Panamá, 27 de noviembre de 2004

 
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FRASE DEL DIA
Hay hechos que no tienen forma y sufrimientos que no tienen lengua.
Autor: Shelley

Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

Una calle con baches y sin hombros
LA PRENSA/Víctor Arosemena
Los baches, la ausencia de hombros y la falta de mantenimiento en la calle que va desde Santiago hasta San Francisco, hacen que los productores del sector transporten su mercancía con mucha dificultad.

Pobres empleados públicos
20 de noviembre de 2004

Muchas veces he sido injusto con estos empleados públicos a quienes les pido perdón. A estas personas les exigimos una sonrisa, buenos tratos, amabilidad y cortesía. Pero la mayoría de las veces estas personas se encuentran frustradas por el modus operandi del sistema.

Primero: el sueldo que se les paga por el trabajo que hacen es irrisorio. Muchos tienen 15, 20 y hasta 30 años de servicio y solo ganan el salario mínimo.

Segundo: el calvario que sufren cada cinco años después de cada elección, y cada quincena cuando esperan su flaco cheque lleno de estrellitas, y con mucho miedo de que les llegue acompañado con una carta de despido, porque su puesto se lo quieren dar a un amigo o copartidario político y, aun peor, estos empleados ven cómo llegan personas de afuera a ganar sueldos muy elevados que ellos añoran, pero que jamás ganarán porque no son fans del gobierno de turno.

Tercero: la mayoría de las veces, o casi todo el tiempo, el empleado viejo mal pagado tiene que enseñarle el trabajo al "gran jefe" que triplica su sueldo y que, además, lo amenaza con que llegó al cargo por su militancia política o porque es amigo del ministro del turno.

Cuarto: también es difícil cuando los mandan a tomar decisiones en contra de sus principios, pero a sabiendas de que están mal dirigidas, con la cabeza agachada cumplen con el "gran jefe" y, al final de cinco años, cuando venga el próximo gobierno será cuestionado o despedido por que el "gran jefe" ya se fue.

Le pido a Dios que algún día tengamos un Presidente que respete a todos los funcionarios públicos, sin importarle su bandera política, para que cada cinco años puedan dormir tranquilos, libres de tafil o valium y sin preocupaciones y así puedan ser respetados.

¡Gracias a Dios no soy funcionario público!

Elmer Iván Morales A.


A pagar sus cuentas, señora
18 de noviembre de 2004

Parece mentira que alguien venga a decir que necesita de los recursos del Estado para vestirse bien, cuando tiene un salario que le debe permitir vivir muy cómodo, ya que no paga muchos de los gastos que los demás mortales pagamos.

Yo no podía creer que la excelentísima señora Presidenta dijera que requería gastar en vestidos y joyería porque representaba al país. Bueno, señora, por favor, ¿usted cree que todos estamos en pañales y que no entendemos que quiso hacer uso de los dineros del país para ahorrarse los suyos propios?

Me parece que si todo ese dinero se "invirtió" en beneficio del país debería haberlo dejado en la presidencia para que se venda o se subaste con el fin de devolver los dineros al erario público y pagar algunas de las cuentitas que nos dejó.

No creo que con su salario le hubiese sido imposible ir de compras, creo que sus ingresos brutos andaban como por siete mil balboas.

Bueno, yo creo que si todos nosotros nos compramos nuestra ropa y prendas, gasolina y carros de nuestro salario, la presidenta, ya que tiene un salario, debió haber hecho igual. No existe excusa posible que justifique lo que la ex presidenta ha declarado como justificación para ese gasto.

Creo que esto no requiere más explicación, así que dejémoslo allí y a pagar sus cuentas, señora.

Rolando Caballero N.


Sobre situación en el aeropuerto de Tocumen
20 de noviembre de 2004

He leído con mucho detenimiento su artículo intitulado "¿Para qué incentivar el turismo?", aparecido el día viernes 19 del corriente mes, en la sección de Actualidad. El mismo me ha motivado a plegarme a su crítica contra la inoperancia que ha existido y existe en la sección de revisión para poder salir del aeropuerto de Tocumen.

Parece ser que este fenómeno es parte de la idiosincrasia del panameño (igual que la famosa "hora panameña"), porque también en el Banco Nacional (por mencionar solo una institución) y todas sus sucursales se da el mismo fenómeno. Días de pago, en cualquier sucursal donde existen 8, 10, o 12 ventanillas, sólo se atiende en tres, sin importar la fecha ni las inmensas filas.

He vivido muchas veces la tortura que significa llegar del extranjero a Panamá. Los funcionarios encargados de revisar los equipajes desconocen que son la segunda cara (porque la primera cara es la del funcionario de Migración) que un extranjero ve de los panameños y, le digo que no son caras gratas ni amables. Revisan las maletas como tratando de encontrar algún souvenir que les guste para luego decirle al viajante que eso no puede pasar por la Aduana, o esperando a cambio una sumisión del turista, con la creencia de que ellos (los aduaneros) tienen el poder para hacerle pasar un mal día. Se toman atribuciones que no les corresponden, confiscando lo que se les antoja, amparados en que no existe a mano una lista de lo que puede o no ser introducido al país, cosa que saben todos los viajantes, porque al momento de comprar un boleto aéreo se recibe una lista de restricciones.

Tengo muchas pruebas de estas irregularidades, ya que he viajado y viajo constantemente y como viajante he tenido fuertes discusiones con estos señores, porque a la hora de revisar maletas les ha gustado algún objeto exótico que en ocasiones compro en el extranjero.

Finalmente concuerdo con usted, me da mucha pena con los turistas al ver el mal rato por el que se les hace pasar cuando arriban a nuestro país. Y la pregunta del millón ya la formuló usted: "¿Para qué incentivar el turismo?".

Rogelio Reyter Vogel
Músico panameño.


Sobre el respeto a la autoridad

18 de noviembre de 2004 Soy un comprador diario de su publicación, y me parece que su redacción está dejando de ser objetiva. Me refiero específicamente al reportaje que se titula "Agreden a residentes de Prados del Este", publicado el 19 de noviembre de 2004. Este titular no es correcto. Lo que se pudo ver es que los manifestantes que bloquearon la vía pública frente a la sede de uno de los poderes del Estado agredieron a los agentes policiales con paraguas, carteras, puños y patadas. Díganme, señores periodistas, ¿cómo debe un agente de policía reaccionar frente a una actitud como esa? ¿Deben retirarse y avalar el irrespeto a la autoridad y permitir que un grupo de ciudadanos impida el paso de otros por una vía publica? La Prensa tiene un reconocimiento general en la ciudadanía por la lucha que llevó frente a la dictadura militar y en pro de la democracia, pero eso no le da licencia para tergiversar la verdad. Están cayendo en el amarillismo. Lo único que les falta para estar a la misma altura de La Crítica y El Siglo es presentar al muerto del día. Es una lástima que estén perdiendo objetividad, propiciando así la divulgación de "verdades" no muy claras.

Deben recordar que la influencia que tienen sobre la población debe ser lo más positiva posible, y no titular reportajes con el objetivo de aumentar sus ventas.

Espero que mis críticas sean tomadas de manera constructiva, pues su periódico es, quizá, el único en el que la gente con más de cuatro dedos de frente tiene algo de confianza... que pueden perder por reportajes como el que previamente cito. Sean serios.

Aníbal Miranda


Gracias por cubrir Concurso Internacional de Piano
23 de noviembre de 2004

Quiero manifestarles lo satisfecha que me sentí por poder seguir día a día los acontecimientos relacionados con el Concurso Internacional de Piano.

Acontecimientos como estos, que nos ponen como país del primer mundo, son los que ustedes deben resaltar. Ya la politiquería me cansa.

Tuve la oportunidad de asistir a la final del concurso y la verdad es que fue realmente maravillosa. Escuchar a esos jóvenes, genios del piano, me hizo sentir en el cielo.

Aunque no conozco al señor Jaime Ingram (organizador del evento), quiero felicitarlo a través de estas líneas y a ustedes darles las gracias por prestarle a ese acontecimiento la atención que se mereció.

Gracias, otra vez.
Paula Zamorano


Sobre la competencia desleal del transporte
23 de noviembre dde 2004

Sin querer justificar los actos que en nada contribuyan al desarrollo económico de nuestro país, pretendo emitir mi honesta opinión como buen colonense.

Es lamentable que el problema de la competencia desleal del trasporte de otras provincias del país en contra del sector colonense, se quiera mostrar como "un tiro a la gallina de los huevos de oro...", cuando ha sido, según mi parecer, una reclamación justa por el intento de arrebatar de las manos de los colonenses, una oportunidad de lograr un paleativo económico, producto del servicio de transporte a los turistas que llegan al terminal de cruceros en Colón.

Las noticias deben ser justas y equilibradas, sin parcializaciones y se debe comunicar la verdad sin tomar partido.

En ningún momento los colonenses han querido atentar contra el futuro del turismo en Colón y/o Panamá.

Conciencia, señores, si le tratan de arrebatar el pan de las manos cuando hay muy poco o no hay... ustedes pelearán.

Zacarías Esquina S.






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