En EU: radiografía
de un electorado dividido
La economía es normalmente el factor más importante, aunque este año el terrorismo (incluyendo Irak) es de igual importancia para los votantes Betty Brannan Jaén
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WASHINGTON, D.C. –Cuando estuve recientemente en Panamá, muchos me preguntaron quién ganará la próxima elección presidencial en Estados Unidos. Obviamente respondí que era imposible predecirlo, por lo que hoy empiezo una serie de tres columnas en que trataré de trazar una especie de radiografía política del electorado estadounidense, con el fin de que cada uno haga sus propias predicciones.
La primera parte de esta radiografía revela que la campaña del presidente George W. Bush encara debilidades serias, pero otras tomas mostrarán áreas de fuerza.
Comienzo con el hecho básico de que el electorado estadounidense está muy dividido. En una conferencia de prensa en el Centro para Medios Extranjeros de Washington, celebrada el pasado 16 de agosto, Charlie Cook, editor del Cook Political Report de Washington, explicó la situación en gran detalle. Cook expuso que cifras de 2003 muestran que un 45.5 % de los estadounidenses se autoidentifica como republicano o independiente inclinado hacia el lado republicano, mientras que un 45.2% se describe como demócrata o independiente inclinado hacia el Partido Demócrata.
Pero las pasiones de este año electoral han convertido esta división partidista en una polarización poco antes vista en Estados Unidos. Para ilustrar el hecho, Cook relató que las encuestas hechas después de las audiencias televisadas de la comisión que investigó los ataques del 11 de septiembre (audiencias en que el ex funcionario Richard Clarke criticó las políticas de Bush y la asesora presidencial Condoleeza Rice las defendió) mostraron que 83% de los republicanos creyó la versión de la Casa Blanca y 76% de los demócratas creyó la versión de Clarke. En otras palabras, dijo Cook, entre gente que escuchó los mismos testimonios, cada uno creyó solo lo que encajaba con sus ideas preconcebidas. Eso es una “polarización increíble”, señaló Cook.
Ahora bien, las encuestas llevan muchos meses de estar mostrando que Bush y John Kerry (candidato demócrata) están empatados, con un 6% del electorado que está indeciso. Pero esos indecisos no favorecen a Bush. Según Cook, 74% de los indecisos piensa que el país va por mal camino (19%, por buen camino). Un 69% desaprueba el manejo que Bush ha dado a la economía (24% aprueba). Un 68% encuentra que la gestión de Bush ha sido mala y solo 25% la considera buena.
“Viendo esto, creo que es correcto presumir que si la elección se celebrara hoy, Bush recibiría entre 19% y 25% del voto no decidido y Kerry recibiría el resto”, afirmó Cook, no sin advertir que todavía faltan más de dos meses de una campaña en que cualquier cosa puede ocurrir.
Cook explicó que los temas más importantes de la campaña constituyen un negativo para Bush. Una elección en que el presidente está buscando la reelección es necesariamente un referéndum sobre la gestión de ese presidente, o sea que la pregunta básica es “¿considera usted que este presidente merece cuatro años más? Ante eso, la gente vota a favor o en contra del presidente sin que importe mucho quién es el candidato de la oposición. Al tomar esa decisión, expuso Cook, la economía es normalmente el factor más importante, aunque este año el terrorismo (incluyendo Irak) es de igual importancia para los votantes.
Pero la mala noticia para Bush, continuó Cook, es que esos dos temas son un negativo para él. La economía ha comenzado una recuperación débil, pero los resultados no son palpables para el ciudadano ordinario y la situación es especialmente mala en algunos estados clave como Ohio y Michigan. Y si la economía es un negativo, la guerra en Irak lo es aún más. Cook señaló que más y más estadounidenses están uniéndose a la idea de que la guerra en Irak fue un error desde el principio o fue un buena idea mal ejecutada; ambas tesis significan que la guerra en Irak es ahora un “problema” para Bush.
Cierro con algunas predicciones adicionales hechas por Cook. El pronosticó que los republicanos mantendrán mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes. Afirmó que el voto hispano será el bloque étnico más importante en la campaña, particularmente en los estados clave de Nuevo México, Arizona y Florida (donde Kerry lleva 4% de ventaja entre los hispanos). Opinó que Bush no eliminará al vicepresidente Richard Cheney de la nómina. Y Cook aseguró que los tres estados más cruciales son Florida, Ohio y Pennsylvania. Según él, quien gane dos de estos tres estados ganará la elección.
Escribiré más sobre todo eso en las próximas entregas.
La autora es corresponsal de La Prensa
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