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Cartas del lector
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Segundo llamado
Hace pocas
semanas, en está página se denunció el estado en que se encontraba
un parque de diversión para niños, cubierto por herbazales. Volvemos a denunciar
un caso parecido, ahora se trata del Parque en Altos del Crisol, en San Miguelito,
el que se encuentra en la misma situación. Los niños y jóvenes que están disfrutando
de sus vacaciones de medio año no podrán divertirse sanamente jugando en dicho
parque.
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Otro punto de vista
Me gustaría que me dieran la oportunidad de aclarar ciertos
puntos y refutar otros, con relación al artículo
publicado en Mosaico (del 18 de julio) titulado: Europa laica y
creyente, de Mario Vargas Llosa. Allí, Mario demuestra no
solo su capacidad de discurrir en un tema tan espinoso como el
religioso, sino que incluso deja entrever la aceptación
de su propia religiosidad, inusual en personajes de su estatura
intelectual.
No obstante, toca aclarar que por existir
muchas morales y tantísimas "verdades
espirituales" -gracias a deseos basados meramente en el humanismo,
como es la libertad de culto, y no en la verdad confiable e infalible
de la Biblia, el Libro de Dios para el hombre- es que cada uno
hace lo que le da la gana y las cosas están manga por hombro.
No se trata de coartar la libertad religiosa, sino de no practicar
actos que pugnen contra la fiabilidad de la verdad bíblica
y el sentido común, que a veces pareciera que fuera el menos
común de los sentidos.
¿Será que no hay una voz autorizada que nos capacite
a discernir con certeza -sin especulaciones filosóficas
y sin andar a gatas- la verdad de la mentira, o no existe un mapa
confiable que nos guíe a puerto seguro? ¿Seguiremos
navegando por el enfurecido mar de la vida sin rumbo alguno y piloteados
por muchos capitanes que tiene cada uno su propia brújula
y su particular concepción del mar? ¿Adonde iremos
a parar si seguimos así? ¿Cuándo nos daremos
cuenta de que el que asegura que ama a Dios, pero no ama a los
seres humanos miente; y que el que afirma que ama a la humanidad
y no ama a Dios es un humanista al que le falta el genuino amor
de Jesús, y está condenado al fracaso, como lo ha
demostrado la amarga experiencia a lo largo de la historia de la
humanidad?
J. Enrique Cáceres-Arrieta
Réplica
Deseo aclarar la nota publicada en Martes Financiero, del 27 de
julio del 2004, titulada: "Dama de hierro", específicamente
en la página ocho, porque no estoy conforme con la aclaración
que apareció página 4A, el 28 de julio.
Tanto la nota como la aclaración señalan que en
el proceso consta que nunca fui llamado a juicio por esa causa
y menos condenado. Por tanto, cualquier referencia a indulto por
esa causa, tampoco es fundada jurídicamente.
Lamenta que se publiquen hechos relacionados
que jurídicamente
no concuerdan con la verdad procesal.
Carlos A. Villalaz B.
Hay que pensarlo dos veces
En relación al artículo publicado el día 29
de julio, titulado: "La lamentable decisión sobre la
Calzada de Amador", suscrito por Gina Latoni, quiero manifestar
que estoy de acuerdo con la autora. La Calzada de Amador ha sido
durante muchos años, aún desde que los estadounidenses
estaban aquí, un lugar donde se escapaba del bullicio, el
tranque, el esmog, las bocinas desenfrenadas de estresados conductores,
y el desorden característico del tráfico en la ciudad.
Ha sido un lugar donde los fines de semana
se va a ejercitar, compartir con nuestros hijos, o simplemente
relajarnos del estrés
de toda la semana. Solamente de imaginar cuatro monstruosas vías
en esta Calzada, me horroriza. Ver que no solo tendremos autos,
sino que también contaremos con los enloquecidos "diablos
rojos" y todo el desenfreno del tráfico citadino que
será vertido en Amador, como quien se muda de un local a
otro.
No entiendo cuál es el propósito de desfigurar algo
tan bello, que por tantos años nos ha brindado el relajamiento
y escape del estrés citadino. Considero que la Autoridad
de la Región Interoceánica debe analizar muy cuidadosamente
esta idea tan descabellada, que solo logrará crear un colapso
en una de las áreas más atractivas y deseables para
el esparcimiento, como la palabra bien lo indica. Esto me trae
a memoria a los residentes de la urbanización Punta Paitilla,
en donde por la falta de planeamiento y la avaricia se han levantado
torres sin control alguno, haciendo el tránsito en esa área
un infierno para sus residentes. No cometamos los mismos errores
dos ni tres ni cientos de veces, aprendamos de errores pasados,
y hagamos las cosas con planificación, para que sean de
beneficio para todos los panameños, no para el bolsillo
de unos cuantos interesados, sino velando también por la
salud de todos los que gustamos de la Calzada de Amador como lugar
de esparcimiento.
Elizabeth Yohros R.
El nombre es Pilato
De mucho ingenio es la columna "La alberca de Pilatos",
de RAC y VIC. Sin embargo, el título no me parece acertado.
Es obvia la referencia al pasaje bíblico donde Mateo nos
presenta a un gobernador romano de Judea desentendiéndose
de la muerte de Jesús. Que yo sepa, no hay registro histórico
que indique el tipo de recipiente en el cual le fue llevada a Poncio
Pilato el agua que pidió para lavarse las manos. Tuvo que
ser una vasija. Lo más probable es que haya sido una jofaina,
si acaso no fue un vulgar platón.
De seguro, no se trataba de una alberca, que
es un depósito
de agua para riego.
Como, con el andar del tiempo, alberca ha llegado a ser, también,
en ciertos países: "piscina deportiva", podría
ser que Rac y Vic, agudizando la imaginación y dentro del
estilo festivo que manejan, hayan visualizado que no fue un simple
lavado de manos lo que se dio el individuo de marras, sino todo
un señor baño de cuerpo entero, mediante un chapuzón.
Lo cierto es que la palabra alberca no encaja
en el título
de la interesante columna, si éste (el título), como
resulta evidente, se refiere al punto decisivo de la presencia
de Jesús ante Pilato. Aparte de que el nombre no es "Pilatos",
sino Pilato.
Max Salabarría Patiño
No tienen protección
Con respecto al artículo publicado el 28 de julio, donde se
informa del trabajador de CREDESOL que se afectó con desechos
hospitalarios, es válido hacer las críticas para que
no vuelva a ocurrir. Pero hizo falta destacar que lo más probable
es que el trabajador no contaba con el equipo adecuado para su protección,
por lo tanto la empresa debería compartir la responsabilidad.
Alexis González
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