Panamá, 18 de julio de 2004

 
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El Teatro Nacional vuelve a lucir su mejor gala

A mediado del mes de agosto, el Teatro Nacional vuelve a abrir sus puertas al público con intensas actividades culturales

JOSE ARCIA
jarcia@prensa.com

LA PRENSA/Jazmin Mier
El escenario del Teatro Nacional es de madera para permitir un mejor deslizamiento de los bailarines.
Las luces, los sonidos y las actividades culturales volverán al Teatro Nacional a mediados del mes de agosto, con lo cual los espectadores se deleitarán con un maravilloso trabajo de reestructuración. Después de un año de atraso, podrá apreciarse el escenario con sus característica originales de 1908, cuando fue construido.

Con una inversión de 30 millones de dólares, hace dos años se iniciaron los trabajos de reestructuración del teatro, ubicado en el corazón del Casco Antiguo.

Javier González, administrador del teatro, explicó los cambios y los trabajos de reestructuración que se le hicieron.

Una de las primeras cosas que se rescató fue su color original, que es de tonalidades ocre, mostaza, rosado y azul.

González indicó que estos colores se perdieron a partir de la década de 1940, cuando los administradores mandaban a pintar sus estructuras sin tener en cuenta los colores originales. En la década de 1950 hubo una orden del Ejecutivo que ordenaba que todo los edificios públicos fuesen pintados de blanco.

La reestructuración

Cuando se pensó en reestructurar el Teatro Nacional lo primero que se hizo fue un estudio científico para determinar su color original.

Para esto se buscó al estadounidense reestructurador de arte Anton Rajer, quien realizó un estudio cromolitográfico y una investigación histórica para determinar el color original. Gracias a esto se encontró los códigos de la pintura original y luego viajó a Italia, a los archivos de la memorias de Giusseppe Ruggieri, quien diseñó y construyó el teatro, con lo cual se comprobó los códigos que él utilizó en 1908.

Con base a los códigos de pintura que se menciona en las memorias de Ruggieri, se le pidió a la fábrica de pintura Glidden que hiciera los colores similares a los teatros europeos.

Con este trabajo resalta el escenario, sobre todo, para facilitar las actividades de danza y ballet. En ese sentido, el piso se construyó todo de madera y se reforzó su estructura, señala González.

El salón Foyer fue reestructurado en su totalidad.
Primero se puso una estructura de hierro y encima se le puso otra de madera de teca de dos pulgadas de alto por cuatro de ancho y encima una capa de playwood marino. Por último, una capa de teca machimbrada de una pulgada de espesor y se le puso sellador. Las paredes del escenario se pintaron de negro mate para evitar el reflejo de las luces. Anteriormente el escenario era de cemento y solo una parte del centro estaba cubierto de madera.

Los asientos fueron tapizados y barnizados y otros se cambiaron, pero se mantuvo el diseño original.

El sistema acústico y de sonido fue reemplazado en su totalidad, ya que era uno de los principales problemas que enfrentaba el teatro por sus deficiencias en el grado de densidad.

El sistema acústico fue importado desde Colombia y el de luces fue donado por el Gobierno de Japón. Esto permitió aumentar el voltaje de las luces y el volumen de los sonidos.

Los acondicionadores de aire se cambiaron y se instalaron con salida independiente. Además, es digital, lo que permitirá programar el aire, de acuerdo con la hora de las actividades dentro del teatro. Cada sección del teatro tendrá una salida independiente para el acondicionador de aire.

A los camerinos se les cambiaron los muebles y se le instaló un acondicionador de aire independiente. El piso es de un vinil especial y se instaló un extractor para los olores. La terraza se impermiabilizó y el salón Foyer también formó parte de esta reestructuración.

En la parte eléctrica se limpiaron las lámparas y otras fueron cambiadas, así como los panales. El cableado se reemplazó y quedó totalmente nuevo.

Durante los trabajos de reestructuración se rescataron piezas del teatro como adornos pegados a las paredes y unas verjas que datan de 1908. Todos estos objetos habían sido pintados, por lo que no eran visibles.

La mayoría de las puertas se reestructuraron. Algunas se cambiaron, pero se mandaron a hacer con el mismo diseño y el tipo de madera.

Quedan pendientes algunos detalles y la instalación de las cortinas, que aún no han llegado de Estados Unidos. En esta semana se terminó de colocar los inodoros y los lavamanos en los baños.

Inicios

En el año 1904 se emitió la Ley 52 que ordenaba la construcción del Teatro Nacional, y el diseño de los planos lo realizó el arquitecto italiano Giusseppe Ruggieri.

El teatro, construido con elementos decorativos neoclásicos, se hizo sobre el convento de las monjas de la Concepción.

La compañía Duques y Arias lo construyó, y el supervisor fue el ingeniero Florencio Harmodio Arosemena.

Su inauguración se llevó a cabo el 1 de octubre de 1908, con motivo de la toma de posesión del presidente José Domingo de Obaldía.

El edificio, que tiene capacidad para 853 personas, tuvo una gran acogida porque compañías internacionales de danza, teatro, ópera y orquestales venían para hacer sus presentaciones.

Después de 1930, las actividades del teatro tuvieron un bajón, principalmente por la Segunda Guerra Mundial. En medio de esa crisis, en 1937, se presentó la obra Cucarachita mandinga del escritor panameño Rogelio Sinán.

En 1940, el presidente Arnulfo Arias reacondicionó el teatro, pero no volvió el auge inicial.

En los 34 años siguientes, las actividades fueron escasas. En 1974 se crea el Instituto Nacional de Cultura y el teatro fue reinaugurado para darle brillo al arte panameño.


Breves de la ciudad

El centenario de Neruda

El próximo 19 de julio, la embajada de Chile en Panamá recordará los 100 años del natalicio del poeta chileno Pablo Neruda, en la plazuela Ana Isabel Illueca, en Balboa (a un costado del Instituto Bolívar).

En esta actividad cultural, que iniciará a las 10:00 a.m., se develará una placa conmemorativa, se leerá un acuerdo municipal aprobado por la Cámara Edilicia y se entregará la Orden Pablo Neruda al poeta panameño Alvaro Menéndez Franco, quien preside la Comisión de Cultura de la Junta Comunal de Ancón.

De acuerdo con el representante de Ancón, Joaquín Vásquez, con este evento se reconoce la importancia del legado de Neruda, toda vez que se crea conciencia en las presentes y futuras generaciones.

Salud para San Miguelito

A partir del mes de agosto, la Facultad de Enfermería de la Universidad de Panamá ofrecerá servicios de salud a las comunidades Diamante, La Paz y Los Quemados de la barriada Mano de Piedra, en San Miguelito, de lunes a viernes de 7:00 a.m. a 3:00 p.m.

Finalizado el diagnóstico que determinó las necesidades de estas comunidades, la Facultad de Enfermería se une a la labor que realiza la Facultad de Odontología, lo que permitirá a la población, aparte de recibir prestaciones odontológicas a bajos costos, obtener servicios de vacunación, curación, suturas, peso, talla y toma de presión.






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