Empresas verdes
Humberto Marquez
Oafa prevé establecer una filial en Alemania para evitar la dependencia de importadores europeos, que ganan hasta mil por ciento.
La cadena francesa de supermercados Carrefour y el Ministerio del Ambiente de Colombia, firmaron este mes un acuerdo para impulsar las “empresas verdes” en ese país.
Carrefour dará entrada preferencial a exportaciones de mil 316 pequeños agricultores de siete regiones colombianas, reunidos en 14 asociaciones, que entregarán productos certificados como libres de insecticidas y plaguicidas sintéticos.
Otra experiencia es la de Bambú de Colombia, en actividad desde hace más de 30 años y que ha encuadrado a centenares de familias en siembra y contención de la deforestación, explicó a Tierramérica el conductor de ese proyecto, Gregorio Restrepo.
Los países andinos “tratamos de promover la producción para el biocomercio, y en todos se afrontan dificultades para acceder a financiamiento, y falta de investigación, de desarrollo de nuevos productos y de consolidación de la oferta”, indicó Patricia Londoño, asesora del grupo de Mercados Verdes en el Ministerio del Ambiente colombiano.
En la subregión “se ha comenzado a realzar el tema, con el impulso de marcos de regulación y de negociación de productos derivados de la biodiversidad”, resaltó Martínez, al explicar que la CAF ya destinó 900 mil dólares a programas para apuntalar desarrollos institucionales o de empresas y comunidades orientadas al biocomercio.
La organización de comunidades rurales e indígenas para aprovechar los recursos son una primera fase, antes de explotar de modo más refinado la biodiversidad, lo cual requiere recursos financieros y de investigación que en la región están en pañales, explicó Roberto López, ejecutivo de Ambiente de la CAF.
En Venezuela, la empresa Aloeven trabaja con decenas de familias de cultivadores de sábila (aloe vera) en las áridas planicies del centro-oeste del país, y procesa unas 80 toneladas mensuales de cristales y gel de esa planta, principalmente para empresas de alimentos en Venezuela, Italia y Estados Unidos.
La potencialidad de uso de ese vegetal “en la industria farmacéutica y la elaboración de cosméticos son enormes, pero para convertir estos programas de producción en otros de gran escala se requieren recursos financieros, de investigación y de mercado de los que no disponemos las pequeñas y medianas empresas”, indicó a Tierramérica Sandra Linares, gerente de Aloeven.
El biocomercio puede servir a la región andina como plataforma para pasar a desarrollos en biodiversidad y acceder a mercados apetitosos, según estudios encargados por la CAF a centros estadounidenses de excelencia en tecnología.
En 2003 estaban en desarrollo en el mundo 370 fármacos biotecnológicos para tratamiento de más de 200 enfermedades.
“La demanda de productos y recursos agrícolas es paralela al incremento de la población en el mundo, y la biotecnología agrícola es clave”, destaca uno de esos estudios.
En 1999 las 20 compañías más importantes del mundo registraron ventas internacionales de productos biológicos para salud animal por 550 millones de dólares.
Otro negocio lucrativo es el forestal, de 400 mil millones de dólares anuales, y que da empleo a tres millones de trabajadores en el mundo, según la misma fuente.
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