Príncipe Ernesto Augusto de Hannover pide disculpas
BERLIN, Alemania (EFE). —El príncipe Ernesto Augusto de Hannover ha lamentado las palizas propinadas al propietario de una discoteca de Kenia y una periodista de Salzburgo, que atribuye a ataques de ira bajo los efectos del alcohol y por las que responde ahora ante la justicia.
El príncipe se encontraba "considerablemente alcoholizado" cuando se produjeron esos dos incidentes —en los años 1999 y 2000— y "lamenta" lo ocurrido, explicó su abogado, Jochen Heidemeier, en el juicio por apelación abierto el jueves, en Hannover.
El esposo de la princesa Carolina de Mónaco no compareció en el proceso, instruido al recurrir la defensa y la fiscalía contra la sentencia dictada en primera instancia, en la que se le impuso una pena de ocho meses de libertad condicional y una multa de medio millón de marcos (un cuarto de millón de euros).
La primera de las agresiones que se abordan en el juicio se produjo en 1999, cuando el príncipe dio una patada a una fotógrafa que se le acercó durante el Festival de Salzburgo.
La segunda tuvo lugar en Kenia, cuando el príncipe se personó, capitaneando un grupo de varias personas, ante el propietario de una ruidosa discoteca cercana a su residencia de vacaciones en ese país.
Según el agredido, Ernesto Augusto llevaba en la mano algo parecido a una llave americana y le golpeó entre 10 y 15 veces, causándole graves heridas que obligaron a trasladarlo con motivo de urgencia a un hospital de Mombasa.
El abogado del príncipe admitió la posibilidad de que su defendido llevase "algún tipo de objeto contundente" que le había colocado en la mano alguno de sus acompañantes.
En este juicio por apelación no se han incluido otros dos casos que sí se abordaron en primera instancia, pero de los que entretanto sus víctimas retiraron la demanda.
El primero se refería a la intimidación e insultos por teléfono del príncipe Ernesto a una redactora del diario Bild, responsable de la publicación en ese rotativo de la fotografía suya orinando contra el edificio del pabellón turco de la Expo 2000 de Hannover.
Asimismo han quedado fuera del proceso anteriores agresiones, como las sufridas por otro periodista, contra el que Ernesto Augusto la emprendió a paraguazos cuando trataba de captar una imagen de él y su esposa en su automóvil.
El príncipe, jefe de la dinastía alemana de los Welfen, ha protagonizado numerosos incidentes por sus ataques de ira y es conocida asimismo su tendencia al abuso del alcohol.
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