Panamá, 27 de agosto de 2004
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Sociales
Horóscopo
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Madrugonazo anticastrista

A las 4:25 a.m. salieron de Renacer, y 3 horas más tarde dejaron Panamá

JOSE OTERO
jotero@prensa.com

LA PRENSA/Archivo/Maydée Romero

Luis Posada Carriles fue condenado en Panamá el pasado 20 de abril.

Eran las 4:25 de la madrugada de este jueves cuando las luces de la galera izquierda del centro penitenciario El Renacer se encendieron y, de pronto, dieron paso a un inusual movimiento de uniformados y vehículos, que dejó atónitos a los centinelas del recinto.

De seguido, cuatro personas de avanzada edad salieron a paso lento desde el despacho de la dirección general, donde aguardaban sentados desde una hora antes. No llevaban equipaje, sólo bolsas de mano y unas viejas revistas.

Sus ropas, medicamentos, manuscritos, fotos, el expediente sobre su causa y los recuerdos de casi cuatro años de cautiverio se quedaron en las celdas.

Mientras esto ocurría, los otros 350 internos del penal dormían placenteramente, ajenos al acontecimiento.

En minutos, los cuatro extranjeros abordaron un microbús blanco, ocupado previamente por cinco funcionarios policiales armados hasta los dientes, y raudos, bajo el amparo de la oscuridad, salieron de la prisión.

En el interior del vehículo destellaba apenas una tenue luz, aunque lo suficientemente potente como para alumbrar el rostro de aquellos cuatro hombres que, aunque confiados, daban señas del nerviosismo típico de quien espera un arrepentimiento de última hora.

Otras tres camionetas y cuatro motos conformaron la caravana de escoltas, que a diferencia de muchas otras en situaciones similares, no utilizaron sus clásicas sirenas. Todo el operativo se desarrolló en silencio, en medio de un frío hermetismo.

Los cubanos se sentaron en sillas separadas y a lo largo del recorrido pocas fueron las palabras que intercambiaron; incluso, uno daba la impresión de sollozar o rezar.

Cuando se asomaron las primeras ráfagas de luz, al amanecer, el convoy ingresó en las instalaciones del aeropuerto internacional de Tocumen, donde los esperaba un pequeño jet privado desde las 2:00 de la madrugada.

Agentes de Migración recibieron a los cuatro cubanos, a quienes se les hizo entrega de sus respectivos pasaportes. No los falsos que usaron para ingresar al país hace cuatro años, sino los oficiales.

Otras seis personas aguardaban dentro de la aeronave, incluyendo las esposas de los cuatro anticastristas, un representante del Movimiento de Cubanos en el Exilio y el piloto.

Sin mucho protocolo, los agentes de la Policía Nacional encargados del traslado y seguridad de los cuatro cubanos se despidieron, mientras que los inspectores de Migración hicieron lo propio.

Los cubanos indultados abordaron la aeronave a las 7:15 de la mañana y 45 minutos después el personal de la torre de control del aeropuerto autorizó la salida del avión, que despegó sin problemas con rumbo a Miami, Estados Unidos.

Mientras, Fidel Castro en La Habana, y Mireya Moscoso en Panamá, tomaban sus respectivos desayunos.

Historial de cinco décadas

La carrera de Posada Carriles se inició en la década de los 60’ cuando, entrenado por la CIA, participó en el fallido desembarco de Bahía de Cochinos (Cuba).

En esa misma época y durante los 70’ trabajó para los servicios de espionaje de Venezuela, Guatemala y El Salvador, pero su relación con Venezuela dio un giro radical en 1976, tras la voladura del avión de Cubana de Aviación, que dejó 73 personas muertas.

Posada pasó nueve años a la espera de juicio en la Penitenciaría General de Venezuela, pero nunca fue condenado y se fugó en 1985.

En una entrevista que concedió al diario The New York Times en 1998, Posada reconoció haber planeado, financiado y dirigido con mercenarios salvadoreños la campaña de bombas contra hoteles de La Habana, en 1997, que causó la muerte de un turista italiano y cuantiosos daños.

Además en portada

Cuba rompe relaciones
Pinochet, al alcance de la justicia
¡Ay, Dios mío..!
Moscoso revela partida discrecional
Comunidad gay lucha por sus derechos
Los indultos que duelen
Moscoso termina con ‘sello de infamia’: gremio de abogados
Liberan Coiba de población penal
ARI depura su lista de aspirantes
Danilo Pérez impulsa el jazz
IDAAN estudia perfil de candidatos
Júbilo en Miami por liberación de cubanos
Arnulfistas se quedan solos
Acuerdan reformas al PARLACEN
Preocupa presencia de sicarios
Cancelan conciertos de Vitín Paz
Controversia
Madrugonazo anticastrista
Estudiantes protestan por los indultos
Escuela cubana Mambisa
Las diez fechas del caso Posada Carriles





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá
 
Derechos reservados. Corporación La Prensa.