Panamá, 29 de agosto de 2004

 
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Tres miradas para la selección

CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com

El primer partido de Panamá en El Salvador originó toda una serie de comentarios entre aficionados y los medios de comunicación. Unos a favor y otros en contra. Los comentarios son de tres tipos. Miremos.

Hay un grupo mayoritario que es el de los optimistas, que no son más que los que se dejan llevar por el corazón y no por la razón. Para apaciguar la primera derrota de esta segunda fase acuñaron una frase muy célebre, que la popularizó el técnico Cheché Hernández la noche del pasado 18 después de la derrota en el Cuscatlán: “Esto apenas está comenzando”.

Los más positivos no le dieron mucha importancia al hecho de haber empezado los dos primeros partidos de esta segunda fase eliminatoria para el Mundial del 2006 como visitantes. Una gran mayoría pensó que a El Salvador se le podía ganar en el Cuscatlán, porque a su juicio, era una selección renovada sin el peso ni las figuras de otrora.

Ahora que se perdió, argumentaron que no se le pudo ganar porque se defendieron como si estuviesen jugando de visitantes. Pero están confiados y anticipan que a Jamaica se le puede empatar o, porqué no, ganar en Kingston, y esperar luego a Estados Unidos, en el primer partido como local, al que con un triunfo se podría emparejar la serie después del traspiés en El Salvador.

“La esperanza es lo último que se pierde”. “No hay razón para decir que ya todo está perdido”, les escucho decir.

Los optimistas lo ven todo como los técnicos. Piensan que para haber sido el primer partido se jugó bien y que contra Jamaica se puede mejorar.

Los realistas forman parte de otro grupo de aficionados que miran el fútbol sin ese pasionismo que caracteriza a los más optimistas. Son la otra cara de la moneda. Lo ven todo con la cabeza más fría y no se dejan llevar por los sentimientos del corazón. Ellos aman el fútbol, y creen a su manera en la selección. Son críticos.

Dicen que el partido contra El Salvador se perdió porque faltó madurez. Que el cheché Hernández planificó mal el partido. Que se abusó del juego a la olla buscando la cabeza de Julio Dely y José Garcés. Que no se explotó la velocidad del pistolero Garcés. Que hizo falta el Chalate Torres. Y cuestionan al cheché por el hecho de cambiar de formaciones en cada partido. Manifiestan que el problema es que el técnico convocó a muchos que no debió de haber llamado. Que falta más experiencia en el equipo y sobre todo un número 10.

Sintieron rabia cuando se perdió contra El Salvador, porque dicen que nunca habían visto una oportunidad tan grande para haber conseguido puntos frente a un seleccionado tan pobre.

Los realistas consideran que va a ser difícil sacar un buen resultado contra los jamaicanos y ven oscura la situación de Panamá, aunque le dan una leve esperanza, pero escudándola siempre con la expresión "uff".

Ahora, viene el grupo de los pesimistas. Este grupo, después de lo visto en el primer partido, tienen más razones para no creer en el equipo. De salida la ven eliminada. Dicen que si no se le ganó a El Salvador, que venía de perder amistosos y con un jugador menos en todo el segundo tiempo, ¿qué se puede esperar en los próximos partidos tomando en consideración que a este El Salvador se lo vio como el más débil y flojo de los tres rivales de Panamá?

Uno de los tantos pesimistas se hace llamar el "roedor " (un corrector de estilo de La Prensa). No cree para nada en el fútbol panameño. Dice que entre los dos malos (Panamá-El Salvador) perdió el menos malo.

Los pesimistas siempre están alegres cuando pierde la selección. Se mofan cada vez que se gana en los amistosos y después lo recuerdan cuando se pierde en los partidos oficiales. Si se le hubiese ganado a El Salvador no lo hubiesen creído, una excusa tendrían a mano.

Los pesimistas coinciden con los más realistas en la poca confianza que les inspira el técnico colombiano. Dicen que habla más de la cuenta. Que la selección sigue jugando a lo mismo y que no ven cambios sustanciales.

Entre estas tres posiciones se encuentra el fútbol nacional.

Frente a esta situación, me parece ver al presidente de la federación Ariel Alvarado diciéndole a su mano derecha, Ramón Cardoze: “Mi hermano, hay que hacer fuerza para llegar con algo de dignidad frente a Estados Unidos (en el Rommel), porque de lo contrario nos vamos a tener que comer toda la boletería (de 50, 30 y 20 dólares)”.






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