Panamá, 29 de octubre de 2004
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Sociales
Horóscopo
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

De llantas y tormentas

Es un trabajo de todos velar para que si no podemos vencer a la naturaleza, por lo menos la ayudemos para que no nos pase la factura de terror y muerte que ya se está haciendo común

Carlos E. Ovando
covando@prensa.com

Creo que poco más de cinco segundos se tardan los miembros del equipo de mecánicos que tiene la Ferrari para cambiar las llantas del auto de Michael Schumacher, cada vez que este lo necesita. El piloto entra a los pitts...y en seis segundos sale de allí el auto con cuatro llantas nuevecitas. Uno se queda maravillado de la eficiencia y eficacia de estos fulanos vestidos de rojo que hacen su trabajo con profesionalismo y rapidez.

No sé si tendrá mucho que ver con el asunto; es que me quedé pensando porque cada vez que hay tormenta eléctrica sobre la capital, específicamente sobre Cerro Viento, tenga usted por seguro que se va la energía eléctrica en su casa. Y no va a volver en cinco segundos ni mucho menos.

Cuando uno tiene la suerte de comunicarse con la empresa para que le den una explicación de porqué han pasado cinco horas y todavía la energía no regresa, entonces le "explican" que están "trabajando en el área". Eso es todo.

Es entendible que de repente un rayo le caiga a un transformador y lo inutilice, claro. Lo que no es tan comprensible es que, sabedores de esta situación, los responsables de estas empresas no hagan nada para tener previsión sobre estos fenómenos naturales. No es algo que suceda cada 10 años, eso pasa todos los años, varias veces. Y se supone que una de las ventajas de la privatización sería precisamente que todo se manejara con mayor eficiencia. Hasta ahí mi reclamo. Ahora les voy a hablar de una situación que es mucho más compleja y delicada, pero que de alguna manera tiene que ver con el mismo asunto, el de las tormentas.

Según la revista científica Science, debido al recalentamiento del planeta, en los últimos tiempos se ha registrado un sistemático debilitamiento de la fauna, la flora y de los seres humanos. Muchas epidemias como el dengue y la malaria se han visto favorecidas por los cambios climáticos y se han propagado por casi todos los ecosistemas terrestres.

Otra prestigiosa revista científica, Nature, informa que "otros 50 años de calentamiento global a los niveles actuales causaría la extinción de un millón de plantas y animales, un cuarto de las especies que viven actualmente en el planeta...".

Es dramático el futuro que nos presentan las publicaciones científicas, aunque haya todavía algunos reticentes que señalan que el calentamiento de la Tierra "no es algo significativo y no hay de qué preocuparse".

Pero en esta ocasión no es nuestro ánimo echar más leña al fuego del ecologismo, sino poner de relieve la situación en la que se encuentran miles de panameños, casi todos ellos de escasos recursos, los que se han visto afectados por las lluvias torrenciales que han caído durante la última temporada sobre el país.

Este año ha sido particularmente duro para mucha gente en Panamá. Como en varios otros lugares del mundo, las inundaciones han arrasado con lugares habitados, con la consiguiente pérdida de vidas humanas, muchas de ellas de niños, y de los escasos bienes materiales de sus propietarios.

Sabemos que esto de las copiosas lluvias no es un fenómeno aislado. Pero mal de muchos, consuelo de tontos, dice el refrán.

En Panamá, gran parte de las tragedias que nos han afectado se habrían evitado si las barriadas afectadas se hubiesen construido siguiendo las normas adecuadas. Así que todas las medidas que se tomen para proteger la vida y bienes de nuestros semejantes serán pocas; es hora de que la cacareada solidaridad se manifieste con hechos concretos, aunque algunos dejen de ganar un par de reales.

Es muy triste ver cómo el agua arrasa con todas las cosas de la gente, dañando y causando dolor. Pero también es triste ver cómo los ríos van camino al mar con enormes cargas de basura, que impiden el normal curso de las aguas.

Es un trabajo de todos velar para que si no podemos vencer a la naturaleza, por lo menos la ayudemos para que no nos pase la factura de terror y muerte que ya se está haciendo común en nuestro país.

El autor es docente y corrector
Además en opinión

Actualidad: De llantas y tormentas: Carlos E. Ovando
Actualidad: Corrupción, asediada y humillada: Franco Rojas
Actualidad: El estudio que llegó tarde: José Quintero De León
Náuseas: Pedro Ernesto Vargas
¿Ahorro de combustible para los ‘diablos rojos’?: Rodrigo Mejía-Andrión
Corte Suprema ante un proceso depurador: Demetrio Olaciregui Q.
El Canal y nuestro gran potencial marítimo: Oscar Castillo





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá
 
Derechos reservados. Corporación La Prensa.