Panamá, 21 de agosto de 2004

 
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Por: Mileika Bernal
mbernal@prensa.com

Cartas del lector

Por nuestra historia

El domingo pasado, la ciudad de Panamá celebró un aniversario más de su fundación. Para la fecha se realizaron algunas actividades en las Ruinas de Panamá la Vieja. En el sitio, un letrero muy grande y llamativo advierte que hay que cuidar las ruinas, porque son parte de nuestra historia. Sin embargo, es común observar, en cualquier día y hora, que estas se usan para lo que no son: como parque de diversión, como basurero, y para otras actividades ilícitas. Conservar nuestra historia es responsabilidad de todos, ciudadanos y autoridades.


No es una obligación
18 de agosto del 2004

Escribo esta nota, no como defensor de Estados Unidos, sino, defensor de la verdad y de la realidad.

He estado leyendo La Prensa desde mucho tiempo para empaparme de lo que pasa en mi tierra, ya que aunque no vivo allá, todavía me mantengo informado de sus altas y sus bajas.

En esta ocasión, escribo por la nota que se refiere a algunos políticos y directores de entidades públicas a quienes les quitaron la visa para viajar a Estados Unidos.

Quiero hacerles saber, que para conseguir una visa, y en esta situación tan delicada en que nos encontramos en este punto de la historia mundial, se requiere estar "limpio" de corrupción.

Algunos reclaman por qué les quitaron las visas, y que si Estados Unidos los está acusando de corruptos.

Siempre hay una razón de por qué no. El Gobierno de Estados Unidos tiene el derecho a escoger quienes entran y quienes no entran a su país. O sea, que no es un derecho de estos políticos que le den la visa. Así que mejor es que vayan y dejen de lloriquear, porque eso es lo que han estado haciendo, como si ellos fueran ciudadanos americanos para exigirle a ese Gobierno que los deje entrar.

A ver si se ocupan primero de Panamá, y hacer de nuestro país un lugar mejor para vivir, y al mismo tiempo "empezar" de una vez por todas a educar a todos los panameños que el "juega vivo" no nos lleva a ninguna parte.


Miguel A. Magallón


Réplica
16 de agosto del 2004

Tengo a bien referirme a información publicada el lunes 16 de agosto del 2004 en el diario La Prensa relacionada con actividades desarrolladas por ambientalistas en Chiriquí, titulada "Agradecen paralización de camino Boquete-Cerro Punta" y que menciona la participación del licenciado Gonzalo Menéndez G., administrador general, encargado, de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), en una misa de acción de gracias promovida por miembros de diferentes grupos conservacionistas.

En el segundo párrafo se lee que "En el acto estuvo presente Gonzalo Menéndez, administrador general de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), a quien los conservacionistas agradecieron la posición que asumió frente al citado proyecto."

El administrador general encargado de la ANAM, Gonzalo Menéndez, estuvo en la provincia de Chiriquí en una gira de trabajo durante este fin de semana en el Parque Internacional La Amistad y personalmente, coordinó algunas gestiones sobre la sede administrativa de esa área protegida, pero nunca estuvo presente en ningún acto o ceremonia religiosa con miembros de algún grupo conservacionista de la provincia.

El licenciado Menéndez conversó telefónicamente con el señor Ezequiel Miranda y se intercambiaron informaciones sobre las actividades institucionales en la provincia, pero en ningún momento concurrió a actividades con grupos chiricanos relacionados con el proyecto del camino ecológico Volcán Cerro Punta.

Hacemos esta aclaración con la finalidad de que sea corregida la nota periodística firmada, pues contiene informaciones que no se ajustan a la verdad.


Modesto A. Tuñón F.


‘La justicia de mi país’
18 de agosto del 2004

Leo en la página 6A de La Prensa del día 17 de agosto del 2004 el título: "En la casa del jabonero" y nuevamente revuelvo la mirada y siento espanto, porque esta noticia no nos deja dudas de lo que dicen por ahí que en Panamá "la justicia es una rosca".

¿Qué clase de funcionarios tenemos en este país? Me percato cada día que en esta administración, que gracias a Dios termina en pocos días, da privilegios, pero para los allegados a la casa presidencial y al Ministerio Público, pues curiosamente sus dependencias investigan lo que les conviene y a quien les conviene.

El caso Dalvis Xiomara Sánchez, esposo e hijas, es un ejemplo de que se investiga lo que le conviene, y los funcionarios públicos de alta jerarquía ni siquiera son investigados por tener dólares en sus refrigeradoras, a pesar de la barata excusa de que no confían en la banca. Esto es una burla para el pueblo.

Cómplices de esta situación son la PTJ, DIIP y SPI, estos organismos de seguridad hacen todas las piruetas, ruidos y golpes de cabeza, investigando casos y luego los fiscales concluyen que no hay méritos para enjuiciar a nadie. Esa es la justicia de mi país.

El nuevo gobierno ha prometido cero corrupción, además ha dicho que no les pesará la mano para acabar con este tipo de actos. Esperamos y confiamos en que se haga una limpieza total del Organo Judicial y del Ministerio Público y de todo el aparato gubernamental, para que no se diga que la justicia en Panamá es cuestión de rosca.

Rodrigo Jaime Miranda Hernández


Bomba de tiempo
17 de agosto del 2004

La escaramuza entre indígenas wounaan y colonos provenientes de El Valle de Tonosí, ocurrida el lunes pasado en Chimán, es un síntoma claro de tres serios problemas sociales que amenazan con convertirse en una crisis mayor si siguen desatendidos: la migración masiva de campesinos hacia lugares nuevos, la pobreza general de la población y la mala distribución de la tierra. Es fácil ver que estos tres problemas están interconectados: el primero resulta del segundo; y éste, del tercero.

Los métodos de cultivo empleados tradicionalmente por los campesinos de Azuero, es decir, el desmonte y la quema, no son consistentes con los criterios ambientales que deben proteger las áreas boscosas que subsisten hoy en día. Pero antes de prohibir esta práctica hay primero que brindar a los campesinos una alternativa para cubrir sus necesidades de subsistencia. Si la demarcación de la comarca es parte del problema, sus límites deben ser aclarados de inmediato de manera ecuánime, transparente y definitiva.

Estos problemas no aparecen de la nada: se fermentan durante meses de intolerancia e incomunicación. Si las autoridades habían prometido escuchar a los indígenas y no lo hicieron, recae en ellos parte de la responsabilidad. No es suficiente que el gobierno investigue el tiroteo y llame a la cordura, es necesario mediar entre las partes en conflicto. Para poder implementar soluciones inmediatas y evitar mayor derramamiento de sangre, lo ocurrido en Chimán debe ser analizado a profundidad hasta entender sus causas. Muchas preguntas pueden ponderarse, pero las tres siguientes son ineludibles: ¿Por qué los campesinos tonosieños han dejado su valle para ir a establecerse en Chimán? ¿Por qué se recurrió a las armas en vez de a la autoridad? ¿Por qué la tierra (sin valor intrínseco, como decía Buda) les resulta más valiosa que la vida misma? Las respuestas serán las de siempre: la pobreza los hizo migrar, el hambre los enfrentó a unos con otros y la desesperación les llevó a las armas.

Ojalá la apatía del gobierno no sea, también hoy, la de siempre.

Mientras una solución es encontrada, la Policía debe mantener el orden en el área, pues la vida humana, sea campesina o indígena, es más valiosa que una parcela. Solamente la acción rápida y eficaz del Gobierno podrá evitar que esta situación degenere en una tragedia. El momento no pudo ser peor: en la transición de poder del Presidente saliente al entrante, una especie de acefalía virtual se apodera de la maquinaria gubernamental. Ruego a Dios que la mezquindad de los intereses partidistas no interfieran con la protección de estos grupos marginados que han sido llevados, tras décadas de negligencia e injusticia, a alzarse en armas por un pedazo de tierra.


Roberto Pérez-Franco






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