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Los secretos de la torre
Debajo de los altares de la catedral se encontraron estructuras
que se supone sean hornos para fundir metales
HERMES SUCRE SERRANO
hsucre@prensa.com
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| Lilia de Quiroz y Abel
Camargo limpian el área donde realizan
excavaciones en el altar mayor de la torre de Panama La Vieja.
En el área se han encontrado estructuras parecidas a hornos
que sirvieron para la ampliación de la catedral. |
Los temblores de 1621 y el incendio de 1644
no pudieron borrar la belleza interior de la Catedral de Panamá la Vieja. Sus
altares lucían artísticos sagrarios, cuadros y retablos
preciosos, algunos producidos por pinceles limeños, ricas
colgaduras, lámparas y candelabros de plata, vasos regios
cubiertos de valiosa pedrería y una hermosa sillería
primorosamente tallada en madera de cedro y cocobolo. Esta descripción está contenida en el libro Los
Amigos de Panamá Viejo, de la autoría de Samuel Lewis
García de Paredes (1871-1935), un ciudadano que dedicó grandes
esfuerzos al rescate de las joyas del patrimonio histórico
panameño.
En la única prominencia de la ciudad se elevaba la Catedral
o Iglesia Mayor, como antaño se decía, dedicada a
la Asunción de Nuestra Señora. En 1530, Fray Tomás
de Berlanga, cuarto obispo de Darién y segundo de Panamá,
escogió el sitio que debía ocupar y en él
erigió provisionalmente una capilla de madera con techo
de palmas.
En 1535, bajo la dirección del arquitecto español
Antón García, venido con ese objeto, se transformó en
un edificio de madera de regulares dimensiones que, deteriorado
por los estragos del clima y la acción del tiempo, sufrió considerablemente
con los temblores de 1621. Ya en esa época se había
dado principio al suntuoso templo de mampostería, construido
con la limosna de los fieles e inaugurado el 29 de septiembre de
1626. El incendio de 1644 le causó graves daños y
tres lustros después quedó reparado.
Hoy, después de casi cinco siglos, la torre de la catedral
se empina majestuosa como el centro de atención del complejo
monumental y sigue develando sus secretos: un grupo de arqueólogos
españoles, apoyado por asistentes panameños, hizo
nuevos hallazgos en la base de la torre, en el área donde
estaban ubicados los altares.
Evidencias históricas
Rosario Gomis, arqueóloga española, informó a
La Prensa que las excavaciones que se están haciendo en
la base de la torre forman parte del proyecto integral que se lleva
a cabo para la recuperación total de este monumento, símbolo
de la presencia de los colonizadores españoles en el istmo.
Estos trabajos son coordinados por la arqueóloga Cristina
García San Pedro, cooperante de la Agencia Española
de Cooperación Internacional (AECI). También participan
los asistentes panameños Abel Camargo e Irving Hernández.
A raíz de las excavaciones se descubrieron dos estructuras
que se supone sean hornos que se encontraban ubicados en el área
del altar mayor, cerca del acceso a la torre y la sacristía.
"Nos encontramos con algo diferente; unas estructuras que
supuestamente son anteriores a la ampliación de la catedral",
indicó Lilia de Quiroz, asistente de campo de las investigaciones
que se llevan a cabo en la torre.
Es muy posible que las estructuras encontradas
bajo el altar hayan sido utilizadas como hornos para la fabricación de ladrillos,
clavos y fundición de metales para la ampliación
de la iglesia catedral. El descubrimiento tiene un importante valor
arqueológico porque demuestra que la catedral contaba con
sus propios talleres para su ampliación.
Las excavaciones en la base de la catedral
se iniciaron en junio de 2004. Después de los descubrimientos se hará un
informe con toda la documentación técnica para enviarlo
al Patronato Panamá Viejo. Aún se desconoce si se
va a destinar un fondo especial para seguir con las excavaciones.
Nuevos trabajos
Tanto Rosario Gomis como Lilia de Quiroz están de acuerdo
en que por la relación de las estructuras se deduce que
la torre tuvo un uso anterior, sin embargo, esto no se determinará hasta
que se culminen las investigaciones en el resto de la base de la
torre. Después de los hallazgos se continuará con
el proceso de análisis para determinar el tipo de material
utilizado y el inventario de materiales para ver hasta qué punto
se ha perturbado el área de los altares.
Los estudios se harán en el Laboratorio de Arqueología
y el Laboratorio de Conservación. Los trabajos contarán
con la intervención de arqueólogos físicos,
geólogos, químicos y otros especialistas en el estudio
de ruinas de este tipo.
"Todavía no se han encontrado indicios sobre que estas
estructuras sean anteriores a la época colonial", aclaró Gomis.
La catedral era una iglesia con fachada y
puertas de corintio, capaz de dar albergue a todos los vecinos
de la ciudad colonial.
Y ahora también acoge a los arqueólogos que siguen
las huellas de la historia.
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