Preocupaciones
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com
Me parece que para nadie fue una sorpresa
la clasificación de Panamá a la segunda fase de la eliminatoria
para el Mundial de Alemania 2006 a expensas de la débil Santa
Lucía.
Fuimos afortunados. A otros países les tocó pasar
las de Caín. Al técnico estadounidense Steve Sampson, por ejemplo,
le costó su puesto en la dirección de Costa Rica, por los dos
empates que sostuvo con los cubanos. El Salvador también ganó a
duras penas a Barbados. Fue una ronda de muchas dificultades.
De todas maneras se cumplió el objetivo.
Había que ganarle a Santa Lucía y se le ganó. Lo que viene ahora
es lo que cuenta.
A mí me preocupa enormemente lo que viene,
sobre todo porque comenzamos jugando de visitante las dos primeras
jornadas con El Salvador y Jamaica, que serán las selecciones
con las que habrá que pelear uno de los dos cupos para la fase
final. En la tercera fecha enfrentamos como local a Estados Unidos,
que es el favorito para ganar este grupo A. Son tres partidos
que habrá que planificarlos y jugarlos con mucha responsabilidad,
en procura de sacar buenos resultados, porque si hay tropiezos,
se podría dar el hecho de quedar eliminados casi a mitad del
camino.
Históricamente, en esto de las eliminatorias,
a Panamá siempre le ha costado empatar de visitante y ni qué decir
de sacar una victoria. Solo se le empató a domicilio a un grande
en las ocho eliminatorias, con el 1-1 frente a Costa Rica, en
el estadio Alejandro Moreira Soto, en la eliminatoria para Italia
90.
Es cierto que en las últimas tres eliminatorias -contando
con la actual de Alemania- se le ha ganado en calidad de visitante
a las débiles Belice, Nicaragua y a Santa Lucía, en la primera
fase. Pero ahora es otra la historia en la que cada partido va
a pesar una enormidad.
No es que quiera decir que El Salvador y
Jamaica sean invencibles en sus reductos. Ni podemos caer en
el error de mirarlos por encima de los hombros, tampoco nos podemos
sentir menos que ellos, pero tenemos que ser mesurados. El hecho
de que estos países no cuenten con jugadores de la talla de anteriores
eliminatorias no me dice nada. Recordemos que los dos han sido
mundialistas.
Para Panamá siempre va a ser difícil ganar
de visitante. Nos cuesta hacerlo en un partido oficial. Ahora,
no es que sea una misión imposible ganarle o empatarle de visitante
a El Salvador y Jamaica, si hace unos años le ganamos a los salvadoreños
con una Sub 23 de Gary Stempel en el Cuscatlán, pero tengo mis
aprehensiones como muchos otros.
Me preocupa que Panamá haya preparado a
un grupo de manera exclusiva para enfrentar a Santa Lucía, sin
haber comenzado con un grupo integral pensando que después de
enfrentar a los caribeños nos quedan dos meses para iniciar la
segunda fase.
Me intranquiliza que Panamá tenga una lista
de 50 jugadores inscritos en la FIFA y no se le haya dado oportunidad
ni la mitad de esta. En parte porque no hay fogueos como se hizo
en otras eliminatorias.
Me inquieta que de pronto al cuerpo técnico
se le vaya a ir la mano con la convocatoria de muchos jóvenes
sin experiencia, acuerpados en el argumento -como lo dijo una
vez Jorge Amado Nunes-, que si no se les da una oportunidad nunca
podrán mostrarse.
En estas etapas decisivas no podemos negar
que es donde los hombres comienzan a separarse de los niños.
No es que esté en contra de los más jóvenes, hay algunos talentosos,
siempre lo he dicho que jugadores como Gabriel Gómez y Juan Ramón
Solís, pese a su corta edad, cuentan con mucha experiencia y
pueden jugar en cualquier seleccionado.
En fin, son aprehensiones que me parecen
se pueden mejorar con una mezcla en la que prevalezca mayor experiencia,
mucho fogueo y trabajo.
Va a ser la prueba de fuego para el técnico
José 'Cheché' Hernández.
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