Panamá, 12 de septiembre de 2004

 
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Los secretos de la torre

Debajo de los altares de la catedral se encontraron estructuras que se supone sean hornos para fundir metales

HERMES SUCRE SERRANO
hsucre@prensa.com

Lilia de Quiroz y Abel Camargo limpian el área donde realizan excavaciones en el altar mayor de la torre de Panama La Vieja. En el área se han encontrado estructuras parecidas a hornos que sirvieron para la ampliación de la catedral.
Los temblores de 1621 y el incendio de 1644 no pudieron borrar la belleza interior de la Catedral de Panamá la Vieja. Sus altares lucían artísticos sagrarios, cuadros y retablos preciosos, algunos producidos por pinceles limeños, ricas colgaduras, lámparas y candelabros de plata, vasos regios cubiertos de valiosa pedrería y una hermosa sillería primorosamente tallada en madera de cedro y cocobolo.

Esta descripción está contenida en el libro Los Amigos de Panamá Viejo, de la autoría de Samuel Lewis García de Paredes (1871-1935), un ciudadano que dedicó grandes esfuerzos al rescate de las joyas del patrimonio histórico panameño.

En la única prominencia de la ciudad se elevaba la Catedral o Iglesia Mayor, como antaño se decía, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora. En 1530, Fray Tomás de Berlanga, cuarto obispo de Darién y segundo de Panamá, escogió el sitio que debía ocupar y en él erigió provisionalmente una capilla de madera con techo de palmas.

En 1535, bajo la dirección del arquitecto español Antón García, venido con ese objeto, se transformó en un edificio de madera de regulares dimensiones que, deteriorado por los estragos del clima y la acción del tiempo, sufrió considerablemente con los temblores de 1621. Ya en esa época se había dado principio al suntuoso templo de mampostería, construido con la limosna de los fieles e inaugurado el 29 de septiembre de 1626. El incendio de 1644 le causó graves daños y tres lustros después quedó reparado.

Hoy, después de casi cinco siglos, la torre de la catedral se empina majestuosa como el centro de atención del complejo monumental y sigue develando sus secretos: un grupo de arqueólogos españoles, apoyado por asistentes panameños, hizo nuevos hallazgos en la base de la torre, en el área donde estaban ubicados los altares.

Evidencias históricas

Rosario Gomis, arqueóloga española, informó a La Prensa que las excavaciones que se están haciendo en la base de la torre forman parte del proyecto integral que se lleva a cabo para la recuperación total de este monumento, símbolo de la presencia de los colonizadores españoles en el istmo. Estos trabajos son coordinados por la arqueóloga Cristina García San Pedro, cooperante de la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). También participan los asistentes panameños Abel Camargo e Irving Hernández.

A raíz de las excavaciones se descubrieron dos estructuras que se supone sean hornos que se encontraban ubicados en el área del altar mayor, cerca del acceso a la torre y la sacristía.

"Nos encontramos con algo diferente; unas estructuras que supuestamente son anteriores a la ampliación de la catedral", indicó Lilia de Quiroz, asistente de campo de las investigaciones que se llevan a cabo en la torre.

Es muy posible que las estructuras encontradas bajo el altar hayan sido utilizadas como hornos para la fabricación de ladrillos, clavos y fundición de metales para la ampliación de la iglesia catedral. El descubrimiento tiene un importante valor arqueológico porque demuestra que la catedral contaba con sus propios talleres para su ampliación.

Las excavaciones en la base de la catedral se iniciaron en junio de 2004. Después de los descubrimientos se hará un informe con toda la documentación técnica para enviarlo al Patronato Panamá Viejo. Aún se desconoce si se va a destinar un fondo especial para seguir con las excavaciones.

Nuevos trabajos

Tanto Rosario Gomis como Lilia de Quiroz están de acuerdo en que por la relación de las estructuras se deduce que la torre tuvo un uso anterior, sin embargo, esto no se determinará hasta que se culminen las investigaciones en el resto de la base de la torre. Después de los hallazgos se continuará con el proceso de análisis para determinar el tipo de material utilizado y el inventario de materiales para ver hasta qué punto se ha perturbado el área de los altares.

Los estudios se harán en el Laboratorio de Arqueología y el Laboratorio de Conservación. Los trabajos contarán con la intervención de arqueólogos físicos, geólogos, químicos y otros especialistas en el estudio de ruinas de este tipo.

"Todavía no se han encontrado indicios sobre que estas estructuras sean anteriores a la época colonial", aclaró Gomis.

La catedral era una iglesia con fachada y puertas de corintio, capaz de dar albergue a todos los vecinos de la ciudad colonial. Y ahora también acoge a los arqueólogos que siguen las huellas de la historia.






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