Panamá, 2 de agosto de 2004
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El ultimo cromagnon
De cometas incendiadas

Efrain Hallax
Especial para La Prensa

revista@prensa.com

Cada cierto tiempo, el corazón de un hombre muere como un desierto y cada cierto tiempo florece como un jardín.

Estoy seguro que no fue Crusoe, el que dijo, que “un hombre no es una isla”, estoy seguro también de que no lo somos.

En esta búsqueda interminable de querer encontrar algo, o a alguien que detenga la soledad de nuestro corazón, muchas veces destruimos a las personas que más nos aman y muchas veces somos destruidos por aquellas que más amamos.

La dinámica del sexo es muy diferente a la dinámica de estar enamorados. Desgraciadamente, ambos sentimientos pueden hacernos perder la cabeza, un imperio, o nuestro tonto corazón.

Hoy día no quisiera hablar acerca del enamoramiento, sentimiento avasallador y maravilloso, sino hablar de uno que es todo lo contrario; la locura de una noche (o de dos) sin estar enamorados... Algo que ha llegado a conocerse en nuestro pueblo como sexo casual o sexo con olor a final.

Antiguamente toda mujer sabía el valor de su virginidad, y todo hombre sabía el valor que una mujer le daba a su reputación sexual.

Esos días, a excepción del Medio Oriente se fueron; ciao, goodbye, sayonara.

Hoy las cosas son un poquito diferentes. Las vírgenes han desaparecido al igual que los dragones y los centauros. Todos se fueron a una tierra de sueños para regresar solo cuando estamos enamorados...

A un hombre le cuesta un poquito eso de ser tan sensible como una mujer, y ve su vida sexual en conceptos que cambian con una mini falda o con una columna vertebral hermosa. Somos un poquito más estúpidos con respecto al sexo y ellas lo saben muy bien.

Un hombre sabe más o menos cómo comportarse cuando está enamorado, y más o menos intentará producir un tipo de conducta que le permita quedarse con la mujer que ama.

Desgraciadamente, por el machismo que vivimos en Panamá y por una sexualidad embutida a través de los medios de comunicación, el hombre pierde muchas veces su sentido de caballerosidad en esos momentos en que solo le interesa una mujer para incendiarse como un cometa en la soledad de una noche.

No tengo un manual para “sexo de una noche” pero sí un par de consejos. No es que me interese dártelos, pero creo que viendo la cantidad de mujeres con problemas de esquizofrenia y neurosis en este gobierno, he analizado psicológicamente que ha de ser por la terrible falta de sexo, o por un exceso de sexo casual.

1- Llama a tu amiga al día siguiente y aunque te duela la cabeza por la rasca, dile lo rico que la pasaste con ella. No la hagas sentir como una cualquiera. Todo momento tiene su belleza, y toda cama debe ser respetada. No te estoy diciendo que llames para decirle que te casarás con ella, no te estoy diciendo que llores, solo te digo que una llamadita de decencia hará que esta dama entienda que no somos una partida de cavernícolas, aunque en realidad sí lo seamos.

2- Si tus niveles de testosterona han aumentado y deseas una compañera por un rato, no mientas. Suelta la laca estúpida del “yo te amo” y de “no puedo vivir sin ti”, seamos hombrecitos y con mucha fineza y mucho vino, dile lo que sientes. Créelo, toda mujer puede soportar eso de ser deseada y no ser amada, especialmente cuando ve que prefieres ser honesto y no mentiroso. Nuestras madres las entrenaron desde niñas para ser fuertes, a nosotros para ser tontos. Eso del sexo débil, es la mentira más desfachatada del universo.

Actualmente, supongo que con eso de ser “metrosexual” y tenerse que afeitarse el pecho y hacerse pedicure, los roles se han combinado un poquito. Pero igual, sufrirás como un hombre e igual harás daño como tal.

Solo te digo cuidado, mucho cuidado. Aún hoy, como en los días de las cavernas, el sexo más fantástico es con el ser que amas... y desgraciadamente uno nunca sabe el resultado de la ruleta rusa de una noche. Quizás sin saberlo, te juegas la vida, quizás sin saberlo te juegas el corazón...


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