Panamá, 27 de junio de 2004
 
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El destino del buen cine

Las películas interesantes pocas veces llegan a las salas nacionales y cuando son exhibidas, generalmente resultan un fracaso de taquilla

Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com

"Big Fish" trata de forma fantástica e imaginativa conflictos como qué representan los padres para los hijos.
Todo comenzó porque usted, querido lector, nunca verá en pantalla grande Big Fish, una hermosa película que cuenta la reconciliación entre un padre imaginativo con su pragmático hijo.

Se supone que Big Fish , esta creativa película de Tim Burton, entraría a la cartelera en algún momento entre marzo o abril, pero como no funcionó en su estreno en Suramérica, no se proyectará en Panamá. La representación de Fox en el país tenía toda la intención de hacerlo, pero recibieron una orden de las altas esferas y ni modo, adiós Big Fish .

A Big Fish se unen otros títulos interesantes que nunca llegarán a las salas nacionales porque son poco atractivos en la boletería. Por ejemplo: La vida de David Gale, I am Sam y Heaven.

Luego dicen que uno exagera cuando manifiesta, en pleno estado de histeria, que a Panamá solo llega lo más frívolo de la industria fílmica norteamericana. Si uno respira y lo toma con calma llegará a la conclusión de que esto es cierto, pero a medias.

Sí, es más seguro que una película protagonizada por La Roca llegue a las salas nacionales que la más reciente producción de Woody Allen. Aunque también es cierto que algunas veces ocurre un acto mágico y se cuelan cintas como Río místico , de Clint Eastwood.

Para defender a la Fox-Panamá, esta empresa hizo hasta lo imposible para que llegara Carandirú y la cinta brasileña de Héctor Babenco sí pasó por nuestro país, pero terminó con cifras en rojo. Algo parecido les pasó cuando presentaron la mexicano-argentina La hija del caníbal y eso que la novela en la que se basaba tuvo una venta aceptable en nuestro territorio.

En una democracia la mayoría manda, aunque no tenga necesariamente toda la razón. En el consumo local de cine nos regimos bajo la misma premisa. Obviamente, esto lleva a cuestionar el gusto de los más en detrimento de los intereses de los menos.

"Heaven" es una historia romántica intensa, dramática y misteriosa a cargo del director Tom Tykwer.

En Panamá hay una máxima casi indiscutible: solo son rentables las películas norteamericanas, y entre más simples, mejor. Son escasos las cintas latinoamericanas o europeas, generalmente con historias mucho más interesantes, que han tenido un buen desenvolvimiento en nuestra taquilla. Las excepciones a la regla: la mexicana Amores perros , la peruana Pantaleón y las visitadoras y la colombiana La virgen de los sicarios .

En general, explica la promotora cultural Alexandra Schjelderup, las distribuidoras de cine en Panamá "tienden a seguir las reglas generales de rentabilidad de cualquier comercio. Al final hay una especie de círculo vicioso difícil de superar: las peliculeras se arriesgan poco con el cine diferente, entonces el público está menos expuesto a este tipo de producto y cuando finalmente lo traen, la asistencia es baja".

Verdad de a puño cerrado que demuestra por qué pasaron por la ciudad, sin pena ni gloria, verdaderas joyas del séptimo arte como la argentina Nueve reinas o la cubana Buena Vista Social Club.

Ronan Herrera, gerente de ventas de Fox-Panamá, da su parecer. "Este material al que haces referencia, tiene un mercado extremadamente reducido en nuestra área geográfica de influencia: Centro América. Tal vez con una pequeña diferencia a favor en Costa Rica. Allí se han podido mantener con un relativo éxito un par de salas pequeñas destinadas a este material".

En Panamá, añade Ronan Herrera, "algunas salas lo han intentado, sin embargo la respuesta del público no ha sido sostenida. Debemos comprender que el cine es un negocio que se sostiene por la aceptación del público y sin él público no puede subsistir".

¿Por qué solo duran, generalmente una semana en cartelera películas alternativas? El sistema es sencillo y Schjelderup lo resume así: "según los resultados del fin de semana, las películas de peor resultado comercial serán suplantadas por los estrenos del viernes siguiente. Si hay dos estrenos, salen las dos más débiles. Es una especie de hit parade , al cual solo puede escapar una multisala que tenga mucho espacio disponible y se pueda dar el lujo de mantener una sala con cine menos taquillero".

"Lo triste - agrega Schjelderup- es que hay películas que empiezan a funcionar a partir de los comentarios de los espectadores y eso requiere de tiempo". Una prueba reciente es Mystic River , de Clint Eastwood. "La gente que la vio empezó a regar la bola de que era buena y a partir de ese momento siguió funcionando sola y se mantuvo casi mes y medio en cartelera".

Por su parte, Roberto King, director del Cine Universitario, indica que los espectadores "no van a ver tal o cual película de acuerdo a su calidad, primero, porque es una minoría la que está interesada en ver cine que no sólo entretenga, sino que también haga pensar. Este segmento, además, muchas veces no se entera de que se exhibe algo importante, pues, por lo regular estas películas no cuentan con grandes presupuestos de promoción".

A esto hay que sumarle otro punto expuesto por Roberto King: los supuestos especialistas en mercadeo "cambian el significado del título original o internacional del filme por versiones caseras o folklóricas, para dar como resultado que cuando el cinéfilo comienza a repetir que hay que ver tal película o que aquella con un título tan absurdo es en realidad de un director valioso, ya el filme está camino a Centroamérica".

Algo más que dinero

Edgar Soberón Torchía, dramaturgo y crítico de cine, opina que hay un problema de fondo y guarda relación con una dieta fílmica que define como "cine junk ".

"Eso promueve la estrechez de miras y criterios, la pobre visión del mundo y de nuestro propio país", dice Soberón Torchía, quien agrega que "hay un rechazo generalizado por el cine que no sea norteamericano. Eso habla del grave dilema cultural de Panamá, porque ese cine se regodea en la vulgaridad y la decadencia que promueven sus productores, quienes viven de espaldas a la realidad rica y compleja de su país".

Indica Soberón Torchía que en Panamá también desaparecieron los distribuidores independientes, como Antonio Hassán, que "tenía éxito exhibiendo cine italiano, francés, inglés y soviético, y a quien le debemos nuestra cultura cinematográfica los que pasamos de 40 años. El juego transnacional los sacó del negocio. Como tampoco hay ley que proteja la exhibición, estamos en manos del mejor postor. Con todo, en la última década ha habido una mejoría, con respecto a los terribles años previos y posteriores a la invasión militar norteamericana".

Parpadeos

Por su parte, Alexandra Schjelderup ha tenido varias propuestas para formar audiovisualmente a la gente. Una de ellas, que los cines Alhambra muestren un cine que maneje un lenguaje o un contenido diferente al que ofrece habitualmente Hollywood.

Plantea Schjelderup que Alhambra "siempre se ha arriesgado más que las demás salas comerciales en presentar productos independientes. Está invirtiendo en aumentar el mercado de cinéfilos y le ha abierto el espacio a las Embajadas de España, México, Colombia, Rusia y otras para exhibir las producciones cinematográficas de sus países. Muchas se hacen con muy baja rentabilidad, pero es una apuesta a largo plazo, de una cadena que desea ofrecer todo el producto que el mercado pueda dar".

Schjelderup también creó en conjunto con los Alhambra el proyecto "El que parpadea pierde", que consiste en presentar durante dos semanas aquellas cintas excelentes que recibieron escaso apoyo de la audiencia cuando estuvieron en el circuito comercial.

¿Qué tal les va? "Los cinéfilos inmediatamente ubican lo que quieren ver y se perdieron. Luego están los que llegan por la publicidad que se le da, a sabiendas de que la selección es buena y empiezan a meterse a ver cosas por curiosidad, sin saber necesariamente mucho del producto. Es difícil saber cuántos hay de los primeros y cuántos de los segundos, lo que es cierto es que es una fórmula que ha gustado mucho".

Formación

Los muchachos panameños ven mucha televisión local y esta decisión no sería dañino si no fuera porque la programación nuestra, de acuerdo a Roberto King, está compuesta "en un alto porcentaje por programas enlatados que lo introducen y lo envician en un esquema audiovisual y cultural específico, y por alejado del nuestro, enajenante".

Entonces, cuando estos chicos van al cine, terminarán, en su mayoría, "viendo la peor oferta de cine estadounidense", dice King, pues son las películas que "le divierten, cuyas explosiones, persecuciones o groserías ha visto ampliamente promovidas en los medios, y, probablemente también, porque son las únicas que conoce".

Para que conozcan ese otro séptimo arte, para eso existe desde hace 26 años el Cine Universitario, que ofrece, según Roberto King, la mejor oferta fílmica de Panamá, "con una programación mensual compuesta por cine de todas partes del mundo y de todas las épocas, alimentada principalmente por las relaciones de intercambio cultural establecidas desde hace mucho con embajadas y otras gestiones institucionales".

Hay que encontrar la manera de abrirle los horizontes mentales a la audiencia. Una solución radical es seguir las recomendaciones de La naranja mecánica , de Kubrick, cuando a su protagonista Alex, lo fuerzan a ver imágenes que lo conduzcan a un cambio de actitud.

Schjelderup cree en recursos menos explícitos y apuesta más a lo formativo. Por eso se inclina hacia la educación y realiza desde hace dos años un curso de apreciación cinematográfica, los sábados por la mañana, en los Alhambra. Su tercera versión comenzó el 1 de mayo. Todavía puede matricularse escribiendo a info@enredartepanama.org

"Este trabajo que estamos realizando con el apoyo de la Embajada de España, es de largo aliento y acabará generando un mercado más amplio. Es solo cuestión de tiempo". Confiemos en la actitud positiva de Schjelderup.

Otro que tiene sus propios sueños es Edgar Soberón Torchía, quien se emociona al confirmar que toda persona que recibe clases de apreciación fílmica queda "agradecido y puede disfrutar el cine distinto".

Por eso, uno de los anhelos de Soberón Torchía es "lograr que, en la reforma de la educación panameña, esta materia se incorpore desde temprana edad, porque el niño actual tiene una poderosa orientación audiovisual. Como crece con un televisor y un monitor de computadora en su casa, necesita conocer las herramientas para poder descodificar esos lenguajes".


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