Panamá, 17 de agosto de 2004
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Sociales
Horóscopo
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
 Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Cartas a Carmen

Estimada amiga Carmen:

Le escribo porque ya he llegado a un estado de desesperación único.

Tengo siete años de casada y mi esposo es en realidad un hombre bueno. Es trabajador, honesto y muy buen padre. De nada de eso tengo queja. Lo que no puedo resistir ni un minuto más es el malísimo hábito que tiene de mantener todo en desorden.

Es algo espantoso. Todo lo va dejando regado. Come y deja los platos sucios en la mesa; se cambia de ropa y deja la ropa sucia en el piso (puede ser del cuarto o del baño, pero en el piso); lee el periódico y allí mismo deja todas las páginas desordenadas. Es imposible.

Antes yo recogía detrás de él, porque para colmo yo soy superordenada y no tolero que nada esté fuera de lugar.

Hemos tenido una peleas muy feas por este hábito de él y lo que siempre le digo es que sus hijos en lugar de aprender a ser ordenados van a imitar su conducta porque es más fácil. Le cuento que incluso ya mi hijo más pequeño que apenas tiene 3 años me contesta que por qué él tiene que recoger si su papá no lo hace.

¿Cómo maneja uno estas situaciones? Como le dije al principio, en todo lo demás mi esposo es superbueno, pero en esto no hemos podido llegar a un punto de acuerdo. Mayita.

Querida Mayita: Por un lado me parece que esperó usted muchos años para desesperarse. Entiendo perfectamente bien que quizás recién casada y jugando casita no comprendió la magnitud del defecto de su esposo y ahora que están un poco más cómodos en la relación o que usted quizás está más ocupada con su trabajo y los niños, su desorden se ha convertido en un problema.

Podemos partir de la premisa que aún las personas más desordenadas del universo tienen un límite de tolerancia. Esto lo que quiere decir es que pueden vivir en el desorden hasta un punto. De allí en adelante, ellos también se desesperan. Muchas veces dejarlos llegar a este punto límite es lo que los hace reaccionar.

Sin embargo, hay quienes son incapaces de llegar a este punto (me refiero a los ultra ordenados). Dejarlos llegar al límite significa no recoger ni lavar los platos sucios que quedan sobre la mesa, ni recoger la ropa sucia ni botar los periódicos viejos. Usted podría ordenar "su lado" de la casa y olvidar lo que pasa en el de su esposo. Sé que requiere de mucha tolerancia hacer esto, pero funciona. Además, así sus hijos podrán ver cómo verdaderamente luce la casa de una persona desordenada y lo más probable es que no les guste.

Ojalá le resulte, Carmen.

Además en revista

CON EL CAFE
Sexo seguro... sin engordar
SUPISTES...
Tiempo para vagar
¡Uy, qué migraña!
La ansiedad de la embarazada
Lo más sexy de Colombia en Panamá: Natalia Paris
Las ratas se toman Nueva York
Cartas a Carmen
Los estudios de Darwin se van al teatro
Mejor antihéroe del cine





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá