¿Y los herederos del panameñismo?
Si el Dr. Arias pudiera resucitar, caería muerto nuevamente por el disgusto y la vergüenza Sheila Mae C. de Royo
Con anterioridad el diario La Prensa publicó el artículo titulado "Los herederos de la revolución", motivando mi opinión de hoy. Los mencionados herederos de la revolución son los integrantes jóvenes del Partido Revolucionario Democrático, creado en su momento por la Revolución del 11 de octubre de 1968 y que actualmente forman parte del colectivo político que principia el cuarto período presidencial democrático después de la invasión estadounidense. Es lógico, razonable y comprensible que los hijos de los dirigentes perredistas, de antaño y de ahora, sean los herederos de este colectivo y que luchen por los ideales o principios de la doctrina en donde nacieron, crecieron y que hoy les brinda, en recompensa a su trayectoria, la oportunidad de ejercer cargos públicos por nombramiento o elección popular.
En cambio, ¿qué ocurrió con los herederos del panameñismo? ¿Quiénes son? ¿Dónde están? Para cerrar un capítulo de mi vida con respecto al panameñismo, trataré de responder estas interrogantes.
Al presente, algunos herederos del que fuera el grandioso Partido Panameñista, hoy Partido Arnulfista, no son precisamente los que engrandecieron al panameñismo con su trabajo, luchas y sacrificios de muchos años. Políticamente, son pocos los herederos probados, ya sea por ser descendientes de grandes panameñistas o por sus méritos personales o trayectoria, los que hoy se encuentran en ese colectivo ocupando el lugar que les corresponde. Menos aún son los que han mantenido una conducta alejada de los múltiples escándalos que involucraron a miembros del gobierno arnulfista, y que hacen honor a la doctrina, valores y principios panameñistas. Los conocidos dirigentes que estuvieron siempre junto al Dr. Arnulfo Arias Madrid y que militaban con orgullo en el panameñismo se encuentran dispersos, decepcionados o apartados totalmente del partido al que fortalecieron década tras década con sus principios e ideales, sin remuneración alguna.
Si el Dr. Arias pudiera resucitar, caería muerto nuevamente por el disgusto y la vergüenza. Primero, al ver que el arnulfismo dejó el gobierno sumido en grandes escándalos de corrupción, robo y despilfarro; y agrego el desvalijamiento y subsecuente infuncionalidad que se ha dado prácticamente en todas las instituciones del Estado. Segundo, al ver que sus supuestos herederos políticos más allegados se prestaron a darle cabida a sus enemigos personales y políticos, a una gran cantidad de corchos y camaleones políticos, y a elementos interesados y nocivos a quienes solo les importó el lucro personal, acabando con la grandeza y la mística de un partido que siempre se acrecentó en la adversidad.
Excluyendo a los "pocos" arnulfistas que integraron el pasado gobierno, y que por su trayectoria o principios merecen ser herederos de este colectivo, ¿dónde están los otros grandes panameñistas y sus hijos o nietos, herederos legítimos, como Guillermo Endara, Carlos Greco, Emilio Royo Linares, Alberto Vallarino, Miguel Batista, Quique Zarak, Guido Martinelli, Pin Martinelli, Francisco Artola, David Arce, José del C. Serracín, Rogelio Solanilla, Hernán García, Alberto y Elsi McKay, Héctor Peñalba, Pascual Ureña, Bolívar Bernal, Plebi Quirós, Chela Medina, por mencionar algunos?
De igual manera, ¿dónde están los hijos o nietos de aquellos dirigentes ya fallecidos que ofrecieron toda una vida al panameñismo como Hildebrando Nicosia, Luis Felipe Clement Linares, Demóstenes Vega Méndez, Ricardo Guardia Fernández, Raúl Guerra, etc., etc.?
Indiscutiblemente, el egoísmo, rencor y venganza de la cúpula arnulfista hacia los auténticos herederos, en adición a la predilección desmedida y errónea que favoreció a elementos serviles, usurpadores, camaleónicos y oportunistas, les ha brindado la ocasión a estos neoarnulfistas, algunos con ambiciones presidenciales, para que ante la desastrosa gestión gubernamental arnulfista pretendan seguir aprovechándose "políticamente" del caudal panameñista y desplazar a quienes le dieron cabida y apoyo dentro de este colectivo.
Es lamentable que panameñistas honestos y de trayectoria, unos que integran el arnulfismo y otros que se encuentran dispersos y desilusionados –muchos de los cuales fueron encarcelados y perseguidos por años por el solo hecho de ser panameñistas–, vean cómo el legado político del Dr. Arnulfo Arias Madrid, el líder más grande que ha tenido Panamá, es disputado entre los que nos avergonzaron con su reciente gobierno y algunos neoarnulfistas que solo pretenden controlar uno de los partidos mayoritarios para su beneficio. Ante esta oportunista circunstancia, solo me queda señalar que "cada quien tiene lo que se merece".
La autora es analista
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