Panamá, 29 de agosto de 2004
 
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El miércoles se marca un pasado, y el futuro

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Para los que creemos profundamente en la democracia, en que la opinión colectiva del pueblo soberano siempre será más juiciosa que la opinión individual de preparadísimos y experimentadísimos dirigentes, hay siempre ejemplos desilusionantes que ponen a dudar a mucha gente sin convicción.

Algunos de estos ejemplos desilusionantes se representan en aquellos que dicen “¡que roben, pero que hagan!”...y otros que dicen “los pueblos tienen una inexplicable atracción hacia los ladrones y los locos”; los ejemplos abundan. Hoy en el Perú dominan en las encuestas Fujimori y Alan García, y en Venezuela... no es necesario explicar. No hay que olvidar que Hitler llegó al poder elegido, y que en Estados Unidos (EU) podría reelegirse Bush.

Sin duda la democracia es un sistema lleno de defectos, pero hasta que no se descubra algo óptimo, es el mejor sistema político de todos los hasta ahora conocidos. Así las cosas, es imprescindible que busquemos y accionemos para que –lograda la democracia electoral– vayamos incrementando y perfeccionando la democracia de ciudadanos. Somos los ciudadanos los que no debemos permitir “que roben, pero que hagan” y que exijamos que “hagan y que sirvan sin robar”. Somos los ciudadanos los que no debemos permitir la impunidad. Somos los ciudadanos los que debemos exigir la renuncia de los magistrados de la Corte de la Suprema Corrupción. Somos los ciudadanos los que tenemos que exigir el cumplimiento de las promesas electorales, sobre todo las que tienen que ver con la derogación del reglamento de la Ley de Transparencia, y la de “cero corrupción”.

El resultado de la gestión Moscoso debe ser aleccionador para el nuevo gobernante que toma posesión el próximo miércoles en medio de una positiva expectativa ciudadana.

Ya no es aceptable robar y hacer. Mireya Moscoso hizo muchas cosas positivas, pero el robo y la corrupción han sido como un manto negro que lo cubrió todo en una opinión negativa acerca de sus cinco años de gobierno. Ahora, si no terminan miembros del equipo gubernamental con visas canceladas, e incluso en la cárcel (hoy hay hasta presidentes encarcelados), lo que dejan detrás es amargura de lado y lado (en el de ellos, porque nadie les reconoce lo positivo que hicieron, y en el de nosotros por la cínica robadera hasta ahora impune).

Y...¿qué hicieron positivo?...preguntará el lector; he aquí algunas cosas que recuerdo: la masiva titulación, el inicio de las granjas sostenibles, el Hospital Santo Tomás y otros muchos en el interior; el segundo puente sobre el Canal, el empuje exitoso al turismo, la corporatización del aeropuerto de Tocumen; el inicio de un TLC bilateral con EU, el tratado con Taiwan y el casi terminado tratado con Singapore; el logro bilateral de la tranquilidad en Darién, la continua profesionalización de la Superintendencia Bancaria y la eliminación de Panamá en muchas listas negras; el inicio del proyecto Gehry en Amador, la toma imperceptible del Canal de Panamá y el cierre de todas la bases militares estadounidenses; el continuo manejo fiscal serio y la eliminación de los odiosos stand-by de las IFI; la reactivación masiva de la industria de la construcción, el repunte de la economía, y algunas otras más.

Pero un solo hombre, sin puesto público pero con una red impactante de maleantería en puestos clave, lo dañó todo; los actos de corrupción tendieron un manto negro sobre todo. Los actos corruptos más brutales son el de PECC y el de Panama Ports que pretende restarle mil 500 millones de dólares a unas finanzas públicas en déficit, y todo en el campo marítimo con raíces en ambos partidos políticos tradicionales; por eso el nombramiento de Rubén Arosemena en la Autoridad Marítima es esperanzador y de una enorme responsabilidad para el tema “cero corrupción”. Dios quiera que esa esperanza no termine igual que la que creó el nombramiento de José A. Sossa en su momento.

Así pues, a pesar de todo lo logrado, cuando uno pide opinión sobre el gobierno Moscoso la reacción generalizada es “¡banda de ladrones!”...lástima, sobre todo por aquellos del equipo de gobierno –que los hay– que se dedicaron a servir con eficacia y honestidad.

La tragedia es que, en cuanto a los dos partidos tradicionales se refiere, la opinión pública ha sido que unos son ladrones artesanales y los otros ladrones sofisticados, pero que ambos –en fin– son ladrones.

Hoy nos esperanzamos en que gobierna una nueva generación que proyecta una Patria Nueva con transparencia y cero corrupción.

El pueblo compró las promesas y habló claro. Somos optimistas. A partir de este miércoles, ¡a cumplir con lo prometido!

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana


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