Remilitarización:
las cifras son innegables
Vamos muy mal si los policías panameños todavía no conocen su rol democrático y lo están estudiando de dos en dos en aulas de clases impregnadas de militarismo Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com
WASHINGTON, D.C. –Sorprende que voceros del gobierno todavía estén tratando de negar, o quizá tergiversar, lo que he reportado con respecto al adiestramiento militar estadounidense de policías panameños.
Este diario informó el 21 de noviembre que Héctor Alemán, ministro de Gobierno, "negó que 900 agentes de la Policía Nacional hayan viajado a Estados Unidos este año a capacitarse". Desde el 1 de septiembre de este año, dijo Alemán a La Prensa, solo 17 funcionarios policiales han viajado a Estados Unidos con ese fin.
Ese breve señalamiento oficial plantea tres premisas erróneas.
Primero: Los 900 policías panameños que recibieron adiestramiento militar estadounidense lo hicieron en 2003 (no este año). Eso lo reporté con absoluta claridad en dos noticias publicadas el 12 y 14 de noviembre y en mi columna del 14 de noviembre. La cifra está disponible para cualquiera que la desee verificar en http://state.gov/t/pm/rls/rpt/fmtrpt/2004 (página web del Departamento de Estado).
Segundo: Si miramos las cifras para 2004, el número de policías que recibe adiestramiento militar estadounidense –según cifras del Departamento de Estado, disponibles en la misma página web que cité arriba– bajó a 63, pero el costo del adiestramiento por policía aumentó dramáticamente. Eso lo reporté en mi columna del 21 de noviembre y pedí que se explicara el porqué de estos altos y bajos tan dramáticos en el programa de adiestramiento.
Tercero: Los voceros oficiales panameños confunden el contenido del adiestramiento con el lugar donde es ofrecido. No sé si esto se hace por accidente o con el deseo de ofuscar, pero el hecho es que nadie cuestiona que policías panameños vayan a Estados Unidos a capacitarse si el propósito es enviarlos a cursos del FBI (Buró Federal de Investigaciones) u otras instituciones netamente policiales. Lo que se ha cuestionado es que policías panameños asistan a cursos de adiestramiento militar –repito, ¡adiestramiento militar!– en Estados Unidos u otro lugar. Como indiqué en noticia publicada el 14 de noviembre, una buena parte de esos 900 policías panameños que recibieron adiestramiento militar estadounidense en 2003 asistió a cursos ofrecidos en Panamá.
"El Comando Sur ha descubierto que enviar a un puñado de instructores a la región [para dictar cursos] es más eficaz en cuanto a costo –y quizá menos sujeto a escrutinio– que llevar a un salón entero de estudiantes a Estados Unidos", explica el libro Drugs and Democracy in Latin America: The Impact of U.S. Policy recién publicado por el Washington Office on Latin America.
Ayer revisé nuevamente las cifras, que –repito– están en la página web del Departamento de Estado. En agosto de 2003, 60 policías panameños recibieron adiestramiento de "infantería liviana" [traducción: para combate en Darién] en Panamá y Colón. En abril de 2003, otros 40 policías tomaron el mismo curso en Colón. Entre noviembre de 2002 y agosto 2003 (año presupuestario de 2003 para efectos estadounidenses), 17 grupos de 30 policías cada uno recibieron adiestramiento militar estadounidense en Panamá, Colón, Howard, y Fort Sherman. También hubo adiestramiento militar estadounidense, ofrecido en Panamá, para 60 unidades del "Grupo Especial de Reacción del SPI" y 100 funcionarios administrativos de la Policía.
Además, como reporté el 14 de noviembre, se envió a policías panameños a la temida Escuela de las Américas en Fort Benning, Georgia. Esta institución militar se ha cambiado el nombre, pero no necesariamente ha hecho cambios más allá de lo cosmético a su enfoque y currículum. Noriega tomó cursos de "inteligencia" allí y por ello es inquietante constatar que en junio de 2003, dos policías panameños fueron enviados a un curso para "oficiales de inteligencia". Entre mayo y julio de 2003, cuatro policías panameños estudiaron "operaciones civiles-militares" en la Escuela, aunque me es muy difícil comprender cómo se pueden tener "operaciones civiles-militares" en un país sin aparato militar. Igualmente preocupante es el hecho de que en agosto de 2003, dos policías panameños fueron a Lackland Air Force Base en Texas a estudiar "estado de derecho y operaciones de disciplina militar". ¿Por qué nuestros policías estudian disciplina militar?
Y no me consuela mucho confirmar que en julio de 2003, dos policías panameños fueron a la Escuela de las Américas a estudiar "sostenimiento democrático". ¿Qué quiere decir eso? Vamos muy mal si los policías panameños todavía no conocen su rol democrático y lo están estudiando de dos en dos en aulas de clases impregnadas de militarismo.
Como ven, todo esto deja a la ciudadanía con muchas preguntas sin respuestas. Un gobierno serio ofrecería explicaciones, en vez de negar lo innegable.
La autora es corresponsal de La Prensa
Además en opinión
• Empresario con actitud ejemplar: I. Roberto Eisenmann, Jr. • La persistente irresponsabilidad del Vaticano: Xavier Sáez-Llorens • Remilitarización: las cifras son innegables: Betty Brannan Jaén • Contra el sida, no más polarización: Pedro Ernesto Vargas
|