La Inmaculada Concepción, patrona de Penonomé
Muchas historias y leyendas se tejen en torno a la veneración que Penonomé rinde a la sacra imagen EDILSA GONZALEZ ROCA
ESPECIAL PARA LA PRENSA
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Esta es una copia de la imagen de la Inmaculda Concepción de Penonomé, una de las que fueron donadas para que presidan la procesión, que hoy se realizará a las 5:00 de la tarde.
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PENONOME, Coclé. —Este mes de diciembre la ciudad de Penonomé celebra las patronales en honor a la Inmaculada Concepción que, a diferencia de otros lugares, se conmemora el 15 de diciembre y no el ocho, día
dedicado a las madres.
Desde inicios de mes, la Catedral de Penonomé se organiza para la celebración de esta solemnidad especial que reúne a todo el pueblo penonomeño, que es mariano por vocación.
Nuestra Señora
La tradición penonomeña, contada de generación en generación, narra que la imagen que hoy reposa en la Catedral San Juan Bautista de Penonomé, fue un obsequio de Carlos III de España.
Al establecerse las villas de Penonomé, se veneraba en esta región a la Virgen guadalupana. El regalo del rey de España consistía en dos cajas de madera que en su interior contenían dos imágenes, de las que la población debía escoger una sin abrirla.
Simeón Cecilio Conte, historiador coclesano, anotó en su libro "La Inmaculada Concepción, patrona de Penonomé", que una honorable dama al hacer la elección y abrir la caja de madera se percató de que era la Inmaculada Concepción.
La imagen fue tallada por un artista indígena quiteño de nombre Caspikara o Casgipara, mejor conocido en la escuela de tallado religioso como Luis Rodríguez, quien asombró por sus realizaciones. Se dice que éste sólo talló tres vírgenes, las cuales reposan en Perú, Ecuador y Penonomé.
La Virgen Guardiana
Muchas historias y leyendas se tejen alrededor de la veneración que el pueblo penonomeño rinde a la sacra imagen, y a la creencia de que sus milagros son reales, protege a sus devotos y a la población de Penonomé.
Una de ellas es la reportada por don Agustín Jaén Arosemena en 1935.
Cuenta la leyenda que un día el anciano párroco de la población al dirigirse a oficiar la misa vio en el centro de la plaza una flecha india con una escritura en la que se exigía a las autoridades entregar la población en un plazo perentorio; de resistirse, serían reducidos a cenizas.
El cura corrió a la iglesia y tocó a rebato las campanas por lo que todo el pueblo acudió al templo.
La decisión fue no ceder; había que defender el hogar, la familia, el templo y sus tesoros espirituales y materiales hasta el último suspiro, pues era preferible ser pasto de las llamas que exponerse a la profanación de los indios. La protección de la Virgen no se haría esperar, lo aseguraba con fe el sacerdote.
Las mujeres y ancianos solicitaban al cura exponer la imagen de la Virgen que se encontraba guardada dentro de un camarín de puertas circulares y cubierta de un velo celeste en donde se colocaban los ex votos de plata y oro ofrecidos a la Inmaculada.
El padre accedió; sin embargo, no pudo abrir las puertas, ni los más fuertes hombres del pueblo lograron abrir las portezuelas. La Virgen no quería dejarse ver, y la desgracia del pueblo era casi inminente y fatal.
Después de la media noche, cuenta la historia, un alarido inmenso se extendió por todos lados, las llamas decaían y los gritos se alejaban. Luego, el silencio y la oscuridad cubrieron todo el horizonte, pero los defensores no abandonaban sus puestos ni los devotos la iglesia.
Al amanecer se fueron a la iglesia a dar gracias a Dios por el milagro. El párroco intentó de nuevo abrir el camarín de la Inmaculada y fácilmente corrieron las puertas y la Virgen se dejó ver.
Su manto de terciopelo azul estaba lleno de pega pega, arena y ramas espinosas, su cabellera estaba suelta como azotada por el viento y su expresión denotaba una sonrisa especial que dejó asombrados a sus fieles.
A los días, llegó a la población el hijo mayor del cacique ofreciendo la paz a las autoridades y reconociendo que los blancos eran invencibles, teniendo una generala que sola peleaba por todos.
Luego refirió cómo la noche del ataque apareció en el cielo una mujer con manto azul y espada de fuego que los amenazaba terriblemente por lo que huyeron frenéticos. El heredero del cacique fue llevado al templo y al mostrársele la Virgen cayó al suelo desvanecido y gritando "esa, esa es la generala".
Las festividades
Las patronales de la Inmaculada Concepción se iniciaron el pasado 6 de diciembre con la primera novena. Cada mañana se ofrecía la eucaristía seguida de los actos de primera comunión de los niños de las escuelas primarias. A las 7:00 p.m. se realizan las novenas.
Para hoy 15, se espera la misa solemne a las 10:00 a.m. oficiada por el obispo de la diócesis de Penonomé, Uriah Ashley, y a las 5:00 p.m. se inicia la procesión por las calles de Penonomé.
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