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Tiempo para vagar
Hay niños hoy día que muestran una agenda diaria más complicada que la de un gerente empresarial Wendy Tribaldos
wtribaldos@prensa.com
¿Recuerda cuando, de niño, no hacía
nada?
Vegetaba frente al televisor, miraba al cielo y veía las formas de las nubes, tiraba piedritas al agua y cosas similares.
Bueno, claro que sí estaba haciendo algo, pero ese "algo" era no estructurado; en otras palabras, no era lo que hoy catalogamos como "extracurricular".
Ahora le pregunto: ¿qué está haciendo su hijo esta tarde? ¿Tal vez corriendo a la clase de karate o asistiendo al ballet, o apurándose para la clase de piscina?
Presumiendo que antes o después tuvo que hacer sus deberes escolares, le pregunto, ¿qué tiempo le queda a su chico para jugar sin estructura?
Hay niños hoy día que muestran una agenda diaria más complicada que la de un gerente empresarial.
Un estudio hecho por la Universidad de Michigan en Estados Unidos muestra un dramático aumento del tiempo que los niños pasan en actividades organizadas. El tiempo libre o no estructurado de los niños disminuyó de 40% en 1981 a solo 25% para 1998.
¿Por qué este considerable aumento? Los expertos tienen varias razones que lo explican.
La primera es que en muchas familias ambos padres trabajan, y sienten la necesidad de "meter" a sus hijos en clases donde estén razonablemente seguros y "bien cuidaos". En otras palabras, estas actividades también pueden ser vistas como una nana más para los pelaos.
Otra razón importante es que muchos padres se sienten tan culpables del tiempo que pasan alejados de sus hijos por sus trabajos que los llenan de actividades, con la idea de que esto de alguna manera compensa su falta en casa.
Con tanto en la agenda del quehacer diario, es fácil explicar por qué los chicos de hoy se las ven difícil para relacionarse con su familia. Además, corriendo de clase en clase les cuesta ser niños. El trabajo de la escuela, las tareas y deberes y las clases apiladas una detrás de otra puede generar chicos cansados y estresados.
Son señales de chicos exhaustos:
• Cambios de comportamiento: malhumor constante, regresión (mojar la cama, halarse el pelo, etc.).
• Problemas al dormir: dormir demasiado o no lograr dormir bien.
• Problemas en la escuela: cuando un chico empieza a desmejorar sus notas, puede ser un signo de que está haciendo demasiado.
Para los padres las actividades estructuradas pueden ser un martirio, tanto organizacional como monetario.
Primero, hay que hacer maravillas para acomodar en el día las actividades, usualmente por el lleva-y-trae que acarrean: o se usa bus (costoso), o se recluta a un abuelito consentidor (si hay suerte), se tiene un chofer (lujo de pocos) o uno mismo lo lleva (enredo brutal).
Lo otro: su costo. En mi caso, cada vez que considero incorporar a uno de mis hijos en clases extracurriculares, el dineral que cuestan me hace echarme para atrás.
No se confundan: las clases extracurriculares son excelentes, si se usan mesuradamente. No recomiendo más de una actividad estructurada diaria por chico.
También es vital que su hijo pueda elegir qué actividad quiere realizar. Incontables son los padres que insisten en seleccionar y estructurar las clases de sus hijos, en detrimento de los verdaderos gustos e intereses de ellos.
Si su niño se aburre o se cansa de su actividad estructurada después de un tiempo perentorio, pues sáquelo de la clase sin remordimientos.
Si su hijo lo desea y puede participar, y si usted puede pagarlo y se sabe organizar, entonces deje que tome una clase. Pero no olvide darle tiempo en el día de su hijo para sencillamente jugar o "ser vagos".
Esto es tan importante para su desarrollo como el ofrecerles oportunidades para estar ocupados.
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