Fito Espino, el rey del carnaval
Aún circula su tema ‘Mosaico de Carnaval’ que tiene el pregón ‘No suelte la pareja que todavía estamos’ ALCIBIADES CORTES
ESPECIAL PARA PRENSA
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| Especial para La Prensa/A. Cortés |
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Fito Espino, conocido como "el chaparro gigante", hoy día tiene 66 años.
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LAS TABLAS, Los Santos. — Al escuchar la pieza típica Mosaico de Carnaval no
faltará el panameño que pregunte quién la ejecuta. Otros la recordarán como el tema que le dio identidad y a la vez revolucionó el carnaval tableño a partir de la década
del 60.
Pero en la actualidad solo una minoría conoce el aporte que el acordeonista Roberto Fito Espino le ha dado al Carnaval de su tierra natal, Las Tablas, y a la música típica popular panameña.
Espino nació 2 de mayo de 1938, cuando el carnaval tableño tuvo su primera reina, Deidamia Nana Sánchez.
Espino se considera un hombre privilegiado por haber nacido en la calle Punta Fogón, pues allí, en la sede de Calle Abajo, se ha presentado con su conjunto por 16 años consecutivos.
Los inicios
Espino recuerda que en 1957, cuando se inició en esta carrera como acordeonista, no le fue fácil debido a que Rogelio Gelo Córdoba y Claudio Castillo —pioneros de la música típica— se encontraban en la cúspide de sus respectivas famas.
Cuando Espino escuchaba a estos dos acordeonistas, aprovechaba para aprenderse de oído las piezas musicales que ejecutaban, pues no había grabadora.
Aunque Espino no recuerda la primera pieza que se aprendió, sí se acuerda que lograba memorizarse las de Gelo Córdoba con temas como Sinceridad, de Antonio Toñito Seas, y el clásico Mogollón de Sacramento Córdoba.
Una vez Gelo Córdoba le afinó un acordeoncito viejo sin cobrarle.
La primera presentación de Espino con su conjunto musical la realizó precisamente en Palmira, tierra natal del recién fallecido y gran amigo Teresín Jaén.
"Esa noche —señaló sonriendo— me gané 15 dólares, capital que distribuí entre el grupo". Ese debut fue en 1958.
El apodo de ‘chaparro gigante’
Luego se presentó en las festividades del carnaval tableño llenando los jardines. Por esto los locutores de la época lo apodaron "el chaparro gigante", pues es bajo de estatura, pero es grande como acordeonista.
Manifestó que los primeros años de su carrera todo el grupo tocaba sentado; además, solo era acompañado por la guitarra española, tumbas, los timbales y la churuca. Las salomas femeninas estuvieron a cargo de cantantes como Digna Cedeño, Leonidas Moreno y Eutimia González. Ellas posteriormente formaron parte de los grupos de Teresín Jaén, Alfredo Escudero y Osvaldo Ayala.
Espino, al igual que otros de sus colegas, contribuyen a introducir a inicios de la década del 60 en la ciudad capital la música típica, presentándose en escenarios como el jardín La Pollera, El Club Tableño, El Club 24 y Orgullo de Azuero.
El famoso ‘Mosaico de Carnaval’
Espino explica que al ver que en la música extranjera grababan "mosaicos",
es decir, varias canciones grabadas continuamente, decide grabar Mosaico de Carnaval.
De acuerdo con Espino, esta innovación en el mundo de la música típica gustó tanto que aún está sonando este disco grabado en 1965.
Considera que el tema Este muerto no lo cargo yo, conocido popularmente como Don Goyo, fue el disco que mayor éxito le ha dado en su carrera y que aún suena en la radio, y fue grabado por varias orquestas nacionales y por Osvaldo Ayala.
Cuando lo grabó en 1965 se vendieron alrededor de 8 mil discos de 45 RPM, cifra récord para esa década.
Aunque no dio los motivos de su retiro de los escenarios, Espino aclaró que de la música no se ha retirado.
Actualmente es funcionario del Instituto Nacional de Cultura en Las Tablas, laborando en El Pausilipo, la casa de campo del presidente Belisario Porras, y también toca en espectáculos especiales.
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