Sobre las ballenas: mirar los votos, no las promesas
Quiero que los representantes panameños en el Congreso sepan que estaremos vigilando de cerca su actuación
Betty Brannan Jaén
laprensadc@aol.com
WASHINGTON, D.C. –Mañana lunes, en Sorrento, Italia, se inicia la reunión plenaria de la Comisión Ballenera Internacional (CBI). Tras varios años de vender su voto en la CBI a Japón (que desea que ese organismo revoque su moratoria contra la cacería de la ballena), la presidenta, Mireya Moscoso, anunció días atrás que ella ha dado instrucciones para que la representación panameña en la reunión de este año vote a favor de la conservación de la especie. El Panamá América editorializó que esta es una “una excelente noticia”.
Pero yo siento desconfianza. Quizá por la desilusión de tantas promesas incumplidas, me es difícil creer que el gobierno de Moscoso genuinamente cambiará del bando pro-cacería al bando pro-conservación. Más probable, temo, es que la delegación panameña sencillamente busque una manera más disimulada de seguir respaldando a Japón.
Mis razones son estas:
1. Me parece muy extraño que el gobierno mireyista repentinamente haya encontrado dinero para ponerse al día en la cuota de la CBI, cuando hace solo un mes Arnulfo Franco y Rogelio Santamaría, de la Autoridad Marítima, me informaron que “no hay presupuesto” para ello. Aunque ambos negaron que Japón ha venido pagando la cuota de Panamá; pero si no fuera así, ¿por qué se afanaría el gobierno por sacar dinero de donde no hay para entremeterse en una pugna en la que nosotros no tenemos necesidad de estar?
2. Todas las declaraciones de los funcionarios mireyistas sobre la ballena son una repetición, como de títeres, de la postura japonesa. (Para muestra, enviaré copia de un artículo hecho por Franco, titulado “Ballenas: mitos y realidades”, a quien lo desee).
3. Todos los votos panameños en la CBI, desde que Panamá se integró al organismo en 2001 (la cuota de admisión fue 30 mil dólares), se han cuadrado obedientemente con el bloque japonés en pro de la caza de ballenas.
Por todo lo anterior, se me hace difícil creer que el gobierno cambiará dramáticamente de posición en la reunión de este año, y quiero que los representantes panameños en el Congreso sepan que estaremos vigilando de cerca su actuación. La prueba ácida es muy sencilla: sabremos que se ha cumplido con el pronunciamiento de la presidenta Moscoso, si la delegación panameña vota fielmente con el bloque conservacionista latinoamericano (México, Perú, Brasil, Argentina, y Chile). Cualquiera desviación de la postura conservacionista para votar con el bloque pro-caza, especialmente sobre temas ambiguos, será para mí una confirmación de que el gobierno solo está disimulando con más cuidado su misma posición de siempre.
No nos dejemos confundir por los temas ambiguos o supuestamente científicos. Por ejemplo, si Japón propone que en el futuro sean secretas las votaciones en la CBI, es obvio que lo que desea es encubrir qué países se han vendido. Y si Panamá vota a favor de tal propuesta, ello confirmará su propio estatus de “país vendido”. El mismo análisis es aplicable a cualquiera propuesta que a primera vista es meramente procesal, pero que en el fondo fortalece a un bloque u otro.
Igualmente hay que vigilar todo intento de esconder la cacería de ballenas tras una cortina de humo “científico”; más allá de que la situación científica es precisamente uno de los puntos en disputa, una posición genuinamente conservacionista requiere oposición absoluta a toda caza de la ballena.
La reunión de este año de la CBI promete ser la más reñida en mucho tiempo, y por eso mismo es importantísimo que Panamá, al fin, adopte la postura correcta. El bloque nipón ha logrado “comprar” varios miembros nuevos, con el resultado de que los dos bandos están casi empatados. Se necesitaría que un 75% apruebe revocar la moratoria contra la caza de la ballena que ha estado en efecto desde 1986, pero una simple mayoría es suficiente para suavizar muchas de las restricciones o ajustar algunos procedimientos.
Por otro lado, una rectificación sincera de nuestra posición en la CBI tendrá beneficios claros para el país. Es lo debemos hacer para complacer a nuestro más importante aliado, Estados Unidos (80% de los estadounidenses se oponen a la cacería de ballenas). Para enaltecer la imagen internacional del país. Para ocupar un lugar lucido a la vanguardia del ecoturismo. Para iniciar el desarrollo de una linda industria de avistamiento de ballenas. Para estar en sintonía con países hermanos como México, Chile, Brasil, Perú, y Argentina.
Es también lo que hay que hacer si el gobierno de Moscoso quiere despedirse con elegancia del escenario ecológico internacional.
La autora es corresponsal de La Prensa
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