Panamá, 17 de agosto de 2004
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Defensor del lector
Revista
Reseña
Sociales
Horóscopo
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
 Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SEPARATAS
Pulso de la Nación
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
VISITA
Defensoría del pueblo
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

En la casa del jabonero...

Rolando Rodríguez B.
rrodriguez@prensa.com

Virgilio De León/Especial para La Prensa

Esta es la casa de playa que se construye Dalvis Xiomara Sánchez en Costa Esmeralda. Es de dos pisos y según cálculos extraoficiales, su costo sobrepasa los 120 mil dólares.

Detectives de la Policía Técnica Judicial (PTJ) redactaron un informe sobre el robo de dinero en la casa de la directora administrativa de la Presidencia, Dalvis Xiomara Sánchez. En éste, reportaron que Lizt Karina Jaimes –hija de Sánchez– había dicho inicialmente que su madre le había informado que la “suma real que había dentro de su habitación era de aproximadamente 28 mil dólares en efectivo”.

Pero luego, bajo juramento, Sánchez corrigió la cifra. No, no eran 28 mil ni 50 mil, como se dijo inicialmente: fueron 35 mil dólares “en efectivo”. Eran –dijo– “producto de ahorros por más de dos años”. Los ladrones también se llevaron alhajas: un reloj Bulova de mil dólares, aretes, sortijas, collares, dijes, brillantes. La cuenta, según Sánchez, solo en joyas, fue de cinco mil dólares.

Pero esas no eran todas las que tenía. Según Gloria Hernández –condenada en este caso–, Sánchez tenía “un baúl lleno de prendas”.

Hernández también reveló que en casa de Sánchez había dos neveras: una para “guardar carnes y la otra... de guardar legumbres... y el dinero estaba en las dos”, envuelto en papel periódico, y en sobres. Todos los días, Hernández tenía que sortear bultos de dinero cuando buscaba los bistec o el hielo.

Hernández fue interrogada por los detectives Pablo Icaza y Boris Garcés. “El señor Nicolás Valdés –quien también resultó condenado en este caso– le propuso que hurtaran el dinero que estaba guardado en el congelador del refrigerador, contestándole que no. Luego le informa el señor Arístides Méndez [el conductor de Sánchez] que no se preocupara, que ese dinero era robado, y que la señora Dalys [sic] Sánchez no se atrevería a poner denuncia alguna”.

Hernández también informó a los detectives que “aún existe otra cantidad considerable de dinero en el congelador de la refrigeradora”.

El informe perdido

Las respuestas de Hernández fueron consignadas en el informe de los detectives de la PTJ, por lo que resulta inexplicable que el fiscal investigador, Julio Laffaurie, lo haya ignorado. De hecho, el fiscal declaró a los medios que tener dinero en casa no era delito, pese a que el informe decía que era robado.

¿Qué hicieron los detectives con la información que suministró la sospechosa? La propia acusada lo dijo en un interrogatorio cinco días después del robo. “Ellos –la policía– fueron y, efectivamente, encontraron dinero en el freezer, no sé cuánto, pero encontraron”.

´¿Cómo supo del hallazgo? Porque, según dijo, el lunes 19 de agosto de 2002 la llevaron a la casa de Sánchez a buscar su ropa y “ellos –agentes la PTJ– ya estaban allá y encontraron todo el dinero”.

Sin embargo, en el expediente no consta una sola palabra de ese hallazgo. ¿Dónde reposa ese informe? ¿Por qué no se anexó al expediente?

Hernández dijo haber hurtado –un mes antes del robo de Nicolás Valdés– 4 mil dólares del dinero de las neveras, aunque su novio, Armado Barrera, dijo que habían sido 6 mil dólares.

Hernández no abrió una cuenta de ahorros con el dinero hurtado –difícilmente podría justificarlo con un salario de 200 dólares mensuales–. Se lo entregó a su novio y le dijo que era producto de sus “ahorros”. Después de todo, ella habitaba en la “casa del ahorro”... la casa del jabonero...

Tamales y ahorros

El que negó participación en el hurto fue el conductor de Sánchez, Arístides Méndez, quien, de hecho, fue exonerado y fue el primero en recibir el beneficio de la excarcelación.

Méndez fue a trabajar como de costumbre el lunes 19 de agosto a las 6:00 de la mañana. Cuando llegó a casa de Sánchez, se encontró a “uniformados del SPI” y hasta la propia “escolta de la seguridad del hijo de la Presidencia [sic], entre ellos, el jefe de la escolta, que se apellida Hantuain”.

Este le informó que había un “problema” y que agentes de la Dirección de Información e Investigación Policial (DIIP) querían hablarle, aunque “la señora Xiomara Sánchez no quería [que lo interrogaran], pero que el director del SPI [Alejandro Garuz] le había dicho que era así”, declaró Méndez.

¿Qué razón podría tener Sánchez para que no interrogaran a su conductor? ¿Acaso no quería ella que se aclarara el robo del que había sido víctima?

La razón por la que Sánchez no quería que interrogaran a su chofer puede que sea por lo que Hernández ya había declarado: Méndez estaba enterado del dinero en la casa, había declarado la acusada. “Arístides –dijo Hernández– supuestamente sabía, porque como él andaba con la señora para arriba y para abajo, y como él era el chofer de ella, es él quien hacía todos los mandados”.

Méndez fue interrogado sobre su carro y las mejoras de su casa. Ambas cosas eran “producto de mis esfuerzos y un dinero que me habían prestado y que mi tía se dedica a hacer tamales... y me había prestado el apoyo”. Méndez daba a su tía –explicó– capital de trabajo y, a cambio, él recibía las ganancias de las ventas. Con el lucro resultante “se había hecho un ahorro y se había podido dar el abono inicial” del carro. Como se ve, hasta el chofer ahorraba en esa casa.

Los detectives de la PTJ no le creyeron nada. “Vociferaban con los agentes de la DIIP que esos tamales tenían que ser muy buenos, porque eso no podía ser de eso, refiriéndose al dinero del carro y las mejoras de la casa”, recordó Méndez.

La mofa de los agentes por sus respuestas resulta irónica, pues ponían en duda los ahorros de chofer, pero no los de su patrona, como si fuera algo normal “ahorrar” en congeladores o el lavabos.

Los fiscales tampoco le preguntaron nunca a Sánchez sobre el dinero en las neveras. Fue Hernández la que fue interrogada sobre ello: “Diga usted si sabe la procedencia de ese dinero”. El fiscal auxiliar, Carlos Augusto Herrera, creía, al parecer, que Sánchez y Hernández eran amigas íntimas y se contaban lo de sus ahorros.

La respuesta de Hernández fue obvia: “la señora Xiomara nunca me llegó a decir...”. ¿Acaso esa no era una pregunta que debía responder la propia Sánchez?

El jacuzzi de Sánchez

En un intento por “obtener una visión más amplia del lugar donde se suscitó el hecho”, el fiscal a cargo de la investigación, Julio Laffaurie, decidió –el 17 de septiembre de 2002– hacer una “inspección ocular” en casa de la “víctima”, es decir, Sánchez.

El 20 de septiembre de 2002, su abogado, Rogelio Cruz, solicitó suspender la diligencia. Su cliente no estaba en la ciudad. La nueva fecha fue fijada para el 24 de septiembre.

Ese mismo día, Laffaurie interrogó a Hernández con preguntas que una vez más debía contestar Sánchez: “¿cómo estaba guardado el dinero en el freezer?, explique”; “usted, al ver este bulto [de dinero] le preguntó a la señora Dalvis de qué se trataba?”; “¿sabe cómo llegaba dicho dinero a la casa de la señora Dalvis?”.

Aún sin respuestas, el fiscal suspendió “hasta segunda orden” la inspección ocular en casa de Sánchez, por “razones que escapan al manejo de este despacho”. De peso, debieron haber sido, pues la diligencia nunca se llegó a realizar.

Peor aún. Sin tener claro el origen del dinero, Laffaurie ordenó, al día siguiente, su devolución, pese a que había un testimonio según el cual éste era robado, y de que 10 días antes declaró a los medios de comunicación que había negado una petición para devolver el dinero.

Vista del costado de la casa de playa de la familia Sánchez, en Costa Esmeralda.

Otro hecho que debió haberle llamado su atención fue que, según Nicolás Valdés, en esa casa se pagaban cuentas por el orden de unos mil dólares en electricidad, teléfono y agua, así como salarios para la servidumbre.

Añadió que Sánchez tiene “línea de crédito, tarjetas de crédito altísimas” e “hizo una remodelación completa a la casa, anexando una recámara para ella, con jacuzzi y todos los lujos dentro.

No es todo. A Sánchez le entregarían los planos de una casa que se construiría sobre un terreno “que compró a orillas de la playa”, que “aparentemente lleva todas las extras...”.

Lo más curioso de toda la historia es una declaración de Sánchez a los medios, que es pieza angular de su versión. Desde hacía dos años –dijo– hacía depósitos en sus neveras porque no confiaba en la banca.

Sus palabras contrastan con la relación que mantiene, precisamente, con los bancos, pues en 1999 terminó de pagar una hipoteca. Tiene tarjetas de crédito de bancos, como la del HSBC, desde 1990, una de Credomatic, desde 1992, y una más de la Caja de Ahorros, desde el 2004.

Entonces, ¿cómo es que confía sus cuentas de crédito a instituciones de las que tiene serias dudas?

Epílogo

La parentela de Dalvis Xiomara Sánchez tiene un negocio familiar: ella, directora administrativa de la Presidencia; su esposo, Carlos Ramírez, director de proyectos de la Fundación Mar del Sur (que financia obras del Estado); sus hijas, Lizt Karina Jaimes y Giselle Jaimes, son, respectivamente, jefa de protocolo del Ministerio de Economía y Finanzas y cónsul de Panamá en Nápoles (Italia).

Nicolás Valdés y Gloria Hernández fueron condenados por robo. Sus penas fueron conmutadas al pago de 2 mil 400 dólares, por lo que están en libertad.

Un testimonio pone en duda el origen legítimo del dinero robado, pero ninguna autoridad lo investigó y el dinero se devolvió.

Nadie le preguntó a Dalvis Xiomara Sánchez por qué tenía decenas de miles de dólares en efectivo almacenados en neveras, cuando ella mantiene relaciones con la banca privada y estatal.

Un informe sobre el dinero hallado en las neveras de la residencia de los Sánchez no fue redactado o no fue anexado al expediente de los ‘durodólares’.

Jamás se realizó una inspección ocular a la casa de Sánchez ni el fiscal lo pudo explicar satisfactoriamente.

No se pudo explicar por qué, si el dinero robado era producto de ahorros, casi todo correspondía a series de un solo año: 1996.


Además en portada

Hugo Chávez se consolida
Indígenas y colonos se enfrentan a tiros
Juegos Olímpicos sin público
Dalvis X. Sánchez no hablará
Retrasarán proyectos sociales
Sin develar el secreto de la partida discrecional
Hoy se reúnen los dos Gabinetes
A discusión ley de ‘altura de edificios’
Lupa sobre el MOP
Procuradora pide acción a la Corte
Arnulfistas tratarán de reunificarse
Avión siniestrado venía de México
CSS concluye ciclo de entrevistas a aspirantes
Accidente aéreo causa pánico, no muertos
Laura Flores retira candidatura a la ARI
Terminan maniobras de defensa naval
Licitarán al fin cuatro tomógrafos
Jackson acude a audiencia
‘Mano dura’ baja el crimen: Moscoso
Reportaje: En la casa del jabonero...





¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ La Ciudad¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦

Corporación La Prensa TEL (507)222-1222
Apartado 6-4586 El Dorado Ave. 12 de octubre, Hato Pintado Panamá, República de Panamá