Ucrania
no cambiará férreo control de Putin sobre Rusia
La política interna de Putin a lo largo del último año ha hecho sonar la alarma de Occidente. Apenas la semana pasada, el Parlamento aprobó su plan para designar efectivamente a los gobernadores regionales Sabra Ayres
sayrescoxnes.com
MOSCU. –Los esfuerzos del presidente ruso, Vladimir V. Putin, enfocados a apuntalar al Kremlin como el centro del universo en la ex Unión Soviética no han sido, de ninguna manera, sutiles.
A lo interno del país, Putin se las ha ingeniado para mantener en silencio a las voces de la oposición en Rusia, mediante la consolidación de su poder a través de los medios de comunicación masiva, modificaciones a leyes electorales y el control sobre el Parlamento.
En la región, Putin ha usado fuerza política, económica y militar para afirmar el papel predominante de Rusia en el ex imperio, que en alguna época fue gobernado desde el Kremlin.
En fechas más recientes, Putin ha usado su influencia en las disputadas elecciones presidenciales de Ucrania. Putin respaldó vigorosamente al Primer Ministro amigable hacia el Kremlin, Viktor Yanukovych, quien prometió lazos más estrechos con Rusia y aspiraba a ser el hombre de Moscú en Kiev.
Ahora, con un nuevo desempate electoral que fue ordenado por la máxima corte del país para más adelante en este mes, las tácticas de Putin pudieran no generar al final el resultado que él deseaba.
Sin embargo, un retroceso para Putin en Ucrania tiene pocas probabilidades de amenazar su control sobre el poder en casa o alterar su política exterior en la región. Por el contrario, afirman analistas, eso podría envalentonarlo incluso más, particularmente con las perspectivas de una Ucrania tendiente a Occidente en la frontera con Rusia, en caso de que Viktor Yushchenko gane el desempate de los comicios presidenciales de este 26 de diciembre.
No se anticipa que la "revolución naranja", de manifestaciones callejeras en favor de la democracia en Kiev, engendre un llamamiento popular de la misma naturaleza por reformas en Moscú.
"Lo que ha ocurrido en Ucrania debería comprenderse (por parte del Kremlin) como un claro mensaje de que los tornillos no deberían apretarse más en este lugar", dijo Yuri Korgunyiuk, el director del departamento de estrategia política en el Instituto por la Democracia, en Moscú. "Sin embargo, los poderes ya no comprenden estas indicaciones y se tornarán incluso más represivos, y el poder vertical se verá más fortalecido. Cualquier respaldo popular, esto es, apoyo de las bases, está siendo desechado".
La política interna de Putin a lo largo del último año ha hecho sonar la alarma de Occidente. Apenas la semana pasada, el Parlamento aprobó su plan para designar efectivamente a los gobernadores regionales. Lo siguiente para los legisladores es un anteproyecto de ley que eliminaría los comicios para elegir representantes individuales al Parlamento, en favor de una votación sobre listas del partido.
"No está regresando al totalitarismo, pero las tendencias son negativas en muchos frentes", declaró un importante diplomático estadounidense en Moscú, la semana pasada.
En el frente extranjero, Putin empezó a promover el año pasado un solo mercado económico para Bielorrusia, Rusia, Kazajstán y Ucrania. Rusia ha utilizado sus propias reservas de petróleo y gas baratos para mantener a países vecinos como dependientes del Kremlin.
Algunas bases militares de Rusia han sido reintroducidas en varias ex repúblicas soviéticas de Asia Central, y Putin se ha mostrado reacio a retirar tropas rusas destacadas en Georgia y Moldavia, como desean esas naciones independientes.
Los analistas anticipan que Putin siga afirmando la influencia de Moscú sobre ex repúblicas soviéticas –vínculos históricos que se remontan a varios siglos. Además, Putin está reaccionando a nuevas relaciones que Estados Unidos ha formado en la región desde los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.
Putin está tratando de "restablecer la influencia rusa como una reacción a los esfuerzos de Estados Unidos" con miras a construir bases militares en Asia Central, según Margo Light, experta rusa por la Escuela de Economía de Londres.
Los cerrados y discutidos resultados de las elecciones en Ucrania, aunado a la profusión de respaldo por parte de la oposición, reflejaron una repercusión en contra de Putin, su aliado, el Presidente saliente Leonid Kuchma, así como Yanukovych, su hombre. Muchos ucranianos resintieron los esfuerzos de Putin en el país.
La Suprema Corte dictaminó que la victoria de Yanukovych en noviembre era inválida debido a una manipulación excesiva del voto, por lo cual fijó el nuevo desempate del 26 de diciembre.
Sin embargo, para los débiles grupos de oposición en contra del Kremlin, las perspectivas de una insurrección al estilo ucraniano podrían estar a varios decenios de distancia, según analistas y políticos.
"Por un lado, eso se debe a que nosotros no contamos con la base de respaldo aquí; por el otro, se debe a que no tenemos suficiente financiamiento... en particular después de Yukos", dijo Konstantin Lazaryev, uno de los portavoces de Irina Khakamada, política liberal y ex legisladora que, en el 2004, perdió una contienda por la Presidencia.
El fundador de la empresa rusa del petróleo Yukos, Mijáil Jodorkovski, actualmente está siendo enjuiciado por evasión fiscal y fraude en lo que muchos rusos y analistas occidentales consideran una retribución por parte del Kremlin, debido a sus esfuerzos enfocados a entrometerse en la política y darle apoyo a la oposición. El gobierno avanza en contra del mayor productor de petróleo en el país y su multimillonario fundador tiene preocupados a inversionistas con respecto a quién será el siguiente en la lista del Kremlin.
En las elecciones parlamentarias de Rusia celebradas el año pasado, candidatos a favor del Kremlin fueron promovidos de manera flagrante a través de las ondas radiales controladas por el Estado. Debido a eso, los partidos que apoyan a Putin captaron más de dos tercios de los escaños, creando un gobierno nominal que apoya tácitamente a Putin.
Por su parte, legisladores liberales de la oposición tienen apenas el 5% de los escaños en el Parlamento ruso (la Duma). Quienes fueron expulsados en las elecciones del 2003, como en el caso de Khakamada, han luchado dentro de sus filas para encontrar una plataforma cohesiva, a partir de la cual puedan desafiar al Kremlin.
"Ya estábamos pasando de una democracia administrada al autoritarismo aquí en Rusia", afirmó Lazaryev. "Así que no estamos viendo a Ucrania como una fuerza motivadora para una repercusión negativa".
The New York Times News Service
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