Movimiento de Acción Panameñista
La responsabilidad de la derrota electoral es de todos. Y la principal razón fue la falta de organización democrática interna Jorge Gamboa Arosemena
El Partido Arnulfista requiere, proporciones guardadas, una constituyente. Los cuerpos sociales miden su efectividad por los logros de los fines para los que están constituidos, y es una verdad inobjetable que la última elección dejó evidencias claras de que el fin principal, llegar al poder político para desarrollar los programas basados en los principios, fue un fracaso, aunque se tenga el 21.7% de las curules de la Asamblea y alrededor del 25% de los representantes de corregimiento.
El partido, para obtener un rechazo mayor del que obtuvo el PRD en 1989, cometió una serie de errores que deben, por lo menos, ser una lección que no se debe repetir. Esto requiere de voluntad política, sensatez, humildad, perseverancia, y sobre todo de democracia interna.
La democracia se ejerce, no es una concesión. Por eso ha nacido el Movimiento de Acción Panameñista, el MAPA, siglas con cierto simbolismo, que sin pretensiones aspira a ser uno de los instrumentos que guíen al partido en su reestructuración. Uno de los instrumentos, porque ojalá se activen muchos movimientos para debatir ampliamente esa reestructuración.
¿Y por qué hay que reestructurarse? Porque hay que volver a ganar la confianza de este pueblo para canalizar una corriente de expresión de ciudadanos, unos organizados como miembros y otros como simpatizantes de las propuestas para la conducción del Estado panameño, a través de la acción de gobernar.
La institucionalidad orgánica del Estado está en crisis. Los tres órganos del Estado, el régimen municipal, los valores y actitudes de la ciudadanía están en crisis. A pesar de que pronto inauguraremos un nuevo gobierno, sus obras en el prólogo de su instalación nos dicen que la crisis seguirá profundizándose, por lo que urge tener capacidad de ejercer la soberanía popular y hacer las transformaciones que el Estado requiere, y esto no es de otra forma que mediante un proceso constituyente, no con la fraudulenta constituyente propuesta en las improvisadas e inconsultas reformas que ha impulsado el PRD, porque como ente ponzoñoso aguijonea la democracia al mediatizarla a requisitos improbables de alcanzar, entre otras trabas.
MAPA salió a la luz pública en conferencia de prensa que anunciaba envío de carta petitoria a la Presidenta de la República, para que revocara la inoportuna convocatoria a sesiones extraordinarias o que no prorrogara dicha convocatoria, carta que fue desatendida. Luego enviamos nota a la bancada arnulfista para que no colaborara con la pretensión del PRD, y con honrosas excepciones que están en los anales de la Asamblea, desatendió nuestra peticióna pesar de que semanas antes, en el remedo de las consultas, el presidente encargado del Partido Arnulfista y una delegación –que dijo llevar la posición del colectivo– sostuvieron que no estaban de acuerdo con lo propuesto por el PRD, cuando no se había introducido la veintena de otras reformas inconsultas además de las primeras cuarenta y tantas, y decía esta representación arnulfista que lo que se debía hacer era constitucionalizar la constituyente y llevar al país a las propuestas del Foro Panamá 2020, de dotarnos de una nueva Constitución a través de una constituyente, como pregonó durante su campaña José Miguel Alemán.
El MAPA busca la unidad del partido, porque sin ella se dificultaría obtener el fin de tener una nueva oportunidad de recibir el mandato para gobernar y servir al pueblo del que todos somos parte. La reestructuración del partido debe darse racionalmente y no emocionalmente. La responsabilidad de la derrota electoral es de todos, de unos por acción y de otros por omisión. Y la principal razón fue la falta de organización democrática interna.
Esta organización democrática se logra con la participación de todos y no de unos contra otros. Indudablemente que todos tendrán que ceder, unos más que otros, pero todos tendrán que ceder.
Y para la ciudadanía es necesario que el MAPA y otros movimientos dentro del partido tengan éxito, porque los partidos son necesarios para la acción de gobernar. En la medida en que los partidos generen debate democrático interno habrá mejores partidos, y como colofón, cuando estos obtengan el mandato de servir lo harán mejor.
El autor es odontólogo y político
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