La
batalla por Ucrania
Desafiamos a quienes pretenden corromper nuestra democracia, pero tendemos la mano de la amistad a todos nuestros vecinos, incluida Rusia Yuliya Tymoshenko
| LASERFOTO AP/ PhotoMig |
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El líder de la oposición ucraniana, Viktor Yushchenko, acompañaba a su copresidenta Yuliya Tymoshenko mientras esta se dirigía a sus seguidores en el centro de Kiev, el pasado miércoles
24.
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Los antiguos axiomas son ciertos: la firmeza puede dar resultado; con resolución se puede salir adelante. Quienes luchamos por mantener nuestra democracia en Ucrania así lo creemos. Ahora, más que nunca, debemos creerlo, pues tropas rusas con uniformes ucranianos han entrado en nuestro país, en vista de que los soldados ucranianos se están negando a cumplir las órdenes de aplastar a quienes se manifiestan para defender nuestra democracia. Vamos a necesitar la solidaridad de nuestros vecinos y de todos los pueblos del mundo amantes de la libertad para velar porque se hagan realidad en paz nuestros sueños democráticos.
Nosotros no hemos buscado la lucha para afianzar la victoria de Viktor Yushchenko, el verdadero vencedor en las elecciones presidenciales del pasado domingo, como nuevo presidente de Ucrania, pero, como se nos ha impuesto esa batalla por nuestra libertad, no nos faltará ni valor ni resolución.
Tenemos por delante días y noches difíciles y la presencia en secreto de tropas rusas los volverá aún más difíciles. Las fuerzas del primer ministro Viktor Yanukovich cometieron la insensatez de incluir votos falsos e intimidar a la comisión electoral del país hasta un grado absurdo. Después intentaron obligar al pueblo ucraniano a tragarse esa farsa... con la amenaza de prohibir las reuniones públicas, cerrar nuestras fronteras a nuevos solicitantes de visado y silenciar cualquier palabra de nuestras protestas en la televisión.
Cada vez más miembros de una maquinaria gubernamental que creía que podía imponer una elección fraudulenta al pueblo de Ucrania están renunciando a imponer esa opción por la fuerza. Miembros del ejército, de los servicios de seguridad y funcionarios gubernamentales están negándose a seguir la voluntad de la camarilla de Yanukovich. A partir de ahora no se puede contar con que una camarilla gobernante tan voluble dé muestras de coherencia.
El camino que tenemos por delante es un campo de minas. Reconocemos que un gobierno inestable puede volver a adoptar una postura de intransigencia inflexible. Intentará erosionar nuestro apoyo infiltrando en nuestras protestas a leales suyos que transmitan el virus del derrotismo y procurará aventajarnos recurriendo a los trabajadores ucranianos comunes y corrientes, que trabajan denodadamente y están preocupados por la necesidad de alimentar y vestir a sus hijos, alegando que una economía tambaleante necesita estabilidad para salvarse. Intentará dividir el país entre los rusohablantes y los ucranianohablantes.
Pero es demasiado tarde para que den resultado las estrategias de división y desgobierno. Los ucranianos saben que la opción que sigan ahora y su decisión de mantenerse firmes hoy junto a Viktor Yushchenko determinarán su libertad para siempre, además de la salud de la nación: su independencia y su fortaleza económica. De modo que nos mantendremos firmes contra viento y marea para que se respeten nuestras opciones democráticas. No hacerlo sería renunciar no solo a nuestra libertad, sino también a nuestras esperanza de una vida mejor.
Desafiamos a quienes pretenden corromper nuestra democracia, pero tendemos la mano de la amistad a todos nuestros vecinos, incluida Rusia. No tiene motivos para intervenir. Una democracia ucraniana llena de vitalidad necesitará la camaradería de Rusia y de Europa para construir el tipo de sociedad que nuestro pueblo desea. Nuestra audacia está teñida de realismo. Garantizando nuestra democracia, contribuimos a garantizar la de Rusia.
Pues no estamos empeñados en una revolución, sino en una pacífica evolución democrática. Los ucranianos han padecido el peor trato que los hombres pueden recibir de su prójimo: las hambrunas orquestadas por Stalin en el decenio de 1930 y la matanza nazi de la Segunda Guerra Mundial. Con que no se debe poner en duda nuestra capacidad para resistir y mantenernos firmes. Persistiremos y nuestra democracia prevalecerá. Manténganse a nuestro lado.
Project Syndicate. Traducido del inglés por Carlos Manzano.
La
autora es ex primera ministra adjunta de Ucrania, copresidente, junto con
Viktor Yushchenko, de la oposición política de Ucrania
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