Impecables
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
Ni El Salvador ni Guatemala ni mucho menos
Costa Rica se imaginaban el tropiezo que se iban a llevar con
el seleccionado Sub 20 de fútbol en la eliminatoria regional
que recién se disputó en San José, Costa
Rica. Panamá terminó siendo un intruso que se metió entre
los tres y terminó arrebatando uno de los dos cupos para
la ronda final de la CONCACAF de enero próximo en Estados
Unidos.
La desolación de los jugadores salvadoreños
fue elocuente cuando perdieron con Panamá. Las expectativas
eran enormes en ese país y al día siguiente los diarios
mostraban los rostros desencajados de sus jugadores llorando después
de la derrota. La selección absoluta y el entrenador Armando
Contreras habían estado siguiendo la transmisión
del partido. También en Guatemala se dio la misma situación.
Se pensaba que entre estos dos países se tenía que
disputar uno de los dos boletos porque daban por contado que Costa
Rica ya era propietario de uno.
Me imagino que salvadoreños y guatemaltecos
estaban casi seguros de que Panamá no era el rival a vencer,
independientemente de haber estado hace un año en el Mundial
de Emiratos Arabes Unidos. Si se había clasificado hace
dos años —pensarían— se debió a
una situación fortuita por haber tenido la sede del último
premundial, lo cual nos privó de habernos tenido que eliminar
en una primera fase con el resto de los países del área.
Incluso, aquí muchos panameños que adversaron en
su momento al seleccionado de Gary Stempel, tenían los mismos
pensamientos.
Dos años más tarde, la actual Sub
20 cambió esa idea después de lo que hizo recientemente
en San José, Costa Rica, mostrando que en categorías
menores Panamá ha dado varios pasos adelante, gracias al
impulso que le brindó en su momento Gary Stempel, el gestor
de todo este proceso, que hoy lo continúan con responsabilidad
y trabajo sus sucesores Víctor René Mendieta y Gaspar
Pérez.
Lo que viene de aquí en adelante es lo que
cuenta y es donde todos tienen que estar claros. Lo de San José ya
es historia, se hizo un trabajo y se consiguió una clasificación.
Caso cerrado. Lo que prima ahora es que el equipo se mantenga con
el perfil bajo como viajó a San José. Que los jugadores
mantengan los pies sobre la tierra y que no se sientan que están
clasificados ante de tiempo al Mundial de Holanda.
Una cosa es la ilusión de clasificar, pero
no podemos pasar por alto que con el buen papel que se hizo en
Costa Rica, nuestros rivales (EU, Costa Rica y Trinidad o Cuba)
nos van a tener referenciados.
Ahora es donde se necesita que la federación
se brinde por entero en estos escasos dos meses y días que
restan para nuestra participación en Estados Unidos. Tiene
que dársele una buena preparación con la asistencia
de un sicólogo para que el equipo participe sin perder la
dimensión de lo que se alcanzó.
Lo que viene ahora es borrón y cuenta nueva
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