Panamá, 27 de junio de 2004
 
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Reformas constitucionales

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Tengo lo que me parece siglos de estar escribiendo a favor de una nueva Constitución producida por una Asamblea Nacional Constituyente. He sido firmante de la Visión 2020 y parte del Foro 2020 que produjo un documento base de los temas que debía contener una nueva Constitución, a la vez que he participado en el grupo que apoyó activamente el movimiento del Comité Ecuménico para una quinta papeleta durante las elecciones pasadas (lo que no se dio por incumplimiento de la Presidenta), y cada vez que la temperatura pro-constituyente aumentaba en la opinión pública, rechacé cualquier movimiento reformista, manteniendo la postura de que se debía lograr una nueva Constitución vía Asamblea Constituyente... solo para frustrarme una y otra vez al ver que se perdía momentum y se disipaba la oportunidad. Me cuenta gente mucho más ducha que yo en asuntos políticos, que las crisis no han sido lo suficientemente profundas como para que todo el país apoye la constituyente; puede ser cierto, pero estoy igualmente convencido de que si en este quinquenio no se producen cambios fundamentales, en las próximas elecciones nos estaremos mirando en el espejo venezolano. Siendo esto así, entonces no veo lógico sentarnos a esperar la crisis profunda; además, no creo que tengamos el tiempo social para dejar pasar otros cinco años sin lograr algunos cambios necesarios, aunque éstos no sean completos.

Por esto, frente a la iniciativa del Presidente electo, mi posición es que analicemos los cambios propuestos; algunos de ellos coinciden con los propuestos por el Foro 2020, otros merecen ajustes y aun otros se deben eliminar, pero si se puede aprovechar la ventana actual para lograr avance, hagámoslo, aun cuando no se logre todo lo deseado.

Si Martín Torrijos puede lograr que los de esta maltrecha Asamblea aprueben reformas razonablemente consensuadas...y que lo haga la otra también... pues que así sea; habrá que respetarle la iniciativa, el esfuerzo político con la sociedad (que ha sido intenso) y el alto riesgo político de iniciar su gestión con un potencial fracaso, ya que no será nada fácil lograr lo que se ha propuesto.

A continuación, mi opinión sobre las reformas más salientes:

Reducción del número de legisladores. Prefiero un número aún menor (por allí de 50 a 60), pero de cualquier manera congelar el número para que no siga aumentando es un avance.

Legisladores nacionales. Es un avance que se abra la posibilidad de tener legisladores nacionales, pero esto es tan importante para elevar el nivel del Organo Legislativo que yo preferiría que en la reforma quedara esto establecido definitivamente. Podría ser, por ejemplo, que de los 67 legisladores propuestos 53 fueran de los actuales y 14 de los nuevos legisladores nacionales.

Eliminación de suplentes y de segundo vicepresidente. Es un avance, aunque yo preferiría eliminar ambos suplentes a legislador.

Apertura a libre postulación de legisladores con revocatoria por los electores. Es un avance importante, aunque siento que el país preferiría la revocatoria de todos por parte de los electores.

Corte Suprema. El esfuerzo por despolitizar la Corte eliminando candidaturas de quienes hayan formado parte del Ejecutivo y Legislativo en los cinco años previos es un avance, pero si se quiere despolitizar de verdad, cambiaría a 10 años y crearía un Consejo de Postulación con participación ciudadana numerosa. ¡Peligro!: abrir la posibilidad del aumento de magistrados por ley huele a Sala Quinta y a método de control "torístico" (Chávez ya va por 21 magistrados); lo que se busca no es controlar aún más la Corte, sino limpiarla, adecentarla y hacerla más independiente. Seguiremos -con los muchos apoyos ya recibidos- la exigencia ciudadana de que renuncien todos y, de no lograrlo, denunciarlos uno por uno ante el nuevo Legislativo por haber truncado el sistema legal.

Referéndum sobre la ampliación del Canal. Parece que la redacción se presta a equivocadas interpretaciones; mejor sería dejarlo como está...y que se haga el referéndum.

Período de transición entre gobiernos. Reducirlo es un avance.

Arrestos ciudadanos. Es un avance, pero se queda corto. Hay que eliminar por completo los arrestos por desacato; de no hacerlo, seguiremos (con razón) en las listas negras del periodismo internacional.

Asamblea Constituyente. Incluir este método en la Constitución es un avance -quizás el más importante- sobre todo porque incluye la posible iniciativa popular. ¡Peligro!: exigir que sea 25% de la población electoral se verá como un engaño y burla; debe ser 10% que equivale a 200 mil ciudadanos...cifra posible, pero difícil de lograr...y así debe ser.

Tribunal Electoral. Constituirlo en única instancia en materia electoral es saludable. El control previo se debe eliminar solo en el año electoral (como de hecho se ha venido haciendo).

Control previo. ¡Peligro! La lógica administrativa es la del control posterior, pero el testimonio de cuatro contralores que saben cuánta porquería han parado, me convence de que -con la impunidad reinante- "cero corrupción" requiere control previo. Cuando en Panamá tengamos un par de presidentes y/o ex presidentes, varios legisladores, magistrados, empresarios y sindicalistas presos, entonces nos habremos ganado la posibilidad de eliminar el control previo.

Tribunal de Cuentas. ¡Peligro! No se puede eliminar la DRP si antes no se ha desarrollado el Tribunal de Cuentas en detalle y se le han trasladado todos los casos y propiedades mal habidas actualmente en manos de la DRP.

Mayorías calificadas. Sería importante que la ratificación de magistrados de la Corte Suprema y del Tribunal Electoral, contralor, procuradores, etc., fuera por mayoría calificada de dos tercios de la Asamblea, por razones obvias.

¿Que faltan muchas cosas en las propuestas reformas y que algunas se dan en forma tímida y no completa, y que otras deben eliminarse?...no hay duda; pero de que ajustadas a la opinión ciudadana serían un avance para cambiar las cosas -lo cual es positivo- tampoco hay duda alguna. Yo digo que ¡del lobo un pelo!: logremos el limitado avance si es posible, y a seguir luchando por la anhelada nueva Constitución... con la debilidad inicial que producirían las reformas recién logradas, pero a su vez con la fuerza de que las mismas legitimarían la vía para una Asamblea Constituyente por iniciativa popular.

El autor es presidente de la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana

Además en opinión

. Reformas constitucionales: I. Roberto Eisenmann, Jr.
. La reforma del fin del mundo: Jorge Eduardo Ritter
. ¡No! a las reformas constitucionales: Betty Brannan Jaén
. La irresponsabilidad periodística hace daño: Viviane Nathan





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