Cuatro
días para olvidar
Reportaje testimonial de una corta visita a Cuba y de por qué es válido consultar internet Abey Saied
asaied@prensa.com
| LA PRENSA/Abey Saied |
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La Catedral de La Habana, en el Casco Antiguo.
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Como la mayoría de las personas, me gusta planificar los viajes hasta el último detalle. Pero también confió mucho en los agentes de viajes y sus recomendaciones en cuanto a destinos, considerando que tienen mayor información o conocimiento profesional de ciertos lugares, hoteles y servicios. Sin embargo, hoy día, con tanta información
disponible en internet, es mejor hacer su tarea antes de confiar sus preciosas
vacaciones -y ahorros- a un tercero.
Recientemente opté por visitar el tercer destino más importante del Caribe: Cuba. Pero lo que encontré a mi llegada fue un destino perdido. Sin ningún otro motivo, aparte de una gran curiosidad por conocer “el otro” sistema económico mundial, quería ver de primera mano cómo sobrevive esta isla de 11 millones de personas -sepultada bajo un enorme bloqueo económico de Estados Unidos- a la periferia de la geopolítica y el comercio global.
Seleccioné un paquete para dos personas de “Copa Vacations”, que me costó mil 669 dólares, mucho más caro que otros destinos rivales, como Cancún, Puerto Rico o Cartagena. Lo compré a través de Margo Tours. El paquete resultó una pesadilla.
Después de perder el vuelo de salida de Panamá (una historia muy larga), mover las fechas de las reservaciones en La Habana y Varadero y pagar las penalidades aplicables de Copa, finalmente pude llegar a la capital cubana tres días después de lo previsto. Por lo menos hasta aquí, en medio de tanto apuro, la representante de la agencia de viajes fue de gran ayuda.
Pero la contraparte estatal cubana, Havanatur, pocas cosas hizo bien. A mi llegada al muy transitado aeropuerto José Martí, un confundido representante de Havanatur tenía un itinerario totalmente errado de mi estadía. Cuando hice el check-in en el Hotel Neptuno Tritón, en la famosa Quinta Avenida de Miramar, ni siquiera tenían registro de mi reserva. Tras muchas conversaciones con el representante de la agencia cubana, logré que ajustaran la información debidamente.
Luego de dos días en La Habana, me trasladé ansiosamente a Varadero, donde tenía reservaciones en el Hotel Cuatro Palmas bajo un paquete “todo incluido”. Esperaba un hotel con frente de playa, buena habitación y amplias facilidades. Sin embargo, quedé a la puerta del Hotel Mar del Sur, un laberinto de barracas que a toda vista era muy inferior a lo que esperaba y, sobre todo, a lo que había pagado. Mis quejas ante los representantes de Havanatur cayeron en oídos sordos. La razón: el Cuatro Palmas estaba lleno y no podían cambiarme a otra habitación.
El plan todo incluido de este “hotel” realmente venía con todo: una abundancia de mosquitos en la habitación, un surtido horrible de comida (en ocasiones refrita del día anterior) y una buena dosis de groserías del personal de la recepción. Para un país que depende tanto del turismo para generar moneda dura, quedé impresionado con la actitud cubana de ofrecer tan mal servicio. Un letrero en el bar del hotel inclusive decía “servicio opcional”. Es lógico: sin competencia, todo bajo el control del aparato estatal y sin que los salarios reflejen un mer cado de libre oferta y demanda, ¿qué incentivos existen para prestar un servicio de calidad?
Al regresar a Panamá contacté a Margo Tours para comentar mi experiencia, y claro, solicitar un reembolso por haberme mandado a un hotel de una categoría inferior a la reservada. Pero según la representante de la agencia, es poco lo que ellos pueden hacer, ya que dependen del reconocimiento que hiciera o no la contraparte cubana.
Aprendí una valiosa lección: hay que hacer uso exhaustivo de los recursos que ofrece internet y otras fuentes disponibles en línea, como Lonely Planet, entre otros sitios de guías para viajeros. Estos ofrecen información útil e indispensable de todo destino, lugares para hospedarse, qué comer y cuánto pagar. La próxima vez que piense en consultar con su agente de viajes, asegúrese de que éste conozca a cabalidad el destino propuesto para que le pueda dar un servicio realmente valioso y exclusivo. A veces dejar el trabajo de planificación enteramente en manos de estos “consultores” puede ser la decisión que determine la suerte de sus vacaciones.
Un poco más de Cuba
* Durante el 2003, Cuba recibió casi 2 millones de turistas; la industria aporta unos dos mil millones de dólares al año a la economía.
* El peso cubano es la moneda de uso para el pago de la planilla estatal, pero gracias a una grave devaluación, poco aceptada. Frente a la escasez de dólares de curso legal en toda la isla, circula paralelamente y a la par, el peso cubano convertible.
* La cocina cubana es exquisita, pero hay pocas alternativas y variedad. La proliferación de los “paladares” —restaurantes caseros— es resultado del déficit culinario.
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