Panamá, 2 de julio de 2004
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Panamá, ¿sociedad postmoderna o de cátaros?

Hay gente que, por cuyas prácticas categóricas, da la impresión de ser más albigense o cátaro que postmodernista

Everardo Bósquez De León

Frente a los diferentes temas de actualidad discutidos en la sociedad panameña -constitucional, educativo, seguridad y defensa, desempleo, seguridad social y otros-, los cuales tienen una importancia cimera para el conjunto de la nación, constato enfoques que surgen en cada uno o en el conjunto de los temas, creándonos perplejidad ante opiniones tan definitivas, por lo cual ignoro si nos encontramos en el seno de un conglomerado social postmoderno o de cátaros ligados a la secta albigense propia a la edad media francesa.

Postmoderno de acuerdo con el profesor de la Universidad de Michigan Ronald Inglehart, quien caracteriza las sociedades en ese estadio, cuando practican "libertad de elección y la expresión individual". Cátaro, cuya voz proviene del griego y quiere decir puro, por lo cual muchas personas en el difícil ejercicio de su libertad, eligen a menudo mirar la vida como una opción entre casilleros bien definidos: bueno-malo; negro-blanco; réprobo-elegido, identificando así una postura maniquea, la cual ha conspirado contra la unidad del hombre a lo largo de los siglos, demorando como bien afirma Enrique del Carril, su verdadera humanización.

En nuestra sociedad nacional existen personas que por cuyas prácticas categóricas me da la impresión de ser más albigenses o cátaros que postmodernistas, a pesar de tener ambos enfoques en común una noción o concepto: libertad.

Es muy probable que la utilización indiscriminada durante la "guerra fría" del vocablo libertad, haya llevado a muchos a pensar que el ejercicio de esta significa: hacer lo que uno quiera.

Ello ha conducido a muchas personas a pensar que la "libertad de acción", como la "libertad de la voluntad" y la "libertad de espíritu" son absolutas, contrariamente a lo expresado por el filósofo holandés Baruch Spinoza, quien afirmaba en su obra Etica: "los hombres se equivocan cuando se creen libres, ignorando las causas que los determinan, es decir la naturaleza y la historia. Por lo cual la libertad más que una facultad es un proceso, del cual no podemos olvidar que no se nace libre, se llega a serlo mediante acción volitiva".

Por ende, tiene razón el canciller Jorge E. Ritter cuando percibe dentro de la discusión sobre los temas constitucionales la existencia en nuestro medio de albigenses o cátaros que quieren "todo o nada".

Ello me recuerda la Condición uno o Reserva DeConcini, referente al Artículo V del Tratado de Neutralidad Permanente, la cual originó en nuestra sociedad la histeria colectiva del derecho intervencionista obtenido por Estados Unidos, a lo cual siempre nos opusimos desde el inicio, el Dr. Carlos A. López Guevara y yo, en razón del estudio por tres años a nivel doctoral de ese instrumento de solución de conflictos políticos que es la Neutralidad Permanente. Posteriormente la opinión pública nacional, en acuerdo con nosotros, rechazó el pseudoderecho intervencionista solo después del discurso del presidente James Carter, al momento de la transferencia definitiva del Canal y su respectiva zona.

Pienso que la única manera de lograr una sociedad panameña moderna, que se vaya encaminando hacia un modelo social comparable a los países vanguardistas como Suecia, es concretando, de acuerdo con Michel Foucault, una revolución más ética que política y ello solo podemos lograrlo mediante el establecimiento de "políticas" claramente definidas y enunciadas, mediante la colaboración de personas capaces, eficientes y cultas, pero no a través de los peores enemigos de cualquiera sociedad, los oportunistas y los semicultos, quienes son peores que los ignorantes.

El autor es profesor titular de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá


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