¿Salvar de qué y de quiénes
a la CSS?
Los obreros aportamos las cuotas a la CSS, mientras que la patronal evade y retiene el pago a la institución Genaro López
Eufemísticamente el gobierno, la patronal y los políticos corruptos han tratado de vender la idea de su interés por salvar a la Caja de Seguro Social (CSS). Las preguntas obligadas son ¿salvarla de qué? ¿Salvarla de quién?
En la lógica neoliberal, avalada por la patronal y sus gobiernos, hay que salvarla del "alto costo" que significan las prestaciones sociales, y de sus dueños (los asegurados) que, según estos, reciben demasiados beneficios. Bajo ese concepto pregonan el modelo de la privatización (compra de servicios y pilares) y las medidas antipopulares de aumento de la edad de jubilación a 65 años para hombres y mujeres, aumento de la cotización, aumento del número de cuotas para jubilarse de 180 a 360; aumento de los años para calcular el salario base para jubilarse de 7 a 15 ó 20 años, y disminución de los beneficiarios.
Frente a este perverso razonamiento del grupo privilegiado de la sociedad panameña (empresarios y sus gobiernos), que se queda con más del 69% de toda la riqueza que producimos los obreros, empezaré señalando que los obreros aportamos las cuotas a la CSS, mientras que la patronal evade y retiene el pago a la institución; los obreros aportamos a la Caja sobre la totalidad de nuestros ingresos, mientras que los empresarios y gobernantes esconden sus sueldos a través de mecanismos como el de gastos de representación; los obreros no esperamos los últimos años para registrar el monto total de nuestros salarios, mientras que los patronos esperan los últimos años antes de jubilarse para registrar sueldos más altos. No hemos sido los obreros los que nos hemos quedado con millones de dólares en concepto de moratoria de la deuda con la institución, sino que son los empresarios a los que se les condonan deudas por millones de dólares. No somos los obreros los que obstruimos los procesos de licitación (compra de equipos y medicamentos), sino precisamente son los empresarios los que demandan y contrademandan para garantizar que se siga comprando el servicio a las clínicas privadas (caso de los tomógrafos)
En general, tengo que señalar que la CSS viene amenazada desde hace muchos años, quizá desde sus orígenes, cuando a pesar de que la tónica de la seguridad en el ámbito internacional estaba dirigida a proporcionar a los trabajadores y a sus familias condiciones materiales de vida que permitieran garantizar el goce del derecho a la salud y a su retiro, beneficiando con ello el proceso de producción y la productividad del trabajo, la patronal decide cargar toda la responsabilidad a la clase obrera. Así de 1941 a 1972 (31 años) los empresarios panameños no aportaron al programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM).
Ello, aunado a la permanente práctica de la patronal de usurpar los recursos de los asegurados, de promover la informalidad e inestabilidad laboral, es lo que mantiene a la CSS en las condiciones en que está.
Todo lo anteriormente expresado demuestra que la "crisis" de la CSS ha sido generada por la patronal y sus gobiernos, quienes con sus acciones han generado las condiciones para el desbalance actuarial que vive la institución. Sin embargo, de más está decir que son estos mismos sectores los que hoy abanican la tesis de la privatización, porque, obviamente, como dice la teoría neoliberal, al mercado acuden consumidores y productores racionales, los cuales toman "libremente" decisiones de mercado, que en el caso de la patronal es la inversión garantizada por el Estado, con el propósito de obtener máximas ganancias en detrimento del bienestar social.
La CSS es de los trabajadores y sus beneficiarios, somos los únicos que contribuimos a la institución; el aporte de los empresarios es deducido de sus costos de producción. Para los obreros la lucha es por rescatar a la CSS de quienes la están saqueando (patronal, sus gobiernos y políticos). En este sentido, hemos sido responsables al presentar una propuesta integral dirigida a dar estabilidad a la institución y sanearla de la corrupción empresarial y gubernamental a la que está sometida.
Hoy, igual que ayer y mañana, ante la pregunta ¿para qué salvar la CSS?, respondemos: para garantizar el derecho a la salud, a la vida digna de hombres y mujeres de este país. Vamos a luchar por la defensa del carácter público y solidario de la seguridad social.
El autor es obrero de la construcción y secretario general del SUNTRACS
Además en opinión
• ¿La reforma del Estado?: Jorge F. Marengo H. • ¿Salvar de qué y de quiénes a la CSS?: Genaro López • Una Universidad agónica: Roberto Arosemena Jaén • La incultura y los medios de comunicación: Sheila Mae C. de Royo
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