Abandonada a su propia suerte
La Universidad de Panamá es el primer centro de estudio centroamericano que se sometió a la evaluación institucional, con miras al mejoramiento de la calidad, corregir las debilidades y fortalecer sus virtudes
Mauro Zúñiga Saavedra
Las escuelas y las universidades oficiales son como hijos, cuyos padres –el Estado y la empresa privada– otorgan capital de acuerdo con la capacidad de innovación y transformación que ofrezcan en un mundo cada vez más competitivo y globalizado. Los padres reclaman “buenas calificaciones” a sus hijos para ser premiados. Es la vieja práctica de la “recompensa y castigo”.
Si hay mala calificación, no hay plata. ¿Es cierto que la Universidad de Panamá ofrece esa imagen, razón por la cual tiene un presupuesto escuálido? ¿No cuenta la Universidad con un mecanismo de evaluación interna, una especie de registro académico que ofrecer?
Las respuestas las podemos encontrar en el último ranking universitario elaborado por el diario La Prensa y LatiNetwork Dichter & Neira, y en el Sistema Centroamericano de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (SICEVAES), que cuenta con la influencia de modelos sudamericanos, estadounidenses y europeos.
De acuerdo con la investigación, la Universidad de Panamá quedó ubicada en el séptimo lugar con 74.5, a nueve puntos porcentuales del primer lugar, Florida State University. Sin embargo, si el índice de confianza de la investigación es de 95%, el margen de error permitiría acercar aún más esa diferencia.
El centro de Méndez Pereira “fue la segunda mejor evaluada en el aspecto oferta académica, teniendo como punto a favor la evaluación institucional del docente y el alumno. Otro aspecto a considerar, son los aspectos de información recaudada por universidades, el cual beneficia a esta entidad estatal porque reúne el mayor número de facilidades, matrículas, carreras, etc.”, apunta el estudio.
También marcó alto, 89.5%, en la variable características de los docentes, pero mostró deficiencias en la satisfacción de los estudiantes, calificación que impidió ubicarse entre los tres primeros lugares.
Resulta contradictorio que mientras los empleadores directamente involucrados en la contratación de nuevos funcionarios para su institución reconocen, en su mayoría, que la Universidad de Panamá es la mejor, es decir, la que prepara mejor a los futuros profesionales, estos se muestren insatisfechos con ese centro de estudio.
¿Cómo ha sido el registro académico de la Casa de Méndez Pereira? Según la subdirectora de evaluación y acreditación universitaria, profesora Vielka Escobar, se calificó como “aceptable” la evaluación institucional realizada por el Comité de Coordinación Regional del SICEVAES los primeros meses de este año.
La Universidad de Panamá es el primer centro de estudio centroamericano que se sometió a la evaluación institucional, con miras al mejoramiento de la calidad, corregir las debilidades y fortalecer sus virtudes.
El centro de estudio ha evolucionado en un 30% con respecto a hace cuatro años, que fue la primera vez que se hizo una evaluación, a pesar de condicionantes como la naturaleza ideológica, interés, motivaciones y lentitud de los procesos de cambio.
Los profesores de este centro de estudio conforman el mayor número de pares externos de toda la región centroamericana: 110. Un “par externo” no es más que un profesor con un nivel académico muy elevado y un referente de calidad.
Y qué decir del curso itinerante Unicambio Siglo XXI, que toca la gestión de calidad de las universidades. Las expectativas fueron altas para los alemanes con respecto a la universidad panameña en el programa dictado en Panamá.
¿Va por el rumbo correcto? Solo el título de un artículo de opinión de una de las periodistas involucradas en la investigación, Yolibeth Goodner, lo dice todo: “Por buen camino”.
Entonces, si hay intención de mejoras, ¿por qué los gobernantes insisten en otorgarle un irrisorio presupuesto a la entidad de educación superior? Se busca enrumbar a la Universidad de Panamá por los senderos del neoliberalismo y como primer paso el tema de la educación en el marco del tratado de libre comercio con Estados Unidos. Con su inminente firma, el Gobierno panameño cederá la garantía de la educación del pueblo a los mercados financieros.
“La mayoría de los políticos siguen sin tener claro hasta qué punto están hoy bajo control de los mercados financieros e incluso son dominados por ellos”, valoró en febrero de 1996, ante el foro económico mundial de Davos, el doctor Hans Tietmeyer, entonces presidente del Bundesbank, el banco más importante de Alemania.
Las recetas educativas se dispararán desde afuera con un objetivo que no es precisamente la educación del pueblo. Es sacar del escenario a una de las pocas instituciones capaz de garantizar la pluralidad de corrientes de pensamiento, descartando la implementación de un pensamiento único. No encuentro otra razón de peso para mantener abandonado a su propia suerte al centro de Méndez Pereira.
El autor es periodista
Además en opinión
•
¿Medio Mano Dura?: I. Roberto Eisenmann, Jr.
•
Noticias del imperio: Jorge Eduardo Ritter
•
Sobre las ballenas: mirar los votos, no las promesas: Betty Brannan Jaén
•
Abandonada a su propia suerte: Mauro Zúñiga Saavedra
|