Un programa masivo para militarizar a policías
Que el gobierno actual quiera taparnos los ojos ante ese hecho, debiera motivar que estemos aún más vigilantes Betty Brannan Jaén
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WASHINGTON, D.C. –Si el nuevo ministro de Gobierno, Héctor Alemán, lamenta que "un medio como La Prensa se haga eco de noticias que a todas luces son conjeturas", yo lamento que él haga despliegue de una actitud tan atrasada –por no decir dictatorial– en cuanto al intercambio de informaciones e ideas que debe haber en una democracia moderna.
Lejos de ser "conjeturas", los despachos a los que él objetó (ver La Prensa de ayer y anteayer) contenían cifras alarmantes e irrefutables, junto a declaraciones confirmadas y críticas expresadas por fuentes muy serias. Todo es material que tengo en blanco y negro y que enviaré a quien lo desee.
El hecho innegable y preocupante es que Panamá tiene el programa más masivo de todo Latinoamérica para el adiestramiento militar de policías por parte de Estados Unidos, lo cual obviamente crea una confusión peligrosa en cuanto al rol de la Fuerza Publica en la democracia panameña. De esto he escrito antes, pero desde la caída de la dictadura el número de policías panameños que recibía entrenamiento militar estadounidense era tan pequeño, que nadie se alarmaba. ¿Qué tiene de malo –me decían– que un mecánico de helicópteros (o técnico parecido) asista a un curso ofrecido por academia militar?
Pero las cifras indican que eso ya no es lo que está ocurriendo. Las cifras, que no mienten, muestran que 75 policías panameños recibieron adiestramiento militar estadounidense en 1999. En 2001: 40. En 2002: 25. Y en 2003, 914. Ese salto de 25 policías en 2002 a 914 en 2003 representa un incremento de casi 4,000%, lejos el incremento más elevado de toda la América Latina (donde el aumento general fue de solo 50%, sin contar que en otros países es un adiestramiento de militar a militar, no de militar a policía). Ante eso, ya no estamos hablando de un mecánico aquí y un piloto allá, sino de un programa masivo de adiestramiento militar que requiere explicación pública.
Hay que fijarse, además, en el contenido del adiestramiento. Adam Isaacson, analista del Center for International Policy (CIP) de Washington, me explicó que los cursos de entrenamiento incluyen operaciones ribereñas, de guardacostas, y de anti-narcóticos. Cien de los policías panameños también recibieron adiestramiento de "infantería liviana". ¿Qué significa eso?, pregunté. La respuesta fue que light infantry incluye técnicas de emboscada, operaciones en terreno difícil, y puntería con profesores que son miembros de las "Fuerzas Especiales". Es un adiestramiento que "fomenta la militarización de fuerzas policiales", señala un nuevo informe de CIP, el Washington Office for Latin América, y el Latin American Working Group. Por ello, el informe cita la situación panameña como "el ejemplo más grave de borrar la distinción entre el rol civil y el militar".
Es obvio, me dijo Isaacson, que este adiestramiento está dirigido a operaciones en Darién y a la guerra contra el terrorismo. Pocos niegan que haya un problema en Darién –descrito por Isaacson como "un corredor seguro para el tráfico de armas y drogas"–, pero la respuesta panameña al problema debe ser algo que se discuta y se decida abiertamente.
Así mismo, debemos discutir abiertamente cómo la situación panameña en Panamá encaja con la realidad hemisférica. Lo que el ministro Alemán tilda de "conjeturas" es un esfuerzo ciudadano por averiguar y analizar lo que las autoridades quieren encubrir. En este caso, por ejemplo, el Pentágono rehusó dar información alguna sobre el motivo de la visita de Donald Rumsfeld (secretario de Defensa de Estados Unidos) y rehusó confirmar siquiera que la visita estaba programada.
Ante ese silencio oficial, uno naturalmente se pregunta, cómo hizo el analista Julio Yao en el El Panamá América del viernes, "¿Qué hace Donald Rumsfeld en Panamá?" ¿Será meramente que está en una gira para dar gracias a todos los países latinos que forman parte de la coalición en Irak o tendrá alguna agenda más ambiciosa? Si el gobierno de Martín Torrijos quiere evitar "conjeturas" al respecto, los invito a publicar una trascripción completa de las reuniones que Rumsfeld sostuvo en Panamá.
Mientras tanto, las declaraciones y las cifras que emanan del Comando Sur, indican claramente lo que analistas serios en Estados Unidos califican como un esfuerzo para "remilitarizar" todo el hemisferio, donde el Comando Sur tiene un peso "desproporcionado" sobre las relaciones. Que el gobierno actual quiera taparnos los ojos ante ese hecho, debiera motivar que estemos aún más vigilantes.
La autora es corresponsal de La Prensa
Además en opinión
• Pasión por la bulla, el desorden y el desenfreno: Alfredo Mejía-Aoun • ¿Tiene futuro nuestra democracia?: I. Roberto Eisenmann, Jr. • Un programa masivo para militarizar a policías: Betty Brannan Jaén • ‘Nihil Obstat’: Juan C. Ansin
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