Malo, malo , malo
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
No creo que los medios panameños
hayan hecho leña del árbol caído de la derrota
sufrida por el seleccionado panameño en suelo estadounidense,
como me lo han escrito algunos aficionados vía email.
Es deber de todos los comunicadores criticar lo malo y destacar
lo bueno. Excepto, todo aquel medio que no pueda hacerlo por
compromisos con la federación de fútbol.
Me pregunto qué medio pudo haber estado
de acuerdo con lo que se vivió el miércoles, en una
noche espantosa, dolorosa, horrorosa, humillante y aterradora.
Fue un desastre.
No se concibe ese 6-0, independiente de que haya
sido contra los gringos. En otros tiempos tal vez lo hubiese tomado
con más sentido común, pero no ahora con este equipo
panameño al que se le había visto un buen nivel,
pese a sus defectos.
Si de antemano estaba contemplada la derrota contra
los estadounidenses, no creo que el resultado haya tenido que ser
por este marcador, porque el actual Estados Unidos no es la sombra
de otros equipos norteamericanos, ni Panamá era la cenicienta
de otros tiempos.
Si se tenía que perder, como muchos lo tenían
considerado, por mi cabeza no cabía ese marcador. Eso es
lo que irrita. Y duele más ver como un cuerpo técnico
con tantas horas de vuelo y recorrido le hubiese facilitado las
cosas a los estadounidenses.
Uno tiene que reconocer los méritos del rival,
que es una de las dos potencias más grandes del área,
pero a mí no me da la gana pensar que por ello se tuviera
que ir a hacer el ridículo que se hizo en Washington. Si
El Salvador, que en un principio se dijo no era nada, perdió allá con
un honroso 2-0.
En esta vida todo técnico tiene que ser
atrevido, es la única manera de sacar buenos resultados,
pero hay que hacerlo con inteligencia. Si un equipo como el norteamericano
nos superaba en todas las líneas, era más veloz,
mejor aplicado, se debió meter más piernas en el
mediocampo, porque el Panamá del miércoles no tuvo
marca ni en la media cancha ni por ningún lado. Hicimos
todo lo que no se debió hacer. No se tuvo el control del
balón, lo regalamos, se volvió a la vieja costumbre
de jugar al pelotazo sin son ni ton, pifiamos mucho y lo peor,
cuando se le quiso hacer figuritas a los gringos estos quitaban
el balón y nos tomaban a contrapié.
Se debió de mantener la línea de
cuatro defensas después del segundo gol, si es con ese formato
que hemos venido jugando, no había que inventar con una
línea de tres, allí lo que se hizo fue abrir un boquete
y facilitarle las cosas a un equipo mucho más rápido
que el nuestro.
Pienso que si se debía perder, había
que hacerlo con mucha honra. No por ese 6-0 que es perjudicial,
porque no refleja el trabajo que se venía haciendo. Ahora
internacionalmente a Panamá se le habrá visto como
un equipo flojo y pobre, en un partido que por tratarse de los
gringos se pasa en todos los confines.
Ojalá que ese resultado no le dé fuerzas
a El Salvador, para el juego aquí del 17 de noviembre.
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