Panamá, 24 de octubre de 2004
 
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W

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Terminados los tres debates entre el presidente George W. Bush y su oponente el senador John Kerry, en mi opinión Kerry ganó claramente el primero, y hubo empate en el segundo y el tercero, lo cual le produce ventaja a Kerry en los debates.

Kerry se mostró como lo conocimos algunos panameños durante nuestra guerra contra Noriega. En aquella ocasión se mostró decidido, firme, de principios, sin temor alguno a aliarse con un contrario ideológico como Jesse Helms para oponerse al matrimonio del Gobierno estadounidense con un narcodictador asociado a la CIA. Nos ayudó, y mucho, con fuerza y convicción. No hubo en él un solo flip-flop o gesto de indecisión. En los debates vimos a este mismo Kerry: firme, seguro, de posiciones claras, atacando...pero con civilidad.

En el primer debate también vimos al verdadero Bush: contrariado, inseguro, nervioso, a veces un tanto perdido cuando demoraba para contestar, sin argumentación inteligente, simplemente repitiendo clichés electorales una y otra vez.

Antes de los debates parecía que estábamos presenciando una carrera de un solo caballo: Bush; luego de estos, volvió a haber una contienda.

"W" o "Dubya", como los gringos llaman a Bush para abreviar, crea pasiones: la gente lo quiere o lo odia, pero lo que sí es cierto es que es una figura política que define el momento actual y que domina ahora mismo la cultura estadounidense. Dice lo que piensa y hace lo que dice; y al que no le gusta, que se vaya a rodar...un poco a lo Harry Truman, tratado mucho mejor por la historia que por sus contemporáneos. A lo John Wayne, W muestra un gran placer cada vez que anuncia violencia. No hay en él nada de la ambigüedad que impacienta a los estadounidenses.

W es una especie de anti-intelectual; poco le interesan las ideas. Sus decisiones son ideológicamente viscerales y las toma sin tener en cuenta su legitimidad cuestionada; actúa como si hubiera logrado un mandato popular claro. Todo esto lo lleva a uno a concluir que es poco inteligente y que entiende poco al mundo que controla (después de todo su único viaje pre-presidencial había sido a Tijuana). Los gringos tienen un dicho Ignorance is Bliss. El simplismo intelectual de Bush resulta una ventaja en una cultura centrada en la TV del sound bite de segundos.

Luego de septiembre 11, cuando el país y el mundo se unieron tras su posición como Presidente de EU, W logró lo casi imposible: botar esa unidad y simpatía a la basura y usar su recién logrado "poder" para dividir y polarizar a su país...y aislar a EU del mundo, con sus errores garrafales de criterio al declarar una guerra con premisas falsas, sin preparación alguna para lograr la paz, con su anuncio de que las operaciones de combate en Iraq habían terminado, y con el teatro que montó en el barco Lincoln cuando anunció: "misión cumplida". En el libro de Bob Woodward (quien, dicho sea de paso, lo trató muy bien), W le dijo a Woodward: "no siento que le debo explicación a nadie".

Su visión limitada del mundo, cuando el mundo es dramáticamente unipolar, lo hace el Presidente de EU más peligroso de la historia moderna.

Sin embargo, y a pesar de la buena pelea que hace el senador Kerry en esta carrera, los ciudadanos del mundo no tenemos voz ni voto y parece ser que nos corremos el riesgo de tener cuatro años más a la dupleta Bush/Cheney...o como muchos consideran "la dupleta Cheney/Bush".

En muy pocos días sabremos el resultado de esta carrera política... importante para EU y para el mundo.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
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