¿Ahorro de combustible para los ‘diablos rojos’?
Si la ruta fuera de una empresa organizada, con conductores a sueldo, la empresa solamente enviaría los vehículos que la demanda requiere Rodrigo Mejía-Andrión
rodrigoc@cwpanama.net
Los conductores de los autobuses quieren aumento de tarifa con el pretexto de que el precio del combustible se ha disparado en los últimos meses. Esta aseveración es cierta. Sin embargo, podría haber un ahorro muy significativo de combustible con grandes ventajas para los "palancas", quienes son en realidad quienes resultan ser los paganinis de la fiesta.
En el sistema de transporte que tenemos establecido desde hace más de 30 años, los más organizados o emprendedores han logrado acaparar una gran cantidad de cupos para autobuses, que ponen a circular mediante "palancas". El año pasado fui invitado por una empresa extranjera –que tenía un contrato con el BID para hacer un estudio de reorganización del transporte– a un seminario que se le dictaba a un grupo de transportistas pequeños, muchos de ellos "palancas", y a unos cuantos conductores de sus propios vehículos.
Allí aprendí varios aspectos del sistema. Hay "empresas" con un reducido número de autobuses, léase "diablos rojos", y otras pocas con un gran número. Una sola empresa resulta ser dueña de más de 800 "diablos rojos", manejados por "palancas". Estos conductores toman el autobús en la madrugada y lo manejan sin descanso, 12, 14 y hasta 16 horas seguidas para asegurarse el pago de la cuota diaria (80 dólares) y lograr llevar algo para su casa. Son los esclavos del sistema.
En las horas "pico" no tienen problemas para conseguir pasajeros, pues estos abundan. Si bien no necesitan pelear pasajeros, los conductores andan apurados para lograr dar más vueltas en el menor tiempo posible. En las horas que no son "pico", ellos no pueden abandonar su vehículo y recorren el trayecto, casi vacíos, peleándose entre sí los pasajeros y la calle con los demás cristianos, consumiendo energía, combustible y desgastando sus autobuses. Como en Panamá tenemos pocas rutas diferentes, encontramos cientos de autobuses casi vacíos en la misma ruta que llenan las calles sin beneficio para nadie y sí con molestias para ellos mismos y para todos los demás vehículos.
Los estudios recientes en Panamá muestran que la operación en un sistema eficiente de rutas, con empresas bien organizadas y niveles de servicio muy superiores a los actuales, podría costar entre un 30% y un 50% menos de lo que le cuesta a los transportistas la operación actual.
De hecho, en Panamá hay muy pocas empresas como tales que se benefician de una operación eficiente de los buses, se esfuerzan por optimizar su utilización en función de la variación de pasajeros a lo largo del día y llevan una contabilidad adecuada de la operación de cada ruta. Lo que hay es propietarios que arriendan los buses y poco les interesa lo que se haga con ellos, y palancas –finalmente arrendatarios del bus– que tratan de exprimirlos al máximo, circulando todo el día, así recojan pocos pasajeros.
Si la ruta fuera de una empresa organizada, con conductores a sueldo, la empresa solamente enviaría los vehículos que la demanda requiere. Pero este no es el caso.
Sin embargo, no hay nada que impida que todos los "palancas" se reúnan en la piquera y ellos mismos organicen la salida de los "diablos rojos", poco a poco, y según la demanda, pudiendo así descansar algunos e ir rotando las salidas para evitar el enorme desperdicio de combustible. Esta organización podría ser controlada directamente por las autoridades de la ATTT o a través de la organización de los conductores como una cooperativa de "palancas". Ello ofrecería grandes ventajas a nuestra ciudad, se ahorraría mucho combustible, mucha contaminación, mucho choque y atropellos, mucha energía y mucho estrés. Sería una bendición para nuestra ciudad y para el bolsillo de los usuarios. Esto es algo que sí podemos organizar hoy y que está a nuestro alcance.
El autor es arquitecto
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