El fenómeno
Mariano
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Escribo esto luego de la pérdida de los Yanquees frente a los Medias Rojas de Boston. Me parece buen momento porque es en las bajas cuando los ejemplares panameños merecen su mayor reconocimiento. Deseo referirme a ese orgullo nacional oriundo de Puerto Caimito, de nombre Mariano Rivera.
En mis años mozos jugué pelota y fui lanzador. Aun cuando solo jugué en la ex Zona del Canal y en Santa Rita, y no pasé de ser mediocre, tengo fresco en la memoria el sentimiento y la emoción que se vive en el montículo al enfrentar al bateador. Estás solo...y todo el equipo que tienes detrás depende de que hagas un buen trabajo. Necesitas controlar tus emociones, enfocarte, concentrarte al máximo, y meterle el alma a cada lanzamiento. Supe lo que se siente cuando ponchas al bateador, sobre todo cuando se poncha abanicando sin encontrar tu lanzamiento. Sé lo que es llegar a la cuenta 3 y 2 cuando hay tanto, tantísimo, dependiendo de ese próximo lanzamiento.
Conozco la desilusión que se siente cuando caminas al bateador y, peor aún, cuando logra sacarte un batazo; cómo tienes que regañarte tú mismo y auto convencerte de que no ha pasado nada, y que tienes que superarte y seguir adelante con confianza. Sé de la vergüenza que se siente cuando el mánager pide tiempo y sale al montículo a decirte unas cuantas palabras corteses, mientras te dice que has terminado y que viene otro lanzador a relevarte. Ese viaje del montículo al dugout es
el más largo y penoso, aunque la fanaticada te aplauda por cortesía deportiva. Perder es una de las dos opciones en el deporte (aunque nadie quiere perder), y cuando se pierde el lanzador se siente mayormente responsable... igual que cuando gana, siente una emoción difícil de describir.
Por esas vivencias quizá viva yo más que el común de los mortales las tribulaciones y glorias de Mariano cada vez que lo veo por TV salir al montículo. Mariano es un fenómeno. Es un hombre sereno, con un balance emocional que produce un maravilloso sentido de seguridad en su equipo y en la fanaticada. Es un hombre que siente, y así proyecta, la seguridad del que sabe que está en su camino, y como no hay en esto duda alguna, se dedica alma, vida y corazón a hacer un trabajo que raya en la perfección.
Es un ser humano superior que ha llegado a la cima mundial y
ha permanecido en ella sólidamente, sin olvidar por un minuto su raíz enterrada profundamente en un humilde rincón de esta tierra panameña. Sin duda su padre y su madre son mayormente responsables por lo que resultó ser Mariano Rivera. Como constituyen un hogar humilde, ellos son la demostración más clara de que el ser humano no vale por lo que tiene sino por lo que es. La base religiosa de Mariano es también buena parte de lo que es. Todas las religiones ofrecen parámetros de conducta ética y moral que le dan quilla al ser humano...esa quilla que demuestra Mariano Rivera en todas sus actuaciones.
Hace unos días salió una caricatura reveladora en su contenido en el New York Times; en ella aparece, durante la contienda electoral estadounidense, una pareja de viejitos. Están frente al televisor que está de espaldas al lector. La viejita le comenta al viejito: "El me hace sentir tan serena, tan tranquila, tan segura"..., y el viejito le contesta: "Mujer, ¡ya te he dicho que no puedes votar por Mariano Rivera!".
A Mariano le digo que hay momentos para ganar y para perder. Esas dos opciones son las que hacen emocionante el deporte. Y que aun cuando pierda, que sepa que cada vez que lo veo salir al montículo hace vibrar en mí el profundo orgullo de mi panameñidad. Ese día en que después de llorar la pérdida física de dos seres queridos en Puerto Caimito se montó en un avión, llegó tarde, se puso su uniforme y salió al montículo a ganar, dejó una lágrima en el alma de todos los panameños por él y por sus familiares desaparecidos.
No conozco a Mariano personalmente, pero creo que constituye todo lo mejor que hay en cada panameño y panameña. Para mí es un honor compartir raíz con él en esta maravillosa tierra.
El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
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