Las amas de casa son las número uno en la TV
NUEVA YORK, EU (DPA). —Existe vida después de Sex and the City.
Millones de estadounidenses ya están fascinados con las sucesoras de Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda. Desperate Housewives (Amas de casa desesperadas) es la nueva serie de éxito en el país.
Si las protagonistas de Sex and the City eran solteras urbanitas en busca del amor, las igual de atractivas Susan, Lynettte, Bree y Gabrielle son desesperadas esposas de provincia.
El guionista Marc Cherry — según Newsweek, un "republicano gay"— pone en evidencia por medio de estas vecinas y con un profundo humor negro la extendida doble moral del país.
Las historias de estas mujeres de la ficticia ciudad de Wisteria Lane son lo más agudo y alegre que se exporta desde Estados Unidos desde el triunfo electoral de los neoconservadores al resto del mundo (televisivo).
En Estados Unidos, la serie, que a partir de enero se verá también en España, se convirtió en un éxito absoluto inmediatamente después de la victoria de George W. Bush.
Cada domingo, 27 millones de espectadores se rinden al culto a las "housewives", a pesar de los llamados de boicot de la cristiano-conservadora Sociedad para la Familia Americana (AFA).
Y cada lunes por la mañana, en incontables oficinas, peluquerías y programas radiales se debate el capítulo del día anterior.
Muchas veces aparece la pregunta de a qué se debe que tanta gente se interese por estas retorcidas damas, que se alejan tan fuertemente de la imagen ideal del ama de casa fiel y trabajadora, que tanto difunden los moralistas estadounidenses.
Ahí está la bella Gabrielle, una ex modelo morena, que engaña a su marido latino y nuevo rico con el jardinero menor de edad.
También está la estresada Lynette, adicta a las pastillas con las que en realidad debe tratar la hiperactividad de sus mellizos.
Bree, la pelirroja con afán de perfeccionismo, se burla de su marido fugitivo: "Siempre llora cuando eyacula". El hijo menor de edad de Bree visita habitualmente locales de striptease y atropella borracho a la repugnante suegra de Gabrielle.
Susan, finalmente, es una morena que se enamora de un fontanero e incendia la casa de una rival. La única vecina que aparenta llevar una vida "como corresponde" resulta ser una extorsionadora de Susan y es víctima de un atentado.
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