Panamá, 3 de octubre de 2004
 
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EU supo de antemano del golpe de 1968

Lo único que le preocupaba a Estados Unidos en esa época era la posibilidad de que otro gobierno comunista llegara al poder en América Latina

Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com

WASHINGTON, D.C. –En vísperas del 36 aniversario del golpe militar de 1968, el Departamento de Estado ha publicado un volumen de documentos que revelan que Estados Unidos tuvo conocimiento por adelantado de que la Guardia Nacional estaba planeando el golpe del 11 de octubre.

Los documentos incluso muestran que la Guardia Nacional estaba contemplando el golpe desde antes de que Arnulfo Arias tomara posesión de la Presidencia el 1 de octubre de 1968. Desde el 26 de septiembre de ese año, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) había advertido a la Casa Blanca que los oficiales que temían verse afectados por los cambios que Arias hiciera en la Guardia estaban “hablando de un golpe”.

Para el 9 de octubre, la Casa Blanca ya tenía clara información de que el golpe ocurriría “dentro de las próximas 48 horas”.

En Panamá, mientras tanto, la Embajada de Estados Unidos recibió la misma información por boca del coronel Urrutia. El mismo 9 de octubre, Urrutia contactó al agregado militar de la Embajada estadounidense para decirle que la Guardia estaba muy descontenta por las “promesas rotas” de Arias. Cuando Urrutia pidió hablar con el embajador estadounidense, Charles Adair, este esquivó la cita y envió un cable a Washington para pedir instrucciones.

Los documentos que el Departamento de Estado acaba de publicar no muestran cuáles fueron las instrucciones enviadas a Adair, aunque hay una anotación de que Estados Unidos deseaba “hacer todo lo posible para evitar la caída de otro gobierno democrático”.

Por otro lado, los documentos sí revelan que lo único que le preocupaba a Estados Unidos en esa época era la posibilidad de que otro gobierno comunista llegara al poder en América Latina. Al hablar de Omar Torrijos –señalado como uno de los líderes del golpe–, los documentos indican que aunque había cierta preocupación entorno “a su hermano”, Washington veía a Torrijos con buenos ojos porque no le percibía tendencia comunista. Los estadounidenses comprendían que existía el riesgo de que la junta golpista cayera “en la tentación de imponer soluciones autoritarias”, pero se sentían seguros de que “la junta no está bajo influencia izquierdista”.

Aún así, Estados Unidos demoró un mes en reconocer al régimen golpista y exigió a cambio que la junta prometiera celebrar elecciones y regresar al gobierno civil “dentro de un plazo razonable”.

Como estos documentos (disponibles en www.state.gov/r/pa/ho/frus/johnsonlb/xxxi) abarcan los años 1964 a 1968, también hay muchísimo material sobre la reacción estadounidense a la crisis de 1964. Incluye las transcripciones de tres conversaciones telefónicas entre el presidente Johnson y el presidente panameño, Roberto Chiari, y detalla innumerables reuniones en la Casa Blanca donde se trató el problema panameño.

En estas reuniones, la percepción de que los comunistas se estaban apoderando de Panamá es un tema constante de discusión. A ojos de la Casa Blanca, los comunistas instigaron los disturbios del 9 de enero y luego abanicaron la crisis para sacarle provecho político.

Visto por ese prisma, a los estadounidenses les pareció que Chiari había actuado “irracionalmente” al romper relaciones con Estados Unidos, acto que ellos interpretaron como “una maniobra irracional para fortalecer su postura frente al pueblo panameño como campeón de la soberanía panameña”.

En Washington, por otro lado, Johnson mantuvo que él no daría su brazo a torcer. Envió una delegación de muy alto nivel a Panamá “a buscar solución”, pero a la vez intentó intimidar a Panamá con planes para construir un canal a nivel en algún otro lugar. Pensando que el canal a nivel solo costaría unos 300 millones de dólares, los estadounidenses iniciaron conversaciones con Costa Rica, Nicaragua y Colombia. Sin embargo, algunos asesores de Johnson recomendaron hacer concesiones a Panamá. En abril de 1964 se anunciaron medidas para eliminar la discriminación racial en la Zona y mejorar los salarios panameños; luego se negoció un nuevo acuerdo que Washington consideró muy justo, pero que no tuvo acogida en Panamá.

Paralelamente, Johnson también ordenó que el Pentágono preparara planes para intervenir militarmente en Panamá en caso de que los comunistas llegaran al poder. El 31 de enero de 1964, Mc Namara informó a Johnson de que esos planes ya estaban listos. Algunos analistas plantean que esos planes –que en alguna medida parecen haber dependido de la “buena relación” que los militares estadounidenses decían tener con la Guardia Nacional– fueron la semilla que eventualmente culminó en el golpe de 1968. Brittmarie Janson Pérez ha escrito de esto en Golpes y tratados (1997).

La autora es corresponsal de La Prensa


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EU supo de antemano del golpe de 1968: Betty Brannan Jaén
Cindy, sobre su artículo: Carlos Vargas Vidal





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