| Una calle con baches y sin
hombros |
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LA PRENSA/Víctor Arosemena |
| Los baches, la ausencia de hombros
y la falta de mantenimiento en la calle que va desde Santiago
hasta San Francisco, hacen que los productores del sector
transporten su mercancía con mucha dificultad. |
Pobres empleados públicos
20 de noviembre de 2004
Muchas veces he sido injusto con estos empleados
públicos a quienes les pido perdón. A estas personas
les exigimos una sonrisa, buenos tratos, amabilidad y cortesía.
Pero la mayoría de las veces estas personas se encuentran
frustradas por el modus operandi del sistema.
Primero: el sueldo que se les paga por el trabajo
que hacen es irrisorio. Muchos tienen 15, 20 y hasta 30 años
de servicio y solo ganan el salario mínimo.
Segundo: el calvario que sufren cada cinco años
después de cada elección, y cada quincena cuando
esperan su flaco cheque lleno de estrellitas, y con mucho miedo
de que les llegue acompañado con una carta de despido, porque
su puesto se lo quieren dar a un amigo o copartidario político
y, aun peor, estos empleados ven cómo llegan personas de
afuera a ganar sueldos muy elevados que ellos añoran, pero
que jamás ganarán porque no son fans del gobierno
de turno.
Tercero: la mayoría de las veces, o casi
todo el tiempo, el empleado viejo mal pagado tiene que enseñarle
el trabajo al "gran jefe" que triplica su sueldo y que,
además, lo amenaza con que llegó al cargo por su
militancia política o porque es amigo del ministro del turno.
Cuarto: también es difícil cuando
los mandan a tomar decisiones en contra de sus principios, pero
a sabiendas de que están mal dirigidas, con la cabeza agachada
cumplen con el "gran jefe" y, al final de cinco años,
cuando venga el próximo gobierno será cuestionado
o despedido por que el "gran jefe" ya se fue.
Le pido a Dios que algún día tengamos
un Presidente que respete a todos los funcionarios públicos,
sin importarle su bandera política, para que cada cinco
años puedan dormir tranquilos, libres de tafil o valium
y sin preocupaciones y así puedan ser respetados.
¡Gracias a Dios no soy funcionario público!
Elmer Iván Morales A.
A pagar sus cuentas, señora
18 de noviembre de 2004
Parece mentira que alguien venga a decir que necesita
de los recursos del Estado para vestirse bien, cuando tiene un
salario que le debe permitir vivir muy cómodo, ya que no
paga muchos de los gastos que los demás mortales pagamos.
Yo no podía creer que la excelentísima
señora Presidenta dijera que requería gastar en vestidos
y joyería porque representaba al país. Bueno, señora,
por favor, ¿usted cree que todos estamos en pañales
y que no entendemos que quiso hacer uso de los dineros del país
para ahorrarse los suyos propios?
Me parece que si todo ese dinero se "invirtió" en
beneficio del país debería haberlo dejado en la presidencia
para que se venda o se subaste con el fin de devolver los dineros
al erario público y pagar algunas de las cuentitas que nos
dejó.
No creo que con su salario le hubiese sido imposible
ir de compras, creo que sus ingresos brutos andaban como por siete
mil balboas.
Bueno, yo creo que si todos nosotros nos compramos
nuestra ropa y prendas, gasolina y carros de nuestro salario, la
presidenta, ya que tiene un salario, debió haber hecho igual.
No existe excusa posible que justifique lo que la ex presidenta
ha declarado como justificación para ese gasto.
Creo que esto no requiere más explicación,
así que dejémoslo allí y a pagar sus cuentas,
señora.
Rolando Caballero N.
Sobre situación en el aeropuerto
de Tocumen
20 de noviembre de 2004
He leído con mucho detenimiento su artículo
intitulado "¿Para qué incentivar el turismo?",
aparecido el día viernes 19 del corriente mes, en la sección
de Actualidad. El mismo me ha motivado a plegarme a su crítica
contra la inoperancia que ha existido y existe en la sección
de revisión para poder salir del aeropuerto de Tocumen.
Parece ser que este fenómeno es parte de
la idiosincrasia del panameño (igual que la famosa "hora
panameña"), porque también en el Banco Nacional
(por mencionar solo una institución) y todas sus sucursales
se da el mismo fenómeno. Días de pago, en cualquier
sucursal donde existen 8, 10, o 12 ventanillas, sólo se
atiende en tres, sin importar la fecha ni las inmensas filas.
He vivido muchas veces la tortura que significa
llegar del extranjero a Panamá. Los funcionarios encargados
de revisar los equipajes desconocen que son la segunda cara (porque
la primera cara es la del funcionario de Migración) que
un extranjero ve de los panameños y, le digo que no son
caras gratas ni amables. Revisan las maletas como tratando de encontrar
algún souvenir que les guste para luego decirle al
viajante que eso no puede pasar por la Aduana, o esperando a cambio
una sumisión del turista, con la creencia de que ellos (los
aduaneros) tienen el poder para hacerle pasar un mal día.
Se toman atribuciones que no les corresponden, confiscando lo que
se les antoja, amparados en que no existe a mano una lista de lo
que puede o no ser introducido al país, cosa que saben todos
los viajantes, porque al momento de comprar un boleto aéreo
se recibe una lista de restricciones.
Tengo muchas pruebas de estas irregularidades,
ya que he viajado y viajo constantemente y como viajante he tenido
fuertes discusiones con estos señores, porque a la hora
de revisar maletas les ha gustado algún objeto exótico
que en ocasiones compro en el extranjero.
Finalmente concuerdo con usted, me da mucha pena
con los turistas al ver el mal rato por el que se les hace pasar
cuando arriban a nuestro país. Y la pregunta del millón
ya la formuló usted: "¿Para qué incentivar
el turismo?".
Rogelio Reyter Vogel
Músico panameño.
Sobre el respeto a la autoridad
18 de noviembre de 2004 Soy un comprador diario
de su publicación, y me parece que su redacción
está dejando de ser objetiva. Me refiero específicamente
al reportaje que se titula "Agreden a residentes de Prados
del Este", publicado el 19 de noviembre de 2004. Este titular
no es correcto. Lo que se pudo ver es que los manifestantes que
bloquearon la vía pública frente a la sede de uno
de los poderes del Estado agredieron a los agentes policiales
con paraguas, carteras, puños y patadas. Díganme,
señores periodistas, ¿cómo debe un agente
de policía reaccionar frente a una actitud como esa? ¿Deben
retirarse y avalar el irrespeto a la autoridad y permitir que
un grupo de ciudadanos impida el paso de otros por una vía
publica? La Prensa tiene un reconocimiento general en
la ciudadanía por la lucha que llevó frente a la
dictadura militar y en pro de la democracia, pero eso no le da
licencia para tergiversar la verdad. Están cayendo en
el amarillismo. Lo único que les falta para estar a la
misma altura de La Crítica y El Siglo es
presentar al muerto del día. Es una lástima que
estén perdiendo objetividad, propiciando así la
divulgación de "verdades" no muy claras.
Deben recordar que la influencia que tienen sobre
la población debe ser lo más positiva posible, y
no titular reportajes con el objetivo de aumentar sus ventas.
Espero que mis críticas sean tomadas de
manera constructiva, pues su periódico es, quizá,
el único en el que la gente con más de cuatro dedos
de frente tiene algo de confianza... que pueden perder por reportajes
como el que previamente cito. Sean serios.
Aníbal Miranda
Gracias por cubrir Concurso Internacional
de Piano
23 de noviembre de 2004
Quiero manifestarles lo satisfecha que me sentí por
poder seguir día a día los acontecimientos relacionados
con el Concurso Internacional de Piano.
Acontecimientos como estos, que nos ponen como
país del primer mundo, son los que ustedes deben resaltar.
Ya la politiquería me cansa.
Tuve la oportunidad de asistir a la final del concurso
y la verdad es que fue realmente maravillosa. Escuchar a esos jóvenes,
genios del piano, me hizo sentir en el cielo.
Aunque no conozco al señor Jaime Ingram (organizador
del evento), quiero felicitarlo a través de estas líneas
y a ustedes darles las gracias por prestarle a ese acontecimiento
la atención que se mereció.
Gracias, otra vez.
Paula Zamorano
Sobre la competencia desleal del
transporte
23 de noviembre dde 2004
Sin querer justificar los actos que en nada contribuyan
al desarrollo económico de nuestro país, pretendo
emitir mi honesta opinión como buen colonense.
Es lamentable que el problema de la competencia
desleal del trasporte de otras provincias del país en contra
del sector colonense, se quiera mostrar como "un tiro a la
gallina de los huevos de oro...", cuando ha sido, según
mi parecer, una reclamación justa por el intento de arrebatar
de las manos de los colonenses, una oportunidad de lograr un paleativo
económico, producto del servicio de transporte a los turistas
que llegan al terminal de cruceros en Colón.
Las noticias deben ser justas y equilibradas, sin
parcializaciones y se debe comunicar la verdad sin tomar partido.
En ningún momento los colonenses han querido
atentar contra el futuro del turismo en Colón y/o Panamá.
Conciencia, señores, si le tratan de arrebatar
el pan de las manos cuando hay muy poco o no hay... ustedes pelearán.
Zacarías Esquina S.
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