¿El ‘anti’ como nueva ideología?
I. Roberto Eisenmann, Jr.
En la época que vivimos, que podría llamarse la época post-ideologías, pareciera ser –como escribe Brzezinski– que la globalización ha querido convertirse en la nueva ideología “de derechas”, a la vez que la anti-globalización la nueva ideología “de izquierdas”.
La realidad es que la globalización es, más que una ideología, el resultado de la tecnología moderna que ha ido, sin guía necesaria, rompiendo las tradicionales barreras del tiempo y el espacio. El movimiento de una nueva ideología anti-globalización la considera el resultado de una nueva doctrina estadounidense de explotación de los seres humanos vulnerables del globo terráqueo. Así, se han podido revigorizar los desilusionados marxistas, populistas, anarquistas y ecologistas puros y teóricos, quienes quedaron en un vacío sin piso con la auto-destrucción del comunismo. La fundación de la nueva ideología anti-globalización podría basarse en las ideas del recién fallecido francés Pierre Bourdieu, quien decía que la “unificación favorece siempre al dominante”. En cuanto a la globalización, no dejan de haber señales internacionales y domésticas que dan la razón a Bourdieu. La injusticia creada por la polarización económica y social es ya intolerable entre países ricos y pobres, y además entre ricos y pobres en la mayoría de los países del llamado Sur del globo; son hechos indiscutibles que la globalización parece estar agravando, ya que sin duda favorece primero a las minorías ya privilegiadas.
Adicione a esto el extremo poder de EU, y la globalización y EU se perciben como una sola cosa o, dicho en otras palabras, la americanización del globo. Eso, aun cuando el compromiso de EU con la globalización existe solamente mientras que no afecte su propia soberanía, lo cual es una contradicción clara. Así, el movimiento de nueva ideología anti-globalización es a su vez intensamente anti-yanqui.
Tengo personalmente mis grandes dudas respecto a la globalización como nueva ideología. Creo, más bien, como lo dijo el Papa, que “la globalización a priori no es ni buena ni mala”; hay que aprovechar lo bueno para el país y procurar evitar lo malo. Panamá como país nació globalizado, y si nos manejamos con inteligencia y amplia participación, tenemos la capacidad de lograr lo bueno (solo hay que ver el Centro Financiero Internacional y cómo los bancos panameños aprovecharon la globalización bancaria para aprender y terminar dominando a los extranjeros poderosos) siempre trabajando para reducir la polarización económica y social para evitar lo malo.
Igualmente tengo dudas de que la anti-globalización pueda tener éxito como nueva ideología de izquierdas: nunca el anti puede constituir base ideológica. El anti es una protesta contra un futuro cuestionable o un resentimiento contra un presente injusto, lo cual es entendible..., pero si no hay una propuesta nueva para mejorar las condiciones del ser humano vulnerable, distinta al dogma ya comprobadamente fracasado, seguirá el vacío. Creo que ese sentimiento de justicia que todos llevamos dentro da pie a una nueva ideología “de izquierdas”, pero no escucho ni leo nada nuevo respecto a esto. La anti-globalización como protesta puede tener una vida limitada, pero un anti como nueva ideología no conduce a nada más que a una nueva doctrina anti-yanqui apetecible para los grupos anti-gringos de siempre. Desafortunadamente hoy, frente al uso arbitrario de poder unilateral, la arrogancia y un liderazgo percibido como de fanatismo ideológico, EU está creando resentimientos en muchos seres pensantes del mundo que siempre han tenido admiración por él. Nuevamente sale a relucir lo esbozado en el último libro de Brezinsky en cuanto a que EU –en esta próxima elección– se debate como poder mundial entre la odiosa dominación y el liderazgo. Si se opta por la dominación, el anti-yanquismo tendrá una más larga vida como posible nueva ideología (el terrorista bin Laden, por ejemplo, debe estar rogando –por razones obvias– que se produzca una victoria de Bush); si se opta por el liderazgo, el anti-yanquismo sin propuestas morirá a corto plazo como posible nueva ideología.
El autor es presidente de la Fundación para
el Desarrollo de la Libertad Ciudadana
Además en opinión
• ¿El ‘anti’ como nueva ideología?: I. Roberto Eisenmann, Jr. • ¿Empalme o transición?: Jorge Eduardo Ritter • Parámetros de una ‘poquita fe’ en democracia: Betty Brannan Jaén • ¿Prevenir o reprimir?: Bolívar E. Franco R.
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