Los dioses griegos, impulsores de la sexualidad
Eros, mejor conocido como Cupido, representa el deseo, ‘la potencia del instinto’
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Estatua de Afrodita, o la Venus de Milo, en exhibición
en el Museo del Louvre.
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(SERVICIOS EL UNIVERSAL). —Grecia está de moda, y sus dioses también. Quizás se deba a su influencia erótica, ya que entre ellos hubo pasiones, amores y traiciones que tejieron historias fantásticas. He aquí algunos de los más
famosos.
Zeus, rey del Olimpo
Deidad todopoderosa que en más de una ocasión se enamoró no solo de algunas mujeres del Olimpo, sino también de varias mortales.
Para poseerlas o seducirlas empleaba uno de sus grandes poderes, su capacidad de transformación.
Es muy conocida la historia de Danaé, quien presa en una torre de bronce es seducida por Zeus, quien logró transformarse en una lluvia de oro; o el caso de Europa que se pierde en el mar montada en la grupa de un toro blanco de cuernos dorados en que se había transformado el dios.
Afrodita
Hija de Zeus y Dione, según algunos, pero nacida de la espuma del mar fecundado por los órganos sexuales de Urano, que fueron cortados por Cronos y arrojados al océano, Afrodita es “la mujer nacida de las olas”.
Fue una diosa muy enamorada y tuvo varios amantes entre los dioses. Algunos de sus hijos son: Eros, Anteros y Priápo, dios de pene gigantesco rechazado y abandonado en el bosque (en la actualidad se llama “priapismo” a la erección que dura más del tiempo deseado).
Afrodita es la diosa de las sonrisas, el engaño y la seducción, la diosa que en ocasiones arma a las mujeres de un deseo violento e indomable. “Hace perder incluso la razón a Zeus, él, el mayor de los dioses; incluso ese espíritu tan sabio abusa de él cuando quiere.
Artemisa
Diosa casta, distinta a Afrodita, hija de Zeus y Leto y está orgullosa de sus formas y su cuerpo, y por eso tiene el cuidado de conservar su virginidad.
Su reino es el de las jóvenes que están con ella temporalmente.
Es más “tradicional” que Afrodita, defiende el pudor, no disfruta de la violencia o la locura del amor, es más, castiga lo amores ilícitos. Cuando Calisto se deja seducir por Zeus, la transforma en osa.
Se vuelve despiadada contra aquellos que buscan que pierda su virginidad.
Eros, dios del amor
Es el deseo, “la potencia del instinto”. Fernad Comte en su libro Las grandes figuras mitológicas lo describe así: “Su acción no siempre parecer ser benéfica, hace descarriar la razón, inspira los caprichos amorosos, hace y deshace intrigas, es responsable de las orgías, de los desórdenes y de la guerra”. ¿Quién no ha sido atravesado por una flecha de Eros?
Cuenta la leyenda que así fue como él mismo se enamoró de Psique, o el Alma. Un día, cumpliendo un mandato de Afrodita que se sentía celosa de la joven por su belleza, Eros se dio a la tarea de flechar a Psique cuando estuviera frente a un ser monstruoso para que quedara enamorada eternamente de ese adefesio. Pero ver por primera vez a Psique quedó prendado de su hermosura y se rozó la pierna con una de sus flechas, enamorándose de ella...
La tragedia de Edipo
La historia de este personaje se remonta a la unión entre Layo y Yocasta.
En pocas palabras, Edipo mata a su padre y se casa con su madre por cuestiones del destino. Al enterarse él y Yocasta de todo el rollo (Edipo fue adoptado, mató al padre sin saberlo, etc.), Yocasta se ahorcó y Edipo se sacó los ojos al saber que su madre-esposa estaba muerta.
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