Suecia premia la excelencia
La princesa Magdalena no pudo asistir a la ceremonia por culpa de la fiebre
| LASERFOTO EFE/Fredrik Sandberg |
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Aaron Ciechanove (izquierda), del Instituto de Tecnología de Israel, recibe el Premio Nobel de Química 2004 de manos del Rey Carlos Gustavo XVI de Suecia.
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ESTOCOLMO, Suecia (EFE). —El rey Carlos Gustavo de Suecia entregó ayer viernes los premios Nobel de este año en la tradicional ceremonia en el Konserthuset de Estocolmo, donde se reconoció la excelencia científica
y literaria de los homenajeados, con la ausencia anunciada de la galardonada
en Literatura, Elfriede Jelinek.
La escritora austríaca alegó su fobia a este tipo de ceremonias para no acudir a Estocolmo, y envió una cinta grabada con su discurso para cumplir con la obligada conferencia de cada Nobel.
Imprevista fue la ausencia de la princesa Magdalena, hija mediana de los monarcas suecos, quien no pudo acudir ni a la ceremonia de entrega ni al banquete posterior en el Ayuntamiento de la capital sueca por culpa de un fuerte acceso de fiebre a última hora.
El presidente de la Fundación Nobel y galardonado con el premio de Medicina en 1982, Bengt Samuelson, abrió la ronda de discursos elogiando el trabajo de los comités en el proceso de elección de los Nobel, "una parte invisible del iceberg en el que se basa el sistema" de un premio que refleja la ciencia y cultura del siglo XX "más por la crítica que genera que por sí mismo".
Samuelson señaló que si solo el 4% de los galardonados en la historia (hasta 2003) habían sido mujeres es porque los Nobel constituyen un reflejo de la discriminación histórica de la mujer en el mundo académico, pero resaltó que este año había tres entre los doce premiados, una cifra histórica en los 103 años del galardón.
Lars Brink, de la Real Academia Sueca de las Ciencias, presentó el premio de Física, que ha recaído en los estadounidenses David J. Gross, David Politzer y Frank Wilczek, mientras que Lars Thelander hizo lo propio con el de Química, otorgado al estadounidense Irwin Rose y los israelíes Aaron Cicchanover y Avram Hershko.
Rose, de 78 años, el mayor de los premiados, necesitó la ayuda de Hershko para, ayudado en un bastón, llegar al medio del escenario y recibir el galardón de manos del rey.
Los también estadounidenses Linda B. Buck y Richard Axel, Nobel de Medicina o Fisiología, fueron anunciados por el profesor Sten Grillner, del Instituto Karolinska, y el de Economía, concedido al noruego Finn E. Kydland y el estadounidense Edgard C. Prescott, lo presentó el mismo Prescott.
Buck es nieta de emigrantes suecos y su bisabuelo trabajó en una fábrica de Alfred Nobel, el magnate creador de los premios.
El profesor Horase Engdahl, secretario permanente de la Academia Sueca de la Lengua, alabó las habilidades de Elfriede Jelinek para "manipular los códigos" de la literatura destinada al consumo masivo y capturar "la voz de las masas", la "extraña, variada voz que habla en sus obras" y "su tono insinuante, como luces infrarrojas que aclaran la escritura oculta de la civilización".
Engdahl, quien emparentó a Jelinek con la tradición crítica austríaca de autores como Thomas Bernhard, dijo que su obra no es pesimista, sino "una escandalosa jovialidad sin esperanza, rayos de sol negro", y concluyó diciendo que "si la literatura por definición es una fuerza que no se doblega ante nada, usted es una de nuestras representantes más auténticas".
Como es costumbre, cientos de flores enviadas por la ciudad italiana de San Remo, donde Alfred Nobel pasó los últimos años de su vida, decoraron el Konserthuset, este año con claveles.
La Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo, dirigida por Staffan Larson y con la soprano Susanna Andersson, interpretó piezas como la "Marcha real" o el himno nacional sueco, así como composiciones de Mozart, Rossini, Bach, Elfrida Andrée y Joseph Martin Krauss.
Tras la ceremonia, los casi mil 300 invitados se trasladaron al Ayuntamiento de Estocolmo, en cuyo salón azul se celebró la cena de gala.
El Nobel de Economía, en realidad Premio del Banco de Suecia, es el único de los seis no instituido por Nobel, y se concedió por primera vez en 1969.
El premio de la Paz, que este año se le ha otorgado a la activista keniana Wangari Maathai, se entregó ayer en Oslo, Noruega, de acuerdo con la tradición que respeta la voluntad de Nobel.
Cada premio estuvo dotado este año con 10 millones de coronas suecas 1. 43 millones de dólares, a repartir en caso de que haya más de un ganador.
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