Alfred B. Herrick, sentado y olvidado
Fue un hombre humanitario
y un destacado galeno, que contribuyó con el saneamiento del
Istmo, antes de la construcción del Canal de Panamá
ABDIEL ZARATE
azarate@prensa.com
| LA PRENSA/Bernardino
Freire |
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Este profesional elevó la medicina
panameña y convirtió al país por muchos años en la Meca
hospitalaria. |
Escondido entre una palma de coco y las ramas
de un árbol; en medio de hierba y algo de basura, está la estatua
dedicada al médico estadounidense Alfred B. Herrick, quien aportó a
Panamá su talento para combatir la malaria, antes de la construcción
de la vía interocéanica.
En los alrededores del monumento, ubicado en la
Avenida Cuba y Calle 35 Este, en el corregimiento de Calidonia,
hay tres puestos de limpiabotas y el de una señora que vende pixvae,
quienes comparten el espacio con la obra escultórica, cuyas escalinatas
son utilizadas para el descanso de algún transeúnte.
El estado de abandono en que se encuentra no permite
apreciar la obra. Su pedestal de mármol está sucio y con algunas
grietas y la imagen de bronce muestra un evidente deterioro.
La construcción de la obra tiene una historia interesante,
pero su estado actual no rinde homenaje a la labor que realizó junto
a otros médicos, para que fuera posible el Canal de Panamá.
¿Qué hizo?
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Alegoría sobre el desempeño del
médico Alfred Herrick. |
Información recopilada por el desaparecido médico
Alonso Roy, detalla que Alfred B. Herrick llegó a este país en
junio de 1904.
El estaba dentro del selecto equipo médico que
aglutinó William C. Gorgas para hacerle frente al saneamiento del
istmo panameño.
Basados en la experiencia francesa, el plan de
los especialistas consistía en dar primero salubridad y luego construir.
La hoja de servicios de Herrick era envidiable. Tenía cuatro años
de entrenamiento en el Barnes Hospital de Washington, razón por
la cual, valiosa era su adquisición para trabajar en la zona canalera.
Terminada la titánica labor, trabajó durante 10 años en el Hospital
de Ancón, donde demostró su especialísima cátedra científica.
Al morir Herrick, el 22 de noviembre de 1937, a
la edad de 100 años, un hondo pesar hubo en la sociedad panameña,
principalmente entre aquellos que fueron atendidos por él.
Para honrar su memoria se planearon diversos actos
y se creó el Comité Pro Monumento Herrick, el cual sería costeado
por voluntad popular. Este comité estaba formado por prestantes
figuras de Panamá, presidido por Cecilia Espinosa de Arias y se
menciona como a una de las más entusiastas en hacer la obra a Sixta
Morales de Soto.
La obra, que sería realizada por el reconocido
escultor italiano Angiolo Vannetti, tenía un costo de 3 mil 500
dólares.
El 9 de marzo de 1938 se había recogido en colecta
3 mil 42 dólares y para el 1 de abril, ya la cuenta había llegado
a 3 mil 489 dólares, con lo cual el financiamiento estaba asegurado.
Tras obtener esta cifra, el Comité hizo una reunión
y aprobó que el monumento sería develado el 22 de noviembre de
1938, cuando se cumpliría el primer aniversario de su muerte.
El monumento quedaría localizado en una esquina
del Hospital Panamá y "representaría a Herrick en tamaño natural,
meditando, sentado en una silla y en los lados algunas alegorías
de su vida profesional. Sería de seis metros de alto, con pedestal
de mármol y fundido en bronce", recoge Roy en su escrito.
Otra de las actividades que se realizó para honrar
la memoria de Herrick, fue la remodelación de un cuarto privado
en el Hospital Panamá. "La sociedad de señoras hebreas se encargó de
estos arreglos y pagó un año por adelantado el costo de este cuarto,
para que fuera utilizado por los pacientes pobres en forma gratuita",
dice Roy en su escrito.
Después de meses de trabajo, Angiolo Vannetti cumplió con
la fecha de entrega del monumento, que llegó a Panamá el 3 de septiembre
de 1938 y trabajó personalmente en los detalles de su instalación.
El 22 de noviembre de 1938 a las 5:00 p.m., se
hizo una emotiva ceremonia para develar la obra, protocolo que
le tocó a su hija, Marguerite Herrick, y a Samuel Lewis, el discurso
de fondo, ante una considerable cantidad de personas, entre las
que estuvo la primera dama de la República, Malvina de Arosemena
y el escultor de la obra, Vannetti.
Entre otras cosas, el orador Lewis dijo: "la trayectoria
de su vida inmaculada ha de servir cual muy pocas, de estímulo
de abnegación. Aquel resucitado en el bronce, vivirá perpetuamente
acentuados sus rasgos físicos y morales, por la pátina de nuestro
recuerdo sin ocaso".
En 1966 derrumbaron el Hospital Panamá para darle
paso a modernos edificios comerciales. La estatua se trasladó a
un extremo donde antes estaba el Ministerio de Salud (hoy Ministerio
de Economía y Finanzas), en la Avenida Cuba.
El galeno
LA PRENSA/Bernardino Freire |
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| Alfred B. Herrick |
Este destacado médico nació en Estados
Unidos en 1837 y murió en Panamá en 1937, a los 100 años de
edad. Era calificado por sus más allegados como extraordinario
en su capacidad de trabajo, certero en sus diagnósticos y excelente
en sus intervenciones quirúrgicas.
Según un escrito de Roy, su profesionalismo
iba acompañado de una enorme sensibilidad social y un decidido
apoyo a los aspectos culturales de la ciudad de Panamá.
Al terminar la labor de saneamiento, un
grupo de médicos decidió crear el Hospital Panamá, para aportar
su experiencia en el tratamiento de enfermedades. Para gestionar,
planear, organizar e iniciar su funcionamiento, se le encomendó la
tarea a Herrick, Dennis W. Reeder y a William James.
La junta directiva del Hospital Panamá estaba
integrada por el presidente, Ricardo Arias; el vicepresidente,
Manuel Espinosa Batista y Julio Fábrega; el tesorero era Gus
Eisenmann; el secretario Alejandro de la Guardia y los directores
Augusto S. Boyd y Alfred B. Herrick.
Pero, mientras se terminaba de organizar
el hospital, Alfred abrió la Clínica Herrick, que era de consulta
externa. La misma estaba ubicada cerca de la iglesia La Merced.
Luego el 1 de mayo de 1916 se inaugura
el Hospital Panamá, que desde sus inicios se convirtió en el
primer centro hospitalario de Centroamérica y Suramérica, con
un sinnúmero de pacientes, quienes se dedicaban a ensalzar
la calidad de los servicios médicos.
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