A medio camino hacia la protección de las ballenas
El gobierno de Moscoso parece que aún no comprende que la democracia exige transparencia, apertura y rendición de cuentas, tanto en lo doméstico como en lo internacional
Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com
PANAMA, R.P. –Aunque es angustioso predecir malas noticias, es aún más angustioso ver que esas palabras proféticas se hacen realidad.
Con respecto a las ballenas, escribí la semana pasada que yo dudaba de que el gobierno de Moscoso cambiaría abruptamente del bloque pro-caza al bloque pro-conservacionista. Describí mi sospecha de que el gobierno meramente tendría más cuidado en disimular una postura que, para mí, está “vendida” a intereses japoneses; puse como “prueba ácida” que si Panamá votaba a favor de la propuesta japonesa de instituir la votación secreta en las reuniones de la CBI, ello confirmaría que Panamá seguía en el bolsillo nipón.
Hubiera preferido equivocarme. El primer tema del congreso fue la propuesta japonesa para instituir la votación secreta, lo que sirvió para definir los bloques pro-caza y pro-conservación; Panamá se colocó en el primero. La noticia me llegó rápidamente por correo electrónico, pero lo asombroso fue que con igual rapidez me llamaron de Panamá para decirme que la noticia ya estaba en la televisión panameña. Todo Panamá, al parecer, estaba vigilando la actuación panameña en la CBI, la que provocó gran indignación ciudadana. De allí en adelante –quizá después de un jalón de orejas desde el Palacio de las Garzas– el delegado panameño en la reunión (La Prensa reportó que era Rogelio Santamaría, de la Autoridad Marítima) moderó su postura, votando a veces con un bloque, a veces con el otro. (Ver La Prensa de ayer sábado, con un excelente relato –incluyendo gráfica– de toda la votación).
¿Cómo interpretar lo ocurrido? Los observadores optimistas encuentran alentador que Panamá haya rectificado su postura en los días finales de la reunión, mientras que los más escépticos encuentran alarmante que Panamá tuviera una actuación tan “incoherente”. Los optimistas celebran que la CBI logró bloquear todas las propuestas pro-caza, pero los pesimistas subrayan que el bloque pro-caza –comprando votos por doquier– ha ido aumentando su fuerza cada año.
Lo que queda claro, sin embargo, es que Panamá se quedó a medio camino –o quizás en la gatera– en cuanto a la promesa de cruzarse del bloque pro-caza al bloque pro-conservación. La Prensa informó ayer que la postura panameña en esta reunión de la CBI “favoreció más al bloque pro-caza”, a pesar de que Panamá repartió su voto por igual entre los dos bandos. Es decir, Panamá se unió a los países pro-caza sobre los temas de mayor importancia para ellos y disimuló la cosa con apoyo al bloque conservacionista sobre los temas de menor controversia. Según el análisis publicado ayer por La Prensa, fue de especial importancia que Panamá votara en contra de dos santuarios nuevos para la ballena.
Pero para mí, el voto más revelador fue el primero, sobre instituir la votación secreta en las reuniones de la CBI (propuesta que fue rechazada por estrecho margen). En primer lugar, creo que fue el voto más sincero, porque sospecho que el delegado panameño en la reunión no se había percatado del interés con que estábamos vigilándolo desde Panamá. En segundo lugar, era una medida muy significativa porque creaba un santuario donde los gobiernos “comprados” por el bloque pro-caza podrían refugiarse de sus pueblos; no hay otra interpretación posible. Por ello es inaceptable, en tercer lugar, que un gobierno supuestamente democrático vote a favor de un santuario para regímenes prostituidos, pero en contra de un santuario para ballenas indefensas.
Tras cinco años en el poder, el gobierno de Moscoso parece que aún no comprende que la democracia exige transparencia, apertura y rendición de cuentas, tanto en lo doméstico como en lo internacional. Aunque no hemos debido esperar otra cosa de un gobierno que ha hecho todo lo posible por obstaculizar el derecho ciudadano a la información, el delegado británico en la CBI no pudo contener su “asombro” de que en el 2004 todavía haya países supuestamente democráticos “que aboguen por más secretismo en un foro internacional como este”. En cuanto al trasfondo sustantivo de la anhelada votación secreta, leo en los cables internacionales que un ministro australiano dijo que de ser aprobada, la medida hubiera sido “un sangriento paso grande hacia atrás” en la protección de la ballena.
Pero si de pasos hacia atrás se trata, sigamos con esa imagen al mirar hacia el futuro. Sobre las ballenas, si el gobierno de Moscoso dio grandes pasos hacia atrás y contados pasitos hacia adelante, la ciudadanía reclama que el gobierno de Martín Torrijos haga exactamente lo contrario: Pasos rápidos hacia delante en la protección de estas bellas criaturas, y ni uno paso para atrás.
La autora es corresponsal de La Prensa
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