmediatamente".

También el código del Centro Latinoamericano de Periodismo, en el punto 7, dice que: "Debemos rendir culto a la precisión con que presentamos las informaciones. Cuando se cometan errores deberán ser rectificados con prontitud. De la forma como se acepten la réplica y la rectificación dependen en gran medida su prestigio y credibilidad".

Y el Código de ética de Japón indica que: "Los periódicos son los primeros redactores de la historia, y la misión de los reporteros se basa en la búsqueda constante de la verdad. La divulgación debe ser exacta y justa, y nunca se debe ver afectada por la convicción personal o diagonal del reportero".

El código de ética de Le Monde de París, en un apartado sostiene que: "un periodista se esforzará por asegurarse de que la información que él difunde es justa y exacta". Agrega que "un periodista rectificará puntualmente las inexactitudes perjudiciales y se asegurará de que la corrección y la disculpa reciben la importancia debida y permiten el derecho a la réplica de las personas criticadas cuando la edición es de suficiente importancia".

Para reflexionar

Michelle McLellan publicó, el 23 de julio del 2002, un texto al que tituló: "Un tema de detalles: La precisión". El artículo se trata de un reportero educativo del Fort Worth Star-Telegram que escribió una pieza corta, dirigiendo a los residentes de una barriada del suburbio a una reunión de la junta del colegio la noche siguiente en la escuela primaria de Parkview. A la mañana siguiente se dio cuenta de que había cometido un error. La reunión era en la escuela primaria Park Glen.

El periódico Star-Telegram podía publicar una corrección al día siguiente. Pero esto sería muy tarde para las personas que dependieron del periódico para ir a dicha reunión.

Así, esa noche en 1996, Bowen fue a Parkview (la escuela equivocada) para darle la dirección de Park Glen (la escuela correcta) a las personas que llegaron para asistir a la reunión, a solo unas cuadras.

El error del periodista fue que dependió de su memoria cuando debió haber verificado sus notas y en consecuencia ocasionó un perjuicio a los lectores del diario.

Una pregunta que vale la pena es que cada periodista piense antes de publicar que si la información es para beneficio de la sociedad debe ser precisa.

El presidente de Urban & Associates, Christine Urban, dijo que "Aún los errores que parecen pequeños alimentan el escepticismo sobre la credibilidad de los periódicos".

Bill Kovach y Tom Rosenstiel, del Proyecto para la Excelencia del Periodismo, listan la verificación como uno de los nueve elementos del periodismo: "La esencia del periodismo en la disciplina de la verificación".

Por supuesto que los periódicos siempre van a tener errores. Pero la inevitabilidad no es responsable de todos los errores. Los errores también ocurren cuando los miembros de una sala de redacción no tienen el entrenamiento y recursos que necesitan para hacer las cosas bien. O cuando los miembros del personal no comprenden completamente sus responsabilidades. O cuando los editores jefes no enfatizan la precisión como una prioridad y detallan sus expectativas. Entonces, un valor fundamental del periodismo es atropellado por la presión de producir.

El público mantiene a los periódicos como los responsables de los errores, sin importar la razón. Después de todo, el trabajo de un periodista es conseguir y verificar la información, no solamente pasarla sin ningún escrutinio.

Aclaraciones por sección

  • Planas: 97 aclaraciones
  • Negocios: 22 aclaraciones
  • Revista: 12 aclaraciones
  • Nacionales: 8 aclaraciones
  • Deportes: 6 aclaraciones
  • Martes Financiero: 6 aclaraciones
  • Suplementos: 5 aclaraciones
  • Mundo: 2 aclaraciones

Total: 158


Responden Hoy por Hoy
27 de diciembre de 2004

Era de esperar su "respuesta" editorial de hoy. Personas que no han tenido el éxito que quisieron en sus vidas son dables a envidiar, y tratar de destruir, a los que lo han logrado y, claro, se consuelan haciendo ver que los que hemos triunfado lo hemos hecho de mala manera.

Yo regresé al país en 1970 después de que mis padres me pagaran y mantuvieran ocho años en las mejores universidades de EU, de donde me gradué con honores y no fui, como Roberto Eisenmann, expulsado por deshonesto. He trabajado toda mi vida y sigo haciéndolo, no como alguno de sus "editorialistas", que es un alcohólico conocido, al cual se le puede encontrar con mucha frecuencia ebrio en restaurantes locales antes de medio día.

Igual que mucha gente en este país, veo recompensados mis esfuerzos porque he trabajado duro y porque me preparé.

Las copias de las facturas del uso de las partidas discrecionales (que existieron también en la administración del presidente Endara, bajo otro nombre) sí están en mi poder y a buen recaudo, no en mi casa como malintencionadamente menciona su editorial. No es a ustedes a quienes les tengo que enseñar facturas; ni darles explicaciones de mi patrimonio, aunque sé que se creen un gobierno paralelo. No tienen ustedes la autoridad legal ni mucho menos moral para pedir ni cuestionar nada. Ligados a La Prensa hay personajes vinculados a actuaciones que riñen con la ley y con la moral, que todo el país lo sabe pero, por si se les ha olvidado, en su debido momento se lo recordaremos públicamente.

Mi patrimonio es producto de mi preparación académica, de la herencia de mis padres, de mi trabajo y la bendición de Dios. Nunca he engañado a nadie, ni a ningún banco (cosa que tanto en el pasado como en el presente algunos de sus directores o ex directores no pueden decir) y no tengo por qué ocultar lo que es bien habido. Lamento, eso sí, que les produzca tanta envidia. Eso sólo demuestra lo poco que valen, a pesar de que hacen uso de un medio de comunicación para protegerse, proteger a aquellos que bien les sirven y denigrar a los que no se han dejado manipular por ustedes.

Ernesto Pérez Balladares
Ex presidente de la República






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507) 222-1222
La Prensa Web TEL 323-7292 / 323-7338
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá
 
Derechos reservados. Corporación La Prensa.