Tres miradas para la selección
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
El primer partido de Panamá en El
Salvador originó toda una serie de comentarios entre aficionados
y los medios de comunicación. Unos a favor y otros en
contra. Los comentarios son de tres tipos. Miremos.
Hay un grupo mayoritario que es el de los optimistas,
que no son más que los que se dejan llevar por el corazón
y no por la razón. Para apaciguar la primera derrota de
esta segunda fase acuñaron una frase muy célebre,
que la popularizó el técnico Cheché Hernández
la noche del pasado 18 después de la derrota en el Cuscatlán: “Esto
apenas está comenzando”.
Los más positivos no le dieron mucha importancia
al hecho de haber empezado los dos primeros partidos de esta segunda
fase eliminatoria para el Mundial del 2006 como visitantes. Una
gran mayoría pensó que a El Salvador se le podía
ganar en el Cuscatlán, porque a su juicio, era una selección
renovada sin el peso ni las figuras de otrora.
Ahora que se perdió, argumentaron que no
se le pudo ganar porque se defendieron como si estuviesen jugando
de visitantes. Pero están confiados y anticipan que a Jamaica
se le puede empatar o, porqué no, ganar en Kingston, y esperar
luego a Estados Unidos, en el primer partido como local, al que
con un triunfo se podría emparejar la serie después
del traspiés en El Salvador.
“La esperanza es lo último que se
pierde”. “No hay razón para decir que ya todo
está perdido”, les escucho decir.
Los optimistas lo ven todo como los técnicos.
Piensan que para haber sido el primer partido se jugó bien
y que contra Jamaica se puede mejorar.
Los realistas forman parte de otro grupo de aficionados
que miran el fútbol sin ese pasionismo que caracteriza a
los más optimistas. Son la otra cara de la moneda. Lo ven
todo con la cabeza más fría y no se dejan llevar
por los sentimientos del corazón. Ellos aman el fútbol,
y creen a su manera en la selección. Son críticos.
Dicen que el partido contra El Salvador se perdió porque
faltó madurez. Que el cheché Hernández planificó mal
el partido. Que se abusó del juego a la olla buscando la
cabeza de Julio Dely y José Garcés. Que no se explotó la
velocidad del pistolero Garcés. Que hizo falta el Chalate
Torres. Y cuestionan al cheché por el hecho de cambiar de
formaciones en cada partido. Manifiestan que el problema es que
el técnico convocó a muchos que no debió de
haber llamado. Que falta más experiencia en el equipo y
sobre todo un número 10.
Sintieron rabia cuando se perdió contra
El Salvador, porque dicen que nunca habían visto una oportunidad
tan grande para haber conseguido puntos frente a un seleccionado
tan pobre.
Los realistas consideran que va a ser difícil
sacar un buen resultado contra los jamaicanos y ven oscura la situación
de Panamá, aunque le dan una leve esperanza, pero escudándola
siempre con la expresión "uff".
Ahora, viene el grupo de los pesimistas. Este grupo,
después de lo visto en el primer partido, tienen más
razones para no creer en el equipo. De salida la ven eliminada.
Dicen que si no se le ganó a El Salvador, que venía
de perder amistosos y con un jugador menos en todo el segundo tiempo, ¿qué se
puede esperar en los próximos partidos tomando en consideración
que a este El Salvador se lo vio como el más débil
y flojo de los tres rivales de Panamá?
Uno de los tantos pesimistas se hace llamar el "roedor " (un
corrector de estilo de La Prensa). No cree para nada en el fútbol
panameño. Dice que entre los dos malos (Panamá-El
Salvador) perdió el menos malo.
Los pesimistas siempre están alegres cuando
pierde la selección. Se mofan cada vez que se gana en los
amistosos y después lo recuerdan cuando se pierde en los
partidos oficiales. Si se le hubiese ganado a El Salvador no lo
hubiesen creído, una excusa tendrían a mano.
Los pesimistas coinciden con los más realistas
en la poca confianza que les inspira el técnico colombiano.
Dicen que habla más de la cuenta. Que la selección
sigue jugando a lo mismo y que no ven cambios sustanciales.
Entre estas tres posiciones se encuentra el fútbol
nacional.
Frente a esta situación, me parece ver al
presidente de la federación Ariel Alvarado diciéndole
a su mano derecha, Ramón Cardoze: “Mi hermano, hay
que hacer fuerza para llegar con algo de dignidad frente a Estados
Unidos (en el Rommel), porque de lo contrario nos vamos a tener
que comer toda la boletería (de 50, 30 y 20 dólares)”.
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