Panamá, 22 de agosto de 2004
 
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Parámetros de una ‘poquita fe’ en democracia

La encuesta también revela –para mi sorpresa– que Panamá es uno de los países más libertarios de Latinoamérica

Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com

WASHINGTON, D.C. –Hace algunos años quedé muy preocupada al leer en una encuesta de Latinobarómetro (una empresa chilena que hace sondeos anuales en toda la región) que Panamá solo mostraba un 34% de respaldo a la idea de que la democracia es la mejor forma de gobierno. De esa preocupación escribí el año pasado en una columna titulada “Mas allá de las encuestas: Nuestra poquita fe en democracia” (20 de julio de 2004).

Comprenderán mi alivio, por lo tanto, cuando leí en El Panamá América del pasado 18 de agosto que “Panamá es el segundo país de Latinoamérica, después de Costa Rica, que bajo ninguna circunstancia apoyaría un gobierno militar o autoritario, según revela la última encuesta de Latinobarómetro”. Tanto El Panamá América como La Prensa habían publicado días antes, en primera plana, que la nueva encuesta de Latinobarómetro indica que la presidenta Mireya Moscoso tiene el índice de aprobación más bajo de Centroamérica, e inicialmente me pareció excelente que El Panamá América hubiera buscado la encuesta completa para hacer un reportaje más profundo de los resultados. No solamente aplaudo todo intento por hacer periodismo de profundidad, sino que la noticia en este caso daba motivos de celebración. Mi euforia se esfumó, sin embargo, cuando entré a www.latinobarometro.org y encontré un panorama mucho menos alentador.

En primer lugar, El Panamá América erró al reportar que la encuesta muestra que los panameños en ninguna circunstancia apoyarían un gobierno “autoritario”, porque confundió lo “autoritario” con lo “militar”. La pregunta exacta fue esta: “¿Apoyaría usted un gobierno militar en reemplazo del gobierno democrático, si las cosas se ponen muy difíciles, o no apoyaría usted en ninguna circunstancia un gobierno militar?”. El resultado exacto fue que el 77% “en ninguna circunstancia” aceptaría un gobierno militar. Una posible explicación, reveló la próxima pregunta, es que un 71% de los panameños percibe que los militares son menos eficientes que los civiles.

Pero rechazo a un gobierno militar no es lo mismo que rechazo al autoritarismo civil. En Panamá, debiera alarmarnos que el 56% indicó que “no me importaría que un gobierno no democrático llegara al poder, si pudiera resolver los problemas económicos”.

Un 71% opinó que “un poco de mano dura no le viene mal al país”. El 67% lamentó que “el país está gobernado por unos cuantos intereses poderosos en su propio beneficio”. Solo un 35% se pronunció satisfecho con la democracia. Y el 75% consideró que “el país va por mal camino”.

También, el apoyo filosófico a la democracia como sistema de gobierno ha ido disminuyendo en los 10 años que Latinobarómetro tiene de estar haciendo estas encuestas en el hemisferio. En 1996, el 75% de los panameños opinó que “la democracia es preferible a cualquiera otra forma de gobierno”. Vean las cifras siguientes: 1997 - 71%; 1998 - 71%; 2000 - 62%; 2001 - 34%; 2002 - 55%; 2003 - 51%; 2004 - 64%. Allí hay un patrón zigzagueante que se presta a toda clase de interpretaciones, pero el hecho ineludible es que hoy hay menos fe democrática en Panamá que en 1996.

Pero aquí vienen las contradicciones. Hay que distinguir entre “preferencia por la democracia” y “satisfacción con la democracia”, porque la “satisfacción” de los panameños con la democracia ha subido de 28% en 1996 a 35% ahora, mientras que la “preferencia” por la democracia ha bajado del 75% en 1996 a 64% ahora. Otra contradicción es que 81% de los panameños acepta la idea churchileana de que “la democracia puede tener problemas, pero es el mejor sistema de gobierno” aunque (como ya observé) solo el 64% opina que “la que democracia es preferible a cualquiera otra forma de gobierno”.

Por otro lado, el 79% de los panameños reconoce que “la democracia es el único sistema en que un país puede llegar a ser desarrollado”. La encuesta también revela –para mi sorpresa– que Panamá es uno de los países más libertarios de Latinoamérica. Un 54% de los panameños “prefiere vivir en una sociedad donde se respeten todos los derechos y libertades, aunque haya algún desorden”.

En cuanto a la popularidad de la presidenta Moscoso, ya yo había reportado en abril que un análisis hemisférico mostraba que solo Alejando Toledo, de Perú, tenía un índice de aprobación inferior al de ella. Quizás le sirva de escaso consuelo a la presidenta, que esta última encuesta de Latinobarómetro muestre que los gobernantes de Paraguay y Ecuador acompañan al de Perú en ser aún más repudiados por sus pueblos que ella.

La autora es corresponsal de La Prensa


Además en opinión

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