Con Estados Unidos ‘hay que tener paciencia’
Para Estados Unidos, uno de los problemas es que no quiere que se establezca un precedente que lo obligue a hacer limpieza en otros países como Filipinas y Corea Betty Brannan Jaén
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PANAMA, R.P. –Cuando el canciller saliente, Harmodio Arias Cerjack, presentó su “Informe a la Nación” el pasado jueves, un periodista local le preguntó sobre las relaciones con Estados Unidos.
Arias respondió con un “consejo” para el próximo canciller: “¡Que tenga mucha paciencia!”.
Luego, en una entrevista exclusiva, el ministro de Relaciones Exteriores me habló de la complejidad y la asimetría en las relaciones con Estados Unidos, nuestro más importante socio, aliado y amigo.
Dijo el canciller: “Nosotros somos amigos de Estados Unidos, somos aliados de Estados Unidos, y queremos seguir siendo amigos y aliados de Estados Unidos. Por ende, la política de la presidenta Mireya Moscoso y del canciller Arias es “if you’re my friend, don’t do me harm, because I’m not going to do you harm” (“Si eres mi amigo, no me hagas daño, porque yo no voy a hacerte daño a ti”).
Así como hizo la embajadora estadounidense, Linda Watt, en una entrevista conmigo la semana pasada, Arias describió la relación como una de creciente “madurez”. Pero Arias lo expresó de manera un poquito más folclórica.
“Yo creo que se ha dado un proceso de maduración de ambos países. Ellos, porque no están aquí físicamente presentes. Y nosotros, porque ellos no están aquí físicamente presentes”, dijo el canciller.
Agregó luego que “con Estados Unidos uno tiene que seguir conversando” sobre la limpieza de las áreas donde los militares estadounidenses han dejado municiones “y por eso le digo que el próximo canciller tiene que tener paciencia”.
En nuestra entrevista, Arias recordó que el problema de San José es uno que surgió durante el gobierno actual, al descubrirse unas bombas químicas no detonadas cuando se preparaba un desarrollo turístico de la isla. Como unas 33 mil municiones químicas fueron utilizadas en San José durante la Segunda Guerra Mundial; seguramente hay más bombas sin detonar que las 12 que se han hallado hasta el momento, pero no se ha hecho un inventario meticuloso. No se sabe lo que hay allí.
Arias relató que cuando él primero discutió el problema de San José con el embajador estadounidense de entonces, Simón Ferro, la respuesta fue totalmente negativa. De allí en adelante, expuso Arias, él ha sido persistente en insistir sobre el tema “porque yo creo que con diálogo y paciencia se llega muy lejos”. Poco a poco, y apoyándose en la participación de la OPAQ (Organización para Prevención de Armas Químicas), Arias siente que al menos se ha logrado que Washington reconozca que este es un problema que requiere solución. A juicio del canciller, ese reconocimiento está implícito en la oferta que Washington hizo el año pasado, por más que esta fuera rechazada por Panamá. Como reporté el viernes (ver La Prensa del 13 de agosto, para los detalles de la propuesta), la embajadora Watt afirma que la oferta fue “muy generosa” porque ellos sostienen que no tienen obligación alguna con respecto a San José y que, a pesar de ello, estaban ofreciendo adiestramiento, equipo y apoyo técnico para que los panameños mismos limpien la isla. Para Estados Unidos, uno de los problemas es que no quiere que se establezca un precedente que lo obligue a hacer limpieza en otros países como Filipinas y Corea.
Arias admite que ese arreglo “no era el mejor de mundo”, pero él lo hubiera aceptado si Estados Unidos no hubiera exigido también que se le exima de toda responsabilidad –pasada, presente y futura– por las municiones en San José. “Eso fue lo inaceptable”, aseguró el canciller.
Pero si hay un impasse sobre San José, el tema de los polígonos es casi un caso perdido. Arias me dijo que el progreso sobre ese tema ha sido “nada, nada, nada, cero” y admitió que hay muy poca posibilidad de que se alcance un acuerdo satisfactorio. Estados Unidos ni siquiera ha respondido a la oferta de someter la disputa a arbitraje, como propuso Panamá hace más de dos años.
Por otro lado, Arias subrayó con indignación que si Estados Unidos mantiene que su obligación es limpiar esas áreas “a la medida que sea practicable”, el hecho innegable es que Panamá acaba de demostrar que la limpieza completa que se reclama es perfectamente “practicable” porque Panamá acaba de limpiar –¡por cuenta propia!– 24 hectáreas de polígonos que están en las vías de acceso al nuevo puente sobre el Canal.
Si Panamá lo pudo hacer, ¿por qué no Estados Unidos? “Algún día lo lograremos”, opinó el canciller saliente.
La autora es corresponsal de La Prensa
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