Panamá, 26 de agosto de 2004
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El salto global: la visión de Samper

Se debe cambiar el sistema de enseñanza, de tal manera que esta le ponga énfasis al bilingüismo, a las matemáticas y al concepto del trabajo en grupo

Rubén M. Castillo Gill
rcastillo@yahoo.com

El ex presidente colombiano Ernesto Samper Pizano recién ha publicado el libro La caída global. Samper tiene la pretensión de realizar un análisis del estado del mundo, a partir de las turbulentas experiencias políticas de su administración, y de las cavilaciones propias de un lector empedernido.

Samper considera que la globalización es un proceso fracasado, porque fue concebido sin tomar en cuenta las cuitas y tristezas de millones de pobres que no encuentran el camino para lograr una vida plena. Para el ex presidente, el actual esquema globalizador se sustentó en los intereses de los países desarrollados quienes, de manera irracional y sin sentido, le están abonando el terreno a la revuelta social y a la inestabilidad institucional.

Samper estima que las recurrentes crisis económicas de los países del tercer mundo han afectado gravemente su gobernabilidad. La gente ya no cree en la democracia porque piensa que ésta es incapaz de resolver los problemas cotidianos y que, por tanto, es un sistema hueco y sin futuro. Esa irreverente y superficial conclusión ha provocado que la población menos letrada piense que es mejor un gobierno fuerte y autoritario, que uno que tiene que concertar utilizando los instrumentos del estado de derecho.

Lo obvio es que la desesperación causada por los malestares de una sociedad despedazada por los problemas fundamentales de la vida, supone que el futuro no se perciba con optimismo.

El autor expresa que para evitar que se desplomen nuestras frágiles democracias, es imperativo que cambiemos el modelo presidencialista por uno que garantice un efectivo control del poder.

Samper reivindica el experimento francés que supone la existencia de un presidente y un primer ministro para que cada uno sirva de contrapeso del otro, de tal manera que se minimicen los excesos en la administración pública y se establezca un sano equilibrio que le dé soporte a la gobernabilidad. Por otro lado, considera que la educación es el medio más eficaz para lograr la equiparación social. Una sociedad donde el conocimiento cambia constantemente, solo puede progresar si la educación se pone al servicio de su desarrollo.

Se debe cambiar el sistema de enseñanza, de tal manera que esta le ponga énfasis al bilingüismo, a las matemáticas y al concepto del trabajo en grupo. Es imprescindible tener una educación más eficaz y eficiente para lo cual se deberá proscribir la llamada educación bancaria que propende al almacenamiento de información de diversa índole sin que esta se conecte con el proyecto de desarrollo nacional.

Otro elemento interesante en las observaciones del ex presidente es aquel que indica que para abatir a la pobreza hay que acabar con el asistencialismo populista y con el modelo del derrame neoliberal. Considera que para eliminar las penurias provocadas por la pobreza extrema, se hace imprescindible que la población se organice colectivamente y que el Estado no pierda su papel de fiscalizador, sin exagerarlo al extremo de distorsionar el entorno de libre competencia que debe regir en una sociedad moderna.

En cuanto a la vida cotidiana, es importante que respetemos la existencia de diferencias, a fin de que se evite la construcción de una sociedad monocorde en la que el hombre se dosifica y se convierte en un número frío.

La sociedad debe entender que la riqueza de ella es geométricamente proporcional a la diversidad cultural.

Para Ernesto Samper, los partidos políticos no pueden ser sustituidos por la sociedad civil porque estos tienen una visión más general de lo que debe ser la nación. En todo caso, deberán promover la efectiva participación ciudadana.

Mas allá del análisis de los antecedentes del autor y de que estemos o no de acuerdo con él, el libro que nos ocupa ayuda al debate sobre el camino a seguir para garantizar una sociedad más humana. Allá va entonces, otra lectura que resulta imprescindible para los políticos y nuestros futuros gobernantes.

El autor es abogado
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